Kubica, el piloto "al que todo le costaba el doble"

Dicen que la vida es un camino de aprendizaje a través de las dificultades y los obstáculos. Si fuera cierto que el destino o el mismo

Foto: Kubica, el piloto al que todo le costaba el doble
Kubica, el piloto "al que todo le costaba el doble"

Dicen que la vida es un camino de aprendizaje a través de las dificultades y los obstáculos. Si fuera cierto que el destino o el mismo dios en el que tanto cree Robert Kubica ponen a prueba a sus elegidos, el polaco debe estar entre ellos. Porque su trayectoria siempre fue una acusada pendiente solo superada a base de enorme talento y una pasión de titanio. Kubica, normalmente, ha navegado con el viento en contra, pero ahora se le ha cruzado un huracán en su camino. Ojalá, también el grave accidente sufrido este domingo en el rally Rondi di Andora sea otro gran obstáculo que no pare su ascensión.

Cabe recordar que aquel 21 de junio de 2003 quizás sea ahora un estímulo para Kubica. A punto de comenzar la Fórmula 3 Euroseries, el polaco se fracturó el brazo en un accidente de tráfico. Debutó en la sexta carrera del campeonato con aquella extremidad repleta de tornillos de titanio. Solo podía utilizar la mano derecha para cambiar. Conducía con la izquierda. Ganó. Puede que aquel día se repita de nuevo.

¿Por qué jugarse el pellejo en un rally de tercera?

¿Por qué alguien que salió ileso del mayor accidente de los últimos años en la Fórmula 1 (Canadá 2007) se jugaba el pellejo en rallys de tercera división? ¿Por qué Kubica pasó más de noventa minutos dentro de su Skoda Fabia, perdiendo mucha sangre, con unas condiciones de seguridad en las antípodas de aquellas tan extraordinarias que le protegen en la Fórmula 1?

La respuesta está en su devoradora pasión por la competición y por la velocidad. Aquella que le forzó a emigrar con catorce años a Italia, sin su familia. No había otra opción. Dormía en la parte alta de su taller de karts. Allí conoció a Dino Morelli, su manager, que tanto le ayudó a progresar. Porque Kubica no tenía ni un duro. Y si alguien le daba una oportunidad, como Joan Villadelprat en las World Series, ganaba el título primero, y luego devolvía lo prometido. Villadelprat firmó un acuerdo con Kubica y su manager: si en los cinco años siguientes se convertía en piloto profesional, le devolvería todo lo invertido para correr las World Series en 2005. "Si él hubiera querido, el papel que firmamos lo podría haber tirado a la basura. Pero Kubica sigue reintegrando lo que invertimos en él”, reconoció a El Confidencial el propio Villadeprat.

Y con talento siguió progresando. En 2004 le ganó la pole a Hamilton en el GP de Macao de Fórmula 3, sí, al británico, a quien también había 'mojado la oreja' en los karts en Italia. En 2005, a la media hora de subirse al Renault por primera vez, ya batía al piloto probador, Frank Montagny. No fue fichado porque rechazó cambiar a su manager, Morelli, por Briatore, como éste le propuso. En 2006, en Italia, se subió al podio en la que era solo su tercera carrera. Doce meses después de su espectacular accidente en Canadá logró su primera victoria, pero BMW le negó la posibilidad de luchar por el título. "Era más una empresa que un equipo", confesó al respecto.

"Un piloto tremendo"

"No le quito ni un pelo a Robert sobre Fernando y Hamilton, es un piloto tremendo", dice de él Villadelprat. A pesar de su condición de potencial campeón del mundo, el mejor amigo de Alonso en la Fórmula 1 no terminaba de encontrar un volante a su altura. Renault fue la única opción tras la despedida de BMW por la puerta de atrás. Huérfanos de Alonso, Boullier y compañía quedaron sorprendidos con el talento y la actitud de Kubica y decidieron organizar su futuro en torno al polaco. En 2010 sorprendió sacando del R30 todo el partido posible.

En Mónaco salió segundo, tercero en Spa, y cuarto en Suzuka, pistas donde un piloto todavía marca las diferencias. En cuanto Ferrari, McLaren o Red Bull se despistaban, ahí estaba Kubica para meter su inconfundible nariz. Al final de temporada, incluso algunos periodistas le elegían como mejor piloto del año.

Parecía que 2011, finalmente, iba a sonreirle. Hace pocos días, Robert Kubica terminó primero en los entrenamientos de Valencia con el nuevo R31, quizás una sorpresa este año. Quién sabe, quizás había llegado su momento. Además, su nombre era uno de los más firmes candidatos para sustituir a Massa en 2012. Pero, una vez más la vida sigue haciendo que "todo le cueste el doble", como reconoce Joan Villadelprat.

"La Fórmula 1 es muy exigente, y casi no te deja tiempo para temas personales", declaraba en una ocasión. Aun así, este fin de semana, entre los entrenamientos de Valencia y Jerez, uno de los mejores pilotos del mundo aprovechaba para irse a correr en un rally de tercera. "Es un tío acojonante", declaraba un afectado Villadelprat a El Confidencial, "como persona y como piloto. Es sano y muy religioso. Y le gusta tanto correr, que hace cosas, como los rallys, que otro en su lugar ni intentaría".

Ojalá esta nueva prueba en el destino de Kubica no le robe su única y devoradora pasión. Sería demasiado injusto. "Creo en él, y espero que desde arriba le echen todas las manos posibles", nos decía Villadeprat. Todos le esperamos.

Dentro del Paddock

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