Luis Rubiales se jacta de regatear a los periodistas

Luis Rubiales se vanagloriaba en privado el pasado viernes de que había dado esquinazo a los periodistas que hacían guardia esperando su llegada, y su salida,

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Luis Rubiales se jacta de regatear a los periodistas

Luis Rubiales se vanagloriaba en privado el pasado viernes de que había dado esquinazo a los periodistas que hacían guardia esperando su llegada, y su salida, de los juzgados de Plaza Castilla. El presidente de la AFE se jactaba de que no le habían cazado las cámaras de televisión ni los fotógrafos cuando compareció citado como imputado por el juzgado de instrucción número 30 de Madrid por supuestos delitos de apropiación indebida, societario y falsedad en documento mercantil. La transparencia de la que hacía gala el mismo viernes en un 'comunicado oficial' enviado por mail a todos los afiliados del sindicato de futbolistas no la tuvo con los medios de comunicación.

Esa comunicación con los afiliados a la AFE fue la única en la que se refirió el sindicado presidido por Rubiales a los dos causas judiciales en las que debe justificar el sueldo que decidió ponerse como presidente del sindicato, en contra de los estatutos de AFE que en su artículo 35 impiden al presidente y a su junta de gobierno percibir un salario y sí les permite que el sindicato pague sus gatos de representación, tales como viajes, hoteles y comidas.

Rubiales fue el ponente de los desayunos de Europa Press del pasado 23 de febrero y afirmó estar "muy tranquilo" en relación a la demanda y a la querella interpuesta por seis afiliados, entre ellos, su predecesor, Gerardo González Movilla, por presunta apropiación indebida y delito societario. “En AFE hemos hecho las cosas bien y con respaldo de la Asamblea”, declaró Rubiales. Y es cierto que tuvo el respaldo de la Asamblea (asistieron 80 afiliados). Pero un año después de llevar cobrando el sueldo, porque Rubiales, y su junta de gobierno se pusieron la nómina en junio de 2010 y no votaron la modificación de los estatutos para poder cobrar ese sueldo hasta la Asamblea de junio de 2011.

Por tanto serán los tribunales los que decidan si Rubiales ha actuado de manera irregular y ha cobrado ilegalmente su sueldo. No se trata de debatir sobre si el presidente y los directivos del sindicato de futbolistas deben o no cobrar un sueldo, se juzga si al ponerse el sueldo unilateralmente han cometido un delito por cobrar, al menos un año, saltándose la prohibición de los estatutos a que perciban un salario. Y eso es lo que se juzga por lo civil (donde se ha puesto una demanda demanda de impugnación de los acuerdos sociales adoptados en las Asambleas generales, ordinaria y extraordinaria, de la AFE celebradas el 6 de junio de 2011). Y por lo penal, en el juzgado de instrucción número 30 donde Rubiales se negó a declarar finalmente el pasado viernes, cuando se escabulló de los periodistas. No quiso declarar argumentando que hasta que el juez no falle sobre un recurso de reforma que han interpuesto contra la admisión a trámite de la querella no tiene que declarar. Eso sí, el magistrado-juez, según informó La Gaceta el sábado, le tuvo que cortar cuando le estaba explicando que él no había cobrado como presidente de la AFE (¿en condición de qué ha cobrado su sueldo entonces?).

Su señoría dijo a Rubiales que si se negaba a declarar no le podía decir ni explicar nada. Por cierto, en la Asamblea de la AFE, varios afiliados, según consta en las actas, advirtieron a Rubiales que no podía cobrar, cuando mostró un papel con su nómina en neto, y le dijeron que devolviera el dinero o se verían obligados a acudir a los juzgados. Rubiales les dijo que fueran donde quisieran. Quizás pensaba que no le iban a denunciar. Pero lo hicieron. Y ahora Rubiales se enfrenta a un juicio por la vía civil y está imputado por varios supuestos delitos en vía penal.

Ayuda a vivienda y apoyo de Villar

El caso es que Luis Rubiales tiene un sueldo de 105.000 euros brutos al año, estipulado en un contrato sellado en junio de 2010, en el que en la cláusula adicional primera se puso una prima a la firma del contrato de 5.500 euros brutos, y en la cláusula adicional segunda se puso una ayuda a vivienda de 2.300 euros al mes (fuentes de la AFE aseguran que Rubiales reside en Valencia y que cuando viene a Madrid, él y los miembros de su junta de gobierno, se alojan en el hotel NH Eurobuilding). Mientras se decide en los juzgados si ha cometido alguna irregularidad y delito por percibir ese salario, mañana Angel María Villar, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, le renovará como directivo de la RFEF. Rubiales había declarado cuando tomó posesión que nunca sería directivo de Villar mientras criticaba a su predecesor por serlo, cuando González Movilla dejó de ser directivo en 2004 y desde el año 2000 no asistió a ninguna junta directiva por la decisión de Villar de no pagar las cantidades acordadas por los partidos a beneficio de la AFE.

Rubiales aceptó ser directivo de Villar nada más ser proclamado presidente y la RFEF pagó los 6 millones de euros que adeudaba a la AFE de la última etapa de Movilla, que no le pagó porque no le había dado la real gana. Villar es uno de los principales valedores de Rubiales. Se han intercambiado insignias (el presidente de la AFE le dio la de platino y brillantes, que no la tiene nadie, al presidente de la RFEF y el presidente de la RFEF impuso la de oro y brillantes al de la AFE) y Villar ha sido uno de sus principales apoyos en la huelga que Rubiales convocó en la primera jornada del actual campeonato liguero. Rubiales alaba en privado el apoyo que tiene de Villar. Toda la cúpula de la RFEF estuvo apoyándole personalmente en los desayunos de Europa Press del pasado 23 de febrero, así como Miguel Cardenal, secretario de Estado para el deporte, muy próximo también al presidente de la RFEF. Eso sí, Rubiales hace esfuerzos para que lleguen sus duras críticas, llegando al insulto, a los directivos de la Liga de Fútbol Profesional, con José Luis Astiazarán a la cabeza. Por cierto, la LFP rompió con AFE hace unas semanas las negociaciones del nuevo convenio colectivo y al sindicato de jugadores no le queda la bala de la huelga porque ya la utilizó precipitadamente el pasado agosto.

Entre los periodistas que han apoyado a Rubiales desde que llegó a la presidencia del sindicato de jugadores (nunca había asistido a una asamblea hasta que denunció los impagos del Levante) ha perdido partidarios porque no ha querido darles entrevistas estos día, mientras sí lo ha hecho con José Ramón de la Morena, quien sigue defendiéndole a muerte y atacando a Gerardo González Movilla por denunciarle y por no haber cobrado nunca sueldo como presidente de AFE. Rubiales tiene fijado juicio el 11 de abril por una demanda civil contra los acuerdos de la asamblea de la AFE del 6 de junio. Y sigue imputado por supuestos delitos de apropiación indebida, societario y falsedad en documento mercantil (por falsear en la web de AFE una hoja del informe de autoria de Ernst & Young quitando a los seis miembros de la junta de gobierno que se han puesto sueldo). Luis Rubiales aparenta tranquilidad. Se reunió con los jugadores de la Selección la pasada semana y les dijo que no podía hablar de sus juicios pero que no había hecho nada malo y les llevó al gran humorista Leo Harlem para que los campeones del mundo se rieran un rato. Igual que Rubiales se rió en privado el viernes de los periodistas que hacían guardia a la entrada de los juzgados de Plaza Castilla.

Mata-dor
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