El desencanto de Griezmann en el Barcelona: comprueba lo que ya le anticipó su mujer

Antoine Griezmann está viviendo una etapa en el FC Barcelona más complicada de lo que creía y a la sombra de las otras estrellas culés... como hace un año le anticipó su esposa

Foto: Griezmann en el partido de Champions ante el Inter de Milán. (Reuters)
Griezmann en el partido de Champions ante el Inter de Milán. (Reuters)

El parón liguero, unido a la convocatoria con Francia, supone un oasis de alivio para quien no atraviesa por su mejor momento deportivo. Sin ser un inicio de curso de desastre absoluto, el delantero ha firmado tres goles -todos ellos en Liga- durante los nueve partidos oficiales disputados hasta la fecha. Pero Antoine Griezmann no termina de cogerle el aire al Barça. Y para ser justos, ni el Barça a él. Su fichaje, mitad capricho de la Junta directiva, mitad responsabilidad de Valverde, llegó un año después y eso ha provocado que la afición culé se lo tomara con recelo y el vestuario, con despecho. Mientras tanto, su club de origen sufre una crisis de goles como nunca en la etapa Simeone. Así las cosas, el técnico culé no logra sacar el mejor rendimiento de Antoine, el Cholo no hay jornada que no recuerde los tantos del francés y Griezmann rememora con desencanto las palabras pronunciadas por Erika, su esposa. La realidad hoy es que nadie está contento.

Resultó significativa la suplencia del goleador francés del Barça en el último partido frente al Sevilla. Valverde decidió tirar de la tripleta que más utilidad le reportó al equipo durante la campaña pasada. Al Messi físicamente renqueante lo acompañaron el intocable Suárez y el irregular Dembelé. Para sorpresa de todos, el fichaje estrella del verano se quedaba sentando en el banquillo. A la espera del recurso táctico que se pueda sacar de la manga Valverde, la cuestión es que el movimiento entre líneas que tanto caracterizó a Griezmann en el Atleti está reservado para Messi. La posición en banda izquierda, tampoco es nueva para él -ahí le colocaba el Cholo en sus primeros pasos en el Calderón-, no termina de cuadrar para el sistema ofensivo culé. La tendencia a pasearse hacia el centro del área provoca la guerra de espacios que mantiene con los otros atacantes. Valverde trata de encontrarle el mejor acomodo, pero no resulta sencillo.

Lo preocupante para Griezmann es lo que se cuece en la caseta. Ha pasado de ser el líder de la manada a uno más, donde ni siquiera cuenta con la complicidad de las estrellas. Refugiado en los francófonos del camerino, intentó un acercamiento con Suárez apoyado en el cariño que profesa a la patria del ariete. Para Luis la prioridad es su amistad con Messi por encima de cualquier guiño al recién llegado. Y Messi no olvida el desaire ocurrido durante la temporada 2017-18. En esa época, el argentino y el uruguayo apostaron sin control por el fichaje de Antoine. Incluso, le bombardeaban a mensajes telefónicos de móvil creando una complicidad que se rompió de cuajo cuando la decisión del exrojiblanco resultó ser la de quedarse un curso más en el Atleti. Ni Messi ni Suárez, ni nadie de los implicados culés en aquella causa lo entendió. Mientras la Junta directiva accedió a darle una segunda oportunidad, los dos futbolistas no se lo han puesto tan fácil.

El pobre bagaje del Atlético

Griezmann no se escondió y analizó públicamente los primeros meses de convivencia en la caseta. El ‘17’ admitió su escasa relación personal con la estrella de la plantilla: “Messi y yo somos de hablar poco, y así es difícil”. Nadie exige amistades forzadas en los grupos, pero es curioso que todo el cariño que le aportaron para tratar de convencerlo -Leo y Suárez no dudaban de que firmaría por el Barça- parece que ahora se lo niegan. Y más cuando no disimulan que se sienten más cómodos con Dembélé sobre el terreno de juego. O eso se demostró en el partido frente al Sevilla. Lo curioso del asunto, es que el Atleti de Simeone atraviesa por una profunda sequía goleadora. Ya contamos en este blog que el técnico suspira en el recuerdo por la cifra de goles que acumulaba el jugador galo y que así se lo hizo saber a la dirección deportiva, lo que obligará a la entidad a firmar un delantero en el próximo mercado de invierno. Esa escasez de tantos no es un capricho mediático o social, tal y como demostraba un informe publicado por ‘El País’: el equipo no llega a los diez remates por partido, ni tampoco a la media de gol por choque; a diferencia, por ejemplo, de cuando se ganó la Liga en 2014 donde se remataba más de trece veces por duelo o se alcanzaba la mejor media de anotar dos goles por encuentro.

El abrazo esperado llegó a finales de septiembre. (EFE)
El abrazo esperado llegó a finales de septiembre. (EFE)

Los fríos datos numéricos no esconden la preocupación que reina en el Atleti, que confiaba en sus delanteros para hacer olvidar a Griezmann. O la misma que sufre el francés, cuyo desencanto se demuestra en que no termina de acoplarse ni a la entidad ni al modelo que preside ‘Can Barça’. Por momentos, retumban las palabras de su mujer Erika, cuando en aquel atrevido documental titulado ‘La decisión’ pronunció una reveladora profecía: “En el Atleti puedes entrar en la historia. Allí (refiriéndose al Barça) serás uno más”. Pero ni siquiera, en estos primeros tres meses del curso ha conseguido ser uno más. A la sombra de Messi y Suárez, ahora le toca aguantar turno con Dembelé, más allá de las críticas recibidas por el pobre rendimiento ofrecido en los partidos jugados como visitante. Es pronto para evaluar, queda tiempo, mucho por delante, pero el arranque de Griezmann siembra dudas. Lo seguro es que Simeone se acuerda de él, mientras Valverde no acierta a encajarle en su sistema. Son las maniobras del fútbol frente a una de las estrellas del balompié mundial.

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