Ayrton Senna: la película

¿Por dónde comenzar? La película sobre Ayrton Senna da Silva que se estrenará pronto en España provoca tal cúmulo de sensaciones que resulta difícil dar forma

Foto: Ayrton Senna: la película
Ayrton Senna: la película
¿Por dónde comenzar? La película sobre Ayrton Senna da Silva que se estrenará pronto en España provoca tal cúmulo de sensaciones que resulta difícil dar forma a todas ellas. Porque su vida fue un derroche de emociones y, el film, un carrusel que nos zarandea a través de momentos fascinantes e irrepetibles. Como el propio Ayrton Senna. Nadie podrá quedar indiferente. Es imposible, guste o no la Fórmula 1.

La cita con su destino

La vida de Senna parece un guión de una película que, sin embargo, no ha necesitado ser recreada. Porque las imágenes son auténticas, muchas de ellas inéditas, con una intensidad vital que muchos habrían querido experimentar en la vida, pero que pocos hubieran podido soportar en su contextura personal. El riesgo, el estrés, la presión, las enormes cargas de trabajo… Todo un frenesí suficiente para quemar etapas de la existencia a toda velocidad. Como le ocurrió a Ayrton Senna. 

Muchos pensamos que el brasileño tenía trazado un destino vital, un programa escrito por ese Dios al que tanto se entregaba. Y por concederle semejante privilegio existencial, también iba a llamarle antes de tiempo. Las escalofriantes imágenes de un compungido Senna durante las horas previas al Gran Premio de San Marino, el rostro oscuro y demacrado en la parrilla de salida, reflejaban su intuición ante la cercanía del encuentro con la cita final

El núcleo de la película se centra en su duelo titánico con Alain Prost. Para iluminar la figura de Senna, los autores oscurecieron la del francés. Como en la física cuántica, la visión del sujeto condiciona la realidad del objeto. En este caso, la película omite momentos cuestionables de Senna, y ese proceso de acción-reacción llevó a Prost a defenderse de circunstancias que no son recogidas en ella y, por tanto, no se le hace justicia. Omitiendo el acercamiento final entre ambos en los últimos meses de su vida, el film pierde la oportunidad de confirmar que, a veces, la realidad puede ser más hermosa que la ficción. Porque así fue.

Una personalidad intensa y rotunda

La película también  puede resultar sumamente interesante para quienes se han acercado recientemente a la Fórmula 1 en España, permitiendo contrastar la actual con una de las etapas más intensas de su historia. Porque, a la luz del talento y de la tremenda competividad de sus protagonistas, de sus espectaculares conflictos mediáticos y maniobras políticas, muchos podrían ponderar mejor a figuras como Lewis Hamilton o el propio Fernando Alonso, por ejemplo.

Enmarcadas en el contexto de una Fórmula 1 de personajes rotundos y de tan acusada personalidad, se diluirían como azucarillos algunas de las críticas que se escuchan en España sobre los dos pilotos. Es más, pasarían por melifluas ¿Que Alonso se 'queja'? Había que escuchar a Senna defender sus opciones en público. O recordar sus maniobras para conseguir el Williams de 1993, destinado en principio a Prost, episodio que tampoco recoge la película. 

¿Que Hamilton es demasiado agresivo en la pista? Recordemos cómo adelantaba o se defendía el brasileño, cómo sacó de la pista a Prost en Japón, o sus agresiones físicas a Michael Schumacher o Eddie Irvine ante las jugarretas de estos en pista. ¿Qué se pensaría en España de Alonso si hubiera llegado a tales extremos?  

Ante la película resulta inevitable pensar, y no se ofendan algunos por favor, que en este país tan 'blandito' que estamos haciendo entre todos, una personalidad tan intensa y potente como la del brasileño habría provocado un gran división social.  De ser español, el debate entre 'sennistas' y 'antisennistas' hubiera sido épico, y el de Alonso, un juego de niños. Las imágenes también reafirman la dimensión de Senna en Brasil, donde hasta cazas de combate le escoltaban como homenaje cuando aterrizaba en su país.

Un hombre de 360 grados

La película también nos recuerda que, a pesar del enorme progreso en la seguridad que la muerte de Senna provocó, en la Fórmula 1 subsiste un enorme riesgo implícito que a veces olvidamos al juzgar a los pilotos. Sobre todo, cuando un monoplaza poco competitivo obliga a arriesgar más allá de lo razonable. El film muestra cómo Senna, en 1994, tricampeón y multimillonario, se imponía  ir más allá de lo que su Williams le permitía. Mala fortuna aparte, los peligros que hubo de afrontar para estar a la altura de su posición coadyuvaron también a su muerte. Las imágenes de su última vuelta, de los últimos metros de su vida, en cabeza de una carrera, producen también escalofríos. La moraleja es que cualquier piloto del presente también merece un respeto.

¿Qué personalidad pública, qué deportista, ha protagonizado una película alimentada con las imágenes reales de su propia vida? Senna representó un arquetipo básico del ser humano. Fue, con sus luces y sus sombras, un hombre de 360 grados, absolutamente excepcional. Como piloto, su intensidad competitiva y su talento elevaron el listón en la Fórmula 1 hasta cotas nunca vistas. Como ser humano, era tan duro e implacable como sensible y profundo. Y estaba dotado con una visión de la vida, ciertamente mística, propia de quienes ven y sienten más allá de lo material. Porque de este crisol interior, de sus profundas convicciones espirituales, emanaban su talento, sus éxitos, su increíble energía vital y emocional, personificando como nadie la unión de cuerpo, mente y  espíritu. Por ello, Ayrton Senna da Silva es y será realmente inolvidable.

*Puede seguir a Javier Rubio en Twitter en http://twitter.com/JavieRubioF1
Dentro del Paddock

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