Fernando Alonso acabó "molido. Pero lo hace única y exclusivamente porque quiere"

A la manaña siguiente de su victoria en las 6 Horas de Spa, tras una tarde interminable de reuniones técnicas, Fernando Alonso ya estaba en McLaren para grabar un spot comercial

Foto: Fernando Alonso (c) posa junto a sus compañeros de equipo, Buemi (i) y Nakajima (d), tras ganar las 6 Horas de Spa. (Imago)
Fernando Alonso (c) posa junto a sus compañeros de equipo, Buemi (i) y Nakajima (d), tras ganar las 6 Horas de Spa. (Imago)

Era la mañana del domingo, al día siguiente de la victoria en las 6 Horas de Spa. Fernando Alonso subía un vídeo a las redes sociales en el que unos pies aparecían andando… en la sede de Woking. Acababa de entrar en la sede de McLaren.

Tanto personal como deportivamente, Alonso se ha zambullido en un verdadero torbellino al compartir la Fórmula 1 con el Mundial de Resistencia y las 24 Horas de Le Mans. Este fin de semana tuvo lugar el primer episodio de una historia con final en un horizonte lejano. Un reto para cuya respuesta ha de emplearse a fondo. “El sacrificio físico y mental, de vida, al que se está sometiendo es extraordinario, ‘espantoso’”, comentan desde su entorno. ”Pero lo hace única y exclusivamente porque quiere”.

Dos grandes premios en cuatro horas

Para empezar, Fernando Alonso acabó muy cansado la carrera de Spa. “Molido”. En la práctica, equivalía el equivalente a dos grandes premios de Fórmula 1 en el plazo de cuatro horas. Y aunque el piloto español había llevado a cabo numerosas sesiones en pista y trabajo de simulador, también experimentó el gran desgaste que supone una carrera de resistencia, de constante tensión y grandes exigencias de concentración porque “aquí te puede ocurrir cualquier cosa, en cualquier sitio, y de cualquier manera”. Aunque lleves un minuto de ventaja a tu perseguidor.

Escuchar solo una vuelta las conversaciones por radio entre el piloto y los ingenieros resulta mareante, por la gran cantidad de instrucciones e indicaciones que recibe aquel para manejar los diferentes parámetros, a través de una cascada de códigos. Además, controlando la energía disponible de un prototipo híbrido para cada vuelta, y siempre con el tráfico como amenaza. En la parte final de la carrera el español tuvo varios momentos delicados con los coches a doblar bajo la intensa caza del segundo Toyota de Mike Conway.

Porque gestionar el tráfico también exige un constante procesamiento mental de información. Por ejemplo, cuando los pilotos de Toyota salían de la chicane de entrada a meta y veían en la distancia a un rezagado, debían calcular la energía que necesitaban para poder pasarle antes o después de la zona de Eau Rouge ya que, si levantaban el pie, el coche perdía la programación. “Se muere”. No solo se trataba de saber cuándo o dónde adelantar, sino del coche de que se tratara, bien fuera otro prototipo más lento de la LMP2, un Ford, un Porsche o un Ferrari. Así, en la mayoría de adelantamientos a pilotos doblados.

A la caza del 8

Y siempre a fondo, porque las carreras de resistencia en realidad son segmentos donde se rueda a muy alto nivel en cada uno de ellos. Bastaba comprobar cómo en Spa los coches apuraban los límites de la pista en cada vuelta. Toda esta gestión ha de combinarse con un elevado ritmo al volante, considerando además unos neumáticos Michelin de rendimiento más constante que los Pirelli de Fórmula 1.

Toyota dividió sus estrategias entre los dos coches, ya que el número 7 salía de boxes y con vuelta perdida por sanción. En la noche del viernes, se ‘intentó’ asegurar el tiro con la puesta a punto del prototipo de Alonso. Por el contrario, el número 8 tenía que volar para remontar y se ajustó técnicamente para ello. Lo logró, en parte gracias a los coches de seguridad. Al final de la carrera se juntaron en la pelea dos coches con estrategias distintas.

El equipo tenía previsto que salieran Buemi y el propio Alonso para los últimos relevos. Sin embargo, fueron encomendados solo al español ante la confianza de su ritmo. Alonso iba controlando a Conway hasta la última parada en boxes a pesar del gran ritmo del británico. El coche rival necesitaba más gasolina en el último repostaje por sus diferentes estrategias, lo que dio unos diez segundos al de Alonso. El británico salió disparado en su ‘outlap’ para intentar adelantar al otro Toyota cuando este ejecutara su ultima parada. Agotó la batería en esa vuelta para ello. No lo consiguió. A partir de ese momento, entró en juego el acuerdo del equipo establecido antes la salida. La carrera estaba ganada.

"Que tenga mucha paciencia"

Cabe imaginar qué supondrán las 24 Horas de Le Mans. Todos los protagonistas con experiencia cuentan la experiencia agotadora de una semana completa de actividades públicas y mediáticas, sesiones de entrenamientos, innumerables reuniones técnicas y, como raquetazo final, una carrera con la dinámica de las 6 Horas de Spa, pero a velocidades medias muy superiores, con una tarde, noche, un amanecer y otra mañana hasta las tres de la tarde. Hace pocas fechas hablábamos con el Jo Hausner, uno de los ingenieros líderes de Audi en su programa de las 24 Horas de Le Mans, responsable del coche de Tom Kristensen, ganador en nueve ocasiones en la carrera. “¿Qué consejo le darías a Alonso si fuera tu piloto?”. “Mucha paciencia, que conserve la energía, que vaya poco a poco, creciendo cada día…”.

A pesar del cansancio tras las 6 Horas de Spa, Alonso siguió en las reuniones técnicas con los ingenieros de Toyota hasta casi la media noche, cuando todo el equipo dejaba el circuito. A la mañana siguiente, ya estaba en la sede de McLaren para grabar un spot publicitario. Comienza ahora la semana del Gran Premio de España… “Lo hace porque quiere, nadie le obliga, es solo porque quiere…”. Esto no ha hecho más que empezar.

Dentro del Paddock

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