La soga en torno al cuello de Sebastian Vettel que sirve de lección para Carlos Sainz

El diferencial de rendimiento entre Charles Leclerc y Sebastian Vettel ya pide explicaciones que van más allá del rendimiento en pista. Sainz tiene una colosal fortaleza que conquistar

Foto: Carlos Sainz y Sebastian Vettel, en la rueda de prensa del GP de España
Carlos Sainz y Sebastian Vettel, en la rueda de prensa del GP de España

“Es una pena que tengamos que ver a Sainz en un Ferrari el próximo año en vez de un McLaren. Imagina ver este tuit hace algunos años…”. El ex piloto de Fórmula 1 Giedo van der Garde hacía sangre este fin de semana con un Ferrari inmerso en una de sus mayores crisis en décadas. Coyuntura que está arrojando el prestigio de Sebastian Vettel por el desagüe. Pero quizás la gracieta del holandés no sea tan cierta ultimamente. Como en el GP de Portugal, para ser más exactos.

Ferrari está mejorando, aunque solo Charles Leclerc. Una progresión que genera dudas sobre la situación interna de Sebastian Vettel en Maranello. Porque cuando un piloto pierde el favor de la Scuderia, no es que caiga en desgracia, es que se despeña. O le despeñan. Aviso para navegantes, en este caso el propio Carlos Sainz. Desenredemos la tela de araña por partes.

Mientras Leclerc se clasificaba cuarto el sábado, Vettel quedaba lejos del Q3 y luchaba por el último punto
Mientras Leclerc se clasificaba cuarto el sábado, Vettel quedaba lejos del Q3 y luchaba por el último punto

El mejor rendimiento en 2020

Desde la debacle de Sochi, Ferrari está incorporando sucesivas evoluciones aerodinámicas que culminaban con el difusor trasero en Portimao Aquí, Leclerc se clasificaba cuarto el sábado por segunda vez consecutiva, mientras que Ferrari lograba su mejor rendimiento global de la temporada. Como McLaren, el equipo italiano acelera en estos grandes premios la preparación del monoplaza de 2021, a la espera de un nuevo motor y sucesivas evoluciones que corrijan la torpeza aerodinámica del actual SF1000.

La progresión es evidente, pero aún insuficiente para lanzar las campanas de 2021 al vuelo. Las opciones frente a Mercedes y Red Bull son cero, aunque Ferrari plantaba cara a Racing Point, McLaren y Renault, cuyos pilotos no vieron el pelo a Leclerc durante este fin de semana. Binotto reconocía en Nurburgring que se va en la buena dirección con las evoluciones, y Portimao habrá reforzado esa sensación. Cierto es que las dos últimas citas se han desarrollado bajo singulares circunstancias, como posiblemente ocurra en Imola. De modo que solo en 2021 se constará el acierto de Maranello. Por ahora, Van der Garde no ha estado afortunado estos días.

La relación de Vettel con la cúpula de Ferrari pudo deteriorarse definitivamente con la polémica salida del equipo
La relación de Vettel con la cúpula de Ferrari pudo deteriorarse definitivamente con la polémica salida del equipo

Personificación de la perplejidad

Pero lo que engorda a Charles Leclerc está matando a Sebastian Vettel. El alemán personificaba la perplejidad en Portimao. Son tan abismales las diferencias (sobre todo el sábado) que ya inducen a descartar las direrencias de talento entre ambos pilotos. Desde su llegada el monegasco fue superior al alemán, perdió el pulso interno, y Mattia Binotto decidió su marcha. Pero el diferencial de rendimiento con Leclerc se ha desplomado espectacularmente esta temporada hasta el punto de insinuar otras causas díficiles de conocer puertas afuera de Maranello.

"Es obvio que el otro coche es mucho más rápido" reflexionaba el alemán en una entrevista televisiva al terminar la pasada carrera "¿Dónde pierdo tiempo? Me he estado mordiendo la lengua todo el año. Algún idiota nunca podría adivinarlo pero ¿soy yo un completo idiota?. En alguno momento, deberías tener suerte y alcanzar el límite (¿del coche'), pero nunca lo logro, y si lo hago, es con mucha dificultad. En el otro lado (del garaje) todo parece mucho más fácil". Con estas y otras declaraciones similares Vettel parecía apretar los labios, dejando entrever una suerte de soledad deportiva y técnica. Quienes conocen Maranello internamente saben de los múltiples mecanismos de ninguneo más allá del monoplaza. Una situación posiblemente acentuada ante la discrepancia entre Binotto y Vettel sobre la salida de Ferrari que el alemán no quiso ocultar a la opinión pública. En la pista sigue en caída libre.

Sainz llega a un equipo centrado en Leclerc, que conoce su estructura y desarrolla su monoplaza como líder del mismo
Sainz llega a un equipo centrado en Leclerc, que conoce su estructura y desarrolla su monoplaza como líder del mismo

"El segundo piloto..."

Tan ilógicas son las diferencias entre ambos pilotos, que el propio Binotto tuvo que desmentirlas tras Portimao. “Los coches de Charles y Seb son idénticos, sin duda. Sinceramente, espero que Sebastian pueda clasificar mejor en Imola, y que muestre en carrera más de lo que es capaz. Charles, ciertamente, es muy bueno, pero quizás esperarías más del segundo piloto”. Nótese el aguijón final hacia un tetracampeón del mundo. Posiblemente ambos monoplazas sean iguales, pero no se trate de igual forma a quienes deben exprimirlos en la pista. Porque la pregunta es generalizada ¿Es real tanta diferencia entre Charles Leclerc y Sebastian Vettel?

Puede que la evolución del SF1000 en la presente temporada se centre en el estilo de pilotaje del monegasco, indudable número uno en Maranello, y con cinco años de contrato. Quizás el alemán ni siquiera sea escuchado de puertas para adentro, ni atendidas sus demandas con un monoplaza alejado de sus necesidades. Las actuales diferencias entre ambos pilotos podrían explicarse así por un conjunto de razones técnicas, aislamiento personal, desmoralización y sus implicaciones psicológicas y de rendimiento.

El castillo de Leclerc

¿Y qué lecciones encierra para Carlos Sainz este contexto actual? El piloto español está cada vez más cerca de Maranello. Temporal, y profesionalmente. En alguna ocasión ya ha mirado de reojo a sus futuros jefes para temas concretos. Pero este panorama actual confirma el arduo reto al que se enfrentará a partir del año que viene. Sainz necesita rendir una fortaleza de muros colosales. Una estructura absolutamente centrada en Charles Leclerc, piloto de talento verdaderamente excepcional. Quién sabe, también el español reciba en 2021 un monoplaza modelado en torno al monegasco, máquina a la que obligatoriamente tendrá que coger por los cuernos y adaptar para si. Puede que le encaje, o puede que no. Que pregunten a Albon y Gasly en Red Bull, por ejemplo.

Sainz tendrá que hacerse respetar y convencer internamente a la cúpula italiana de su capacidad para rivalizar con el monegasco, quien junto a su talento suma un monoplaza y un equipo cogidos por la mano. Donde Vettel se ha despeñado, el español tendrá que sobrevivir primero, y sacar músculo después. De momento, Carlos Sainz siempre ha elevado su listón cuanto más duro y correoso el desafío. Pero ninguno hasta hoy como el que arranca el próximo mes de enero.

Dentro del Paddock
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