Kvyat, el piloto que anda perdido de los nervios: "Tu cara le ha pegado a mi puño"

A Hamilton, Wherlein, Kvyat y Ricciardo les preguntaron en la rueda de prensa del pasado jueves qué interpretación hacían de que Toto Wolff acudiera a

Foto: Daniil Kvyat sonríe en los preparativos del Gran Premio. (EFE)
Daniil Kvyat sonríe en los preparativos del Gran Premio. (EFE)

A Hamilton, Wherlein, Kvyat y Ricciardo les preguntaron en la rueda de prensa del pasado jueves qué interpretación hacían de que Toto Wolff acudiera a la fiesta de cumpleaños de Sebastian Vettel. La pregunta desconcertó por lo absurda. Kvyat no sabía por dónde salir, pero Ricciardo remató genialmente: “Seguro que has visto una invitación a nombre de 'Torpedo'. Entre la risa generalizada, el australiano le aclaraba a Hamilton que así calificó despectivamente Vettel a Kyvat después de haberle embestido en el Gran Premio de Rusia del pasado año. Le costó el puesto en el primer equipo.

El 'Torpedo' hizo de las suyas otra vez en Silverstone. En la primera vuelta de los dos últimas carreras se ha llevado puestos a tres pilotos. Uno de ellos, con el peor de los pecados, porque se trataba de su compañero de equipo. De cuatro posibles resultados para Toro Rosso en Austria y Gran Bretaña, Kvyat se ha cargado tres. Puntos y dinero perdido. Lo del 'Torpedo' empieza a ser preocupante, porque está de los nervios.

Su peor enemigo

Jovial, con gran sentido del humor, Daniil Kvyat no parece ruso por su carácter. Emotivo y visceral, está sin embargo mostrando la parte más perjudicial de ese perfil para su condición de piloto. Porque desde hace varias carreras se le nota fuera de sitio. Basta escuchar muchas de sus conversaciones por radio con el equipo. Las de Canadá tuvieron momentos memorables. Hasta su ingeniero le tuvo que pedir, como un niño pequeño, que cuidara su lenguaje.

A medida que ha ido avanzando la temporada, el piloto ruso ha ido a peor. Mientras Carlos Sainz se convertía en una rutinaria máquina de puntuar –hasta que ha entrado en la actual crisis de resultados- Kvyat veía su futuro cada vez más en peligro. Es cierto que su velocidad ha mejorado en los últimos grandes premios, que la mecánica tampoco le ha acompañado –como la tuerca de la rueda en Montreal o la avería de Baku-, pero se está convirtiendo en el mayor desastre de la parrilla. Y en su peor enemigo. Con permiso, por razones y estilos diferentes, de Grosjean y Palmer.

Kvyat durante una rueda de prensa. (EFE)
Kvyat durante una rueda de prensa. (EFE)

Cuando delata el momento crucial de la salida

Hace algunos años, un piloto que hubiera sido degradado del equipo principal de Red Bull estaría buscando trabajo fuera de la Fórmula 1. Pero encontró la segunda oportunidad en Toro Rosso. Fue batido por Sainz el año pasado, lleva cuatro puntos por los 29 del español en la actual temporada, y llega la hora de conocer su futuro. Horner insinuaba que podría seguir un año más en el equipo italiano, pero Kvyat está haciendo muy difícil justificar semejante decisión.

El ruso está obsesionado con su compañero de equipo. Sainz es un piloto valorado por otros equipos. De Kvyat no habla nadie. De aquí una tensión que se materializa a de precipitarse en momentos clave cuando está bajo presión, como es el momento crucial de la salida. Fue el caso de Rusia el pasado año, cuando Ricciardo le estaba batiendo contundentemente. Este año, los Toro Rosso les cuesta más entrar en el Q3. Por ello, sus pilotos han de jugársela al arrancar para ganar posiciones y lograr entrar en los puntos, objetivo que les ha puesto a sus pilotos el equipo y Helmut Marko. En las tres últimas carreras, Kvyat se salió en la primera curva de Baku y al volver a la pista casi se lleva a Sainz por delante. Jugó a los bolos con Alonso y Verstappen en Austria. Y eliminó a su compañero en Silverstone.

Carlos Sainz concentrado en su monoplaza. (EFE)
Carlos Sainz concentrado en su monoplaza. (EFE)

La culpa, de Sainz

Curiosamente, tanto Kvyat como Sainz son grandes aficionados y practicantes del boxeo. Y en Silverstone ambos pilotos sacaron los guantes en la primera vuelta. Es cierto que intentaron darse sitio el uno al otro, pero en el último intento Kvyat entró muy pasado en Becketts, cuyo radio no admitía la velocidad de su monoplaza. Acabó en una nube de polvo fuera de la pista. Que volviera al asfalto como pudo o forzando la dirección poco importa. El que estaba en lo negro y no había cometido ningún error era Sainz. Y los comisarios lo confirmaron con la sanción al ruso.

Cuando los pilotos son jóvenes y todavía están formándose como tales y como personas en el contexto de la Fórmula 1, sus reacciones sirven también para calibrar su madurez, perfil mental e intelectual. “La frustración es que adelanté en la curva 11 y, obviamente, entras en la zona sucia y llega el subviraje. El coche llega con enorme velocidad, tu compañero no te ve, se cruza como si nada, y tienes el accidente”. Pero Kvyat delata a implícitamente su error al reconocer que intentaba adelantar por donde no era posible, aunque responsabilizando a terceros de las consecuencias de ese error. Una suerte de “tu cara ha golpeado mi puño”. Sainz, por su parte, tuvo una reacción más contenida y circunspecta. “Todo se queda en el vestuario”, vino a decir.

Cada uno por diferentes razones, ni el español ni el ruso estaban para polémicas después de lo vivido en Austria. Sainz pecó de ingenuidad o de falta de habilidad en el uso de otro idioma para expresar una idea sobre su futuro. Le cayó la de San Quintin. Pero Kvyat está convirtiéndose en el “loco de la primera curva”, como Webber bautizó un día a Grosjean tras otro incidente. Que sepamos hasta el momento, Marko no ha dicho nada sobre un nuevo error del ‘Torpedo’. Quizás sea la peor señal para el ruso porque, de lo contrario, este no sería nuestro Red Bull, que nos lo están cambiando. Aunque Carlos Sainz no piense que, de esto último, nada.

Dentro del Paddock

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