El hastío de Pep Guardiola o por qué medita marcharse o seguir en Mánchester

Los medios ingleses especulan desde hace meses con que se encuentra más cerca de marcharse que de continuar. El lo niega y dice que cumplirá su contrato hasta 2021

Foto: Premier league - manchester city v manchester united
Premier league - manchester city v manchester united

"El Real Madrid es el rey de la Liga de Campeones", afirma sin tapujos Pep Guardiola, quien decide restarse favoritismo en el duelo estrella de octavos de final de la competición galáctica del continente europeo… con permiso de la eliminatoria entre el vigente campeón y el Atlético de Simeone. El sorteo deparó que se vuelva a mirar de reojo al rey de los entrenadores, el técnico que más ha ganado de los que ocupa un banquillo en la actualidad y miembro del ‘top four’ en toda la historia del fútbol. Empatado a 28 trofeos con el alemán Hitzfeld, se ubica detrás del podio que lidera Sir Alex Ferguson con 49, seguido por el rumano Lucescu (32) y el ucraniano Lobanovski (30). Por tanto, medirá fuerzas el club más laureado frente al entrenador más ganador. Como telón de fondo, el incierto futuro de Pep.

Los medios de comunicación ingleses mantienen una matraca que dura varios meses al respecto del destino final de Guardiola cuando concluya el presente curso. Se especula con que se encuentra más cerca de marcharse que de continuar, pese a contar con contrato en vigor hasta junio de 2021. Además del vínculo, el técnico ha recibido la propuesta de la entidad ‘citizen’ para ampliar ese compromiso en dos o tres temporadas más, en función de la fuerza mental y física con que se encuentre el verdadero líder del Manchester City. Pep se encuentra en la tesitura de renovar o marcharse. Pero cierto hastío en el entrenador marca un territorio que solo el vestuario desenmascarará. El técnico no engaña. Si repasamos su histórico como mandamás, nos encontramos que cuando no encontró respaldo del camerino decidió hacer las maletas.

"No es verdad". Resultó tajante la respuesta de Guardiola a la información publicada en ‘The Times’. La histórica cabecera londinense informó a sus lectores que existe una cláusula en el contrato del catalán con el City que le permitiría abandonar el club en 2020, un año antes de concluir su actual vínculo. Esta hipotética condición de escape abriría la puerta de salida a quien cumple su cuarta temporada en la entidad inglesa. Entre las previsiones, se explicaba que nunca en su carrera ha arrancado un quinto curso consecutivo y que la campaña está resultando poco satisfactoria, muy lejos en su aspiración para reeditar la Premier. Si bien, el equipo mantiene todas las opciones en la Copa de la Liga, en la Copa de Inglaterra (que aún no ha comenzado a disputar) y afrontará en febrero la dura eliminatoria ante el Real Madrid.

Mikel Arteta está muy cerca de convertirse en entrenador del Arsenal. (Reuters)
Mikel Arteta está muy cerca de convertirse en entrenador del Arsenal. (Reuters)

Pero, ¿por qué se habla y no se para en Inglaterra del futuro de Guardiola? Los tabloides británicos dan un curso de especulaciones: desde que la familia del técnico ya no se siente feliz en Manchester a que Pep aspira a entrenar en Italia o Francia, incluso que la salida de Mikel Arteta al Arsenal provoca que la transición tome cuerpo en la figura de Giovanni van Bronckhorst, en nómina ‘blue’, desde hace meses. No hace tanto, en la pasada primavera, el entrenador catalán admitía que cumpliría con seguridad su unión contractual y que solo contemplaba un despido para abandonar Manchester. Hoy ya no existe tanta firmeza y se desprende que serán los pupilos que adiestra el técnico quienes marquen la temperatura de su continuidad. Esa posición de averiguar con la mirada si el grupo mantiene o no el hambre para seguir ganando es la clave de ese continuismo que se sitúa en peligro.

Unas declaraciones de Guardiola al término de su vista a Milán para medirse al Atlanta alborotaron a la opinión pública italiana. En las mismas, despejaba el camino para entrenar algún día en Italia. Al no negar esa posibilidad y dejarse querer, rápidamente lo conectaron con la Juventus, donde entrena uno de los técnicos a los que Pep más respeta. Solo una renuncia de Sarri —como ocurrió con Heynckes cuando aterrizó en Múnich— sumaría para entrenar al conjunto de Turín. Pero el entrenador del City es de actuar con silenciador. Cuando lo esperas en un destino aparece en otro. Si Londres o Manchester parecían su sitio tras el año sabático dispensado, al final se decidió por el Bayern. Tras el tiempo discurrido en Alemania, mucho antes de lo previsto, decidió comprometerse con la entidad con la que mantiene vinculación. A nadie hubiera extrañado que en el próximo enero hubiera manifestado sus dudas de proseguir en Inglaterra y semanas después anunciar su nuevo destino, por ejemplo, en París. Pero, en medio se ha cruzado el Real Madrid.

La eliminatoria devuelve el ímpetu a un entrenador que mide cada movimiento de cada empleado en la caseta. La vigilancia transita desde el futbolista más significativo al auxiliar menos corriente. Todos son escrutados por el ojo implacable de quien solo el hambre por seguir ganando lo mantiene al frente de la nave. Con esa directriz, Guardiola medirá si el hastío del camerino lo conduce o no a un término afable para razonar en su pensamiento. De lo contrario, a nadie extrañe que: o revolución en la caseta o bandera blanca y a buscarse otro destino.

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