Por qué Vettel cometió en Alemania uno de los mayores errores de su carrera

Vettel repite su tendencia a cometer errores cruciales para las aspiraciones de un equipo como Ferrari. El de Alemania fue estratégicamente demoledor por diferentes razones

Foto: El monoplaza de Vettel tras su accidente. (REUTERS)
El monoplaza de Vettel tras su accidente. (REUTERS)

“No creo que fuera un error enorme, fue un impacto en la carrera porque nos retiramos. Pero no es como para que esta noche tenga dificultades para dormir por lo que he hecho mal”. A veces es necesario coger con pinzas las declaraciones de los protagonistas nada más bajarse de un monoplaza por la adrenalina, la falta de perspectiva o de completa información… Pero el domingo, Sebastian Vettel intentaba sepultar su error con un forzado estoicismo. Porque fue inmenso por la circunstancias y su contexto.

Cualquiera que sienta el deporte o se identifique con el deportista no puede evitar sentir empatía hacia Vettel. Su primera reacción delataba cómo le atravesó de parte a parte la daga de la frustración. Iba camino de una victoria memorable. Tras su espléndida actuación en Silverstone, con un monoplaza extraordinariamente competitivo, una carrera controlada antes de llover, delante de sus compatriotas y cerca de donde creció, en casa de Mercedes, con el impacto de las noticias sobre la salud de Sergio MarchionnePero la onda expansiva de semejante victoria fue para su gran rival. Demoledor.

Queda medio campeonato por delante, pero en este espectacular duelo que está tomando cuerpo entre Vettel y Hamilton, su fallo frenó en seco esa percepción creciente de que Ferrari está superado de manera regular a Mercedes por primera vez desde 2014. La victoria en Alemania iba a reafirmar esa percepción cada vez más extendida de que Mercedes puede ser vulnerable en todos los terrenos. E inferior en alguno de ellos.

La falta de consistencia

“Ganamos en su casa”, recordaba por radio Vettel en Silverstone. Disparaba con bala tras las humillaciones sufridas por Ferrari en esta pista en los últimos años, especialmente el pasado año. En Hockenheim, Toto Wolff se rindió al reconocer que el SF71H les sacaba en las rectas tras ser derrotados el sábado. Ahí están Sauber y Haas para confirmarlo. Quién hubiera escuchado algo similar estos años. Ganar en Alemania, delante del doctor Dieter Zetsche (máximo responsable de Daimler AG y Mercedes Benz), por segunda vez consecutiva, distanciando nuevamente a Hamilton en la general … Un victoria de ensueño en el momento idóneo. Hasta que Vettel volvió a repetir ese patrón que empieza a distinguirle: la falta de consistencia al más alto nivel cuando está bajo presión.

¿Un cuatro veces campeón del mundo? Ciertamente. No es lo mismo ganar con el monoplaza dominador de los años de Red Bull, que el cuerpo a cuerpo con Mercedes con un equipo como de la dimensión de Ferrari. El propio Sergio Marchionne señaló al piloto y su carácter emocional en el discurso de fin de año como uno de los factores en la pérdida del título en 2017. Este año lleva en su debe el intento de adelantamiento de Baku, Paul Ricard y el toque a Bottas y, y la victoria arrojada por la borda en Hockenheim. Puntos cruciales para final de año cuando la igualdad va a ser extrema.

Ser líder de Ferrari

Ciertamente, las condiciones eran en aquel momento eran propicias para el error. Pero no fue Hamilton quien lo cometió. Al contrario. Las imágenes aéreas mostraron un par de momentos de extraordinario control en asfalto mojado con gomas lisas. El británico recuperaba tiempo a Vettel antes de la vuelta 56. El alemán tambiénhabía recibido la ayuda de las órdenes de equipo con Raikkonen. Solo tenía que llevar el coche a la meta, pero acabó contra las protecciones. El doctor Zatske subió al podio con sus dos pilotos en Alemania. Vettel perdía de golpe 25 puntos, Hamilton se destaca y Mercedes vuelve al liderato cuando ambos estaban en la lona en la primera parte de la carrera.El británico también recibió un gigantesco balón de moral y prestigio, merecido por su espectacular exhibición, pero amplificado por el error del alemán.

La próxima semana llega Hungaroring, propicio a priori para el monoplaza italiano. En la estela del triunfo de Hockenheim, otro buen resultado hubiera reafirmado a Ferrari y el equipo italiano habría marchado a la pausa veraniega de vacaciones con un espíritu amplificado de triunfo que estimula desde el piloto hasta el último mecánico. Hoy, Ferrari vive horas de desconcierto ante las noticias inesperadas del estado irreversible de Sergio Marchionne. La victoria de Vettel hubiera impactado favorablemente en muchos frentes. Su error, también.

Vettel no es cualquier piloto con el que se pueda derrochar comprensión: es el líder de Ferrari, y como tal debe responder en el arco de toda una temporada. Y es aquí donde falla. Pero aún queda mucho campeonato todavía. La próxima carrera pondrá a prueba su fibra. Puede que la dolorosa daga de Hockenheim se convierta en espada durante en el resto de la temporada, y el título caiga de su lado. Pero hoy, dos días después de la carrera, escuchando a Jock Clear y sus órdenes a Raikkonen el pasado fin de semana, flota en el aire una pregunta. Recordemos los líderes de Ferrari desde el 2000: Michael Schumacher, Kimi Raikkonen, Fernando Alonso, y Sebastian Vettel ¿Quién es capaz de ganar títulos para Ferrari? Vettel tiene diez carreras por delante para responder a la pregunta.

Dentro del Paddock

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