¿Es Alonso un 'llorica'?

"Quisiera felicitar a Lewis por su esplendida maniobra, que le destaca más todavía de nosotros en la clasificación… El coche de seguridad salió en el momento

"Quisiera felicitar a Lewis por su esplendida maniobra, que le destaca más todavía de nosotros en la clasificación… El coche de seguridad salió en el momento perfecto y hay que felicitar a la FIA por su profesionalidad y tomarse el tiempo necesario para juzgar a Hamilton, no como hicieron en el Mundial de fútbol con Inglaterra y México. En definitiva, os quiero a todos…". Palabras así quizás hubieran deseado escuchar quienes han tildado a Fernando Alonso de 'llorica', literalmente, tras el Gran Premio de Europa, reprochándole su actitud y denuncia de los acontecimientos del pasado Gran Premio de Europa.

Antes de nada, convendría recordar la obligatoriedad para los pilotos de acudir al 'corralito' de las televisiones al terminar la carrera. Es decir, están obligados a hablar forzosamente. Y en su caso, ¿qué se esperaba de Alonso? ¿Un discurso políticamente correcto, con la adrenalina todavía por las venas, cuando su rival por el título se escapaba en el campeonato tras un comportamiento ventajista que no recibió la sanción adecuada por la falta de diligencia de la dirección de carrera?

La patada a la papelera

En aquellos primeros instantes, Alonso tuvo la impresión de que Hamilton frenó deliberadamente para dejarle detrás del coche de seguridad. Y tras la tardía reacción de Charlie Whiting y compañía, quizás Alonso  también recordaba aquella discusión, en el despacho de Whiting en Monza, tras el episodio de 2006 con Massa y Ferrari. Entonces el español estampó indignado la papelera contra la pared tras una patada digna de Cristiano Ronaldo. Quizás Whiting no había olvidado aquello. Pero al hablar de "manipulación" a final de la carrera, Alonso cayó en el error de insinuar una idea de intencionalidad que resultaba imposible probar.

Y a este cabo suelto se agarró la FIA para tapar su desastrosa gestión en la prueba. Tan cierto esto último, que la propia Federación  ha convocado una reunión  extraordinaria con el 'Sporting Working Group'” para tratar lo ocurrido. Pero antes, alguien debió 'sugerir' al español que matizara públicamente sus palabras para no dar imagen de servilismo ante Ferrari.  Sin embargo, Luca Cordero de Montezemolo fue más allá en su denuncia, acogiendo incluso los incendiarios mensajes de los tifosi en su página oficial. Y nadie ha oído todavía sus disculpas.

La pelea psicológica

Esta semana, mientras el español rectificaba, Hamilton hacía unas declaraciones que le 'ninguneaban'. Ahora, Alonso vuelve a correr el peligro de caer bajo la impresión pública de que Hamilton sigue siendo su obsesión, su fijación personal y por ello, podría contar con mayor capacidad para desestabilizarle que a la inversa. En toda lucha deportiva también subyace otra psicológica, y el británico aprovechó para dar un puyazo a su rival. Este es un problema que Alonso tiene que manejar con inteligencia.

Porque, además, Hamilton está sacando pecho gracias a sus resultados, frente a un Alonso que no parece el mismo piloto sólido y rocoso de otras temporadas. Las altas expectativas creadas con su llegada a Ferrari  y los errores cometidos le hacen aparecer en ocasiones como un piloto agarrotado. Y, además, ojalá nos equivoquemos, el final de temporada se presenta duro para el equipo italiano. "En las próximas diez carreras tenemos que anotar al menos 30 más que el que está en la cabeza", decía Alonso. Muchos son tras lo visto en Valencia si proyectamos hacia el futuro la foto de estas últimas pruebas.

La debilidad de uno es la fortaleza del otro

Pero este contexto antes referido está restando músculo al español, lo que aprovechan quienes quieren ver en él a un 'llorica'. Aunque todavía nadie ha dado un argumento convincente para refutar que el Gran Premio de Europa estuvo pésimamente gestionado. Sin embargo, parece que el principal perjudicado debía haberse estado calladito ante las consecuencias que tan flagrantemente delata la fotografía que acompaña esta columna. ¿Cuál hubiera sido la reacción de Hamilton con una actuación similar de la FIA -frenazo incluido del español- si le sucediera a él mismo en el próximo GP de Gran Bretaña ante los suyos?

Como Senna y Prost en su momento, Alonso y Hamilton son los dos lobos más fieros de la Fórmula 1 por su brutal intensidad competitiva. Y, por ello, están condenados a morderse, a derrotarse o a ganarse. La debilidad de uno es la fortaleza del otro. Muchos olvidan que en la Fórmula 1 hay que pisar con una contundencia inusual para quienes no nos desenvolvemos en el deporte de élite.

Una mínima 'memoria histórica' permite recordar cómo se las han gastado en el pasado muchos grandes campeones. En su pugna con Prost, el repaso a las hemerotecas convertiría a Ayrton Senna en uno de los mayores 'lloricas' de la historia de la Fórmula 1. Senna, precisamente, el ídolo tanto de Hamilton como de Alonso. Lo único que  les une a ambos. Por algo será.

PD: Por cierto, vean cómo se quedó el británico ante el coche de Senna.

Dentro del Paddock
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