El carisma oculto de Carlos Sainz tras la alargada sombra mediática de Alonso

Por primera vez en su carrera Sainz vivirá en la Fórmula 1 sin la sombra de Alonso, y ahora liderando la reconstrucción de McLaren. Tras cuatro años, llega la hora de la verdad

Foto: Carlos Sainz junto a Fernando Alonso. (EFE)
Carlos Sainz junto a Fernando Alonso. (EFE)

Carlos Sainz ha comenzado una nueva etapa en la Fórmula 1, pero también en su vida personal. Una totalmente inédita y como único representante español en la F1, sin la larga y poderosa sombra de Fernando Alonso. ¿Y ahora qué?

El madrileño ha dejado atrás su adolescencia en la Fórmula 1, si se admite el símil, tras su etapa con Toro Rosso y Renault. McLaren será su verdadera pieza de toque, su yunque, el siguiente y más exigente escalón para presentar credenciales a futuro campeón algún día. De sus respuestas en los dos próximos años dependerá su destino en la Fórmula 1.

Velocidad casi idéntica

Antes, 2018. Renault fue la primera experiencia fuera de Toro Rosso, y Nico Hulkenberg su referencia. Ante los números puros y duros (puntos y posición en la clasificación final), Sainz no ha batido al alemán. Haberlo logrado hubiera disparado su cotización de forma fulgurante. No fue así, aunque un análisis más detallado de la fotografía ofrece algunos matices.

En primer lugar, las posiciones de parilla. En este apartado, Hulkenberg fue más consistente los sábados. En numerosas ocasiones, Sainz le tenía tomada la medida en las sesiones de libres e incluso y en algunas clasificatorias, para ser el alemán quien se impusiera en el momento decisivo con una única vuelta. En un reciente visita a la sede de Renault, varios responsables e ingenieros del equipo nos contaban que su velocidad era casi idéntica, pero Hulkenberg sabía sacar más partido a su superior experiencia con el coche y el equipo.

Todo o nada

Sainz entraba diez veces en el Q3 en las once primeras carreras, por ejemplo. Pero el parcial en el mano a mano directo se decantó hacia el alemán debido a los altibajos que Sainz sufría los sábados, alternando días extraordinarios -como el quinto puesto de Hungría- con resultados anómalos en momentos decisivos (caso de Spa o Brasil, por ejemplo). Hasta el momento en que se quitaban las mantas térmicas antes de salir a la vuelta lanzada en uno y otro coche marcaban las diferencias de rendimiento del neumático...

El monoplaza francés era un todo o nada en muchos momentos. Mínimos cambios en su puesta a punto deparaban una respuesta radical. De agresivo estilo en su pilotaje, Sainz encontraba un coche repentinamente bronco e impredecible, lo que mermaba esa confianza de ataque a cara o cruz que fue una de sus principales virtudes en Toro Rosso. Pero a su favor jugó el planteamiento hacia el equipo desde el arranque de temporada: “estos son mis problemas, y así voy a resolverlos”. Y cumplió. Las tres décimas de principios de año respecto al alemán fueron limándose a medida que avanzaba el campeonato.

Desde la vuelta de verano, Sainz superó a Hulkenberg de manera regular en carrera para terminar por todo lo alto en Brasil. Antes, había puntuando en todas las pruebas desde Australia a Gran Bretaña (junto a Hamilton y Vettel) donde sufrió su primer abandono por avería mecánica. El segundo, en México, con el sexto puesto al alcance de la mano. Al final, tanto Sainz como Hulkenberg lograron un quinto como mejor resultado en carrera en 2018. En entrenamientos, el alemán no bajó del séptimo, mientras que Sainz se clasificó quinto en Hungría. Pero Hulkenberg se estrelló en Baku (cuando rodaba a la caza de Sainz), en la salida de Spa, y en la última cita de Abu Dabi. Por su parte, el español no cometió ningún error de pista en carrera y solo abandonó en dos ocasiones, ambas por avería mecánica.

Llega la hora de la verdad

La experiencia con Renault le ha obligado a explorar técnicamente un territorio de pico y pala con un monoplaza irregular. En el futuro se apreciarán los frutos de esta experiencia. Porque ahora toca liderar McLaren y explotar un potencial que, algunos pensamos, aún no se ha desplegado en su verdadera dimensión. También dependerá del rendimiento del equipo británico, que asumirá una línea técnica pragmática hasta 2021 con su nuevo monoplaza, buscando las mejores soluciones técnicas de los dos equipos con motores de Renault. Su proceso de reconstrucción durará años, aunque McLaren debe progresar respecto a su posición actual, con Sainz ejerciendo de líder y capitán. Para ello también habrá de mantener en su sitio a Lando Norris, por supuesto.

Sainz contará con una estabilidad contractual inédita hasta ahora. Podrá liberarse de todos los condicionantes políticos que le han maniatado -incluso mediáticamente- tantos años en Red Bull y otro de provisionalidad con Renault. De carácter tímido y amable, Sainz es personalidad con puño de hierro en guante de seda. Extremadamente inteligente, su carisma oculto solo ha sido desplegado hasta ahora en el interior de sus equipos. También habrá de exhibirlo ante la opinión pública, especialmente la española. Ahora precisamente que ya no vivirá bajo la alargada sombra mediática de Alonso.

Sin el asturiano, muchos ojos se volverán hacia Sainz. Acostumbrados los aficionados y publico generalista al éxito como piloto de Alonso y su potente carisma y personalidad, el madrileño también afronta en este apartado un gran desafío ante tan elevado liston. Una vertiente de su personalidad es muy diferente a la de Sainz senior. Pero el esquema necesario para estrujar todos sus recursos y potencial internos hasta lograr sus objetivos últimos lo lleva inscrito en los genes y en su mente. Se crece ante los desafíos, como ha confirmado en otros momentos clave de su carrera. En su caso, cuanto peor, mejor. En McLaren tendrá la oportunidad para demostrar si todavía no hemos visto al verdadero Carlos Sainz.

Dentro del Paddock

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