La radical apuesta de Paco Jémez en el Rayo
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Javier Gómez Matallanas

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La radical apuesta de Paco Jémez en el Rayo

“Juega muy bien, pero va el último”. Es una frase que se ha escuchado cuando se hablaba del partido que se marcó el Rayo Vallecano ante el Real Madrid

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“Juega muy bien, pero va el último”. Es una frase que se escucha mucho en los mentideros futbolísticos cuando se habla del partidazo que se marcó el Rayo Vallecano ante el Real Madrid. El equipo de Vallecas, cuyo presupuesto es tres veces menos que lo que le costó Illarramendi al Madrid, dio un buen meneo al conjunto de Ancelotti, especialmente en la segunda parte. La superioridad de los hombres de Paco Jémez fue manifiesta y el Madrid sólo pudo ganarle al contragolpe gracias a la enorme calidad e impresionante pegada de Cristiano, Bale y Benzema.

La apuesta futbolística de Paco Jémez es radical. No permite un pelotazo desde atrás. Su modelo de juego es innegociable y quien no lo cumple se lleva su reprimenda en forma de suplencia o sustitución. Cuando le preguntas sobre su falta de pragmatismo, te explica que si no es implacable no se puede conseguir el objetivo de salir siempre con el balón jugado como él aspira. Al entrenador del Rayo le respaldan sin fisuras y apoyan su idea de juego desde Raúl Martín Presa, presidente del Rayo Vallecano, y todo su consejo de administración, con Luis Yáñez, director general, hasta el director deportivo,Felipe Miñambres. La temporada pasada le costó implantarla, pero el Rayo acabó octavo, en una de las mejores temporadas de su historia. En la campaña actual le está costando que los 15 jugadores nuevos de la plantilla asimilen sus ideas. Realmente es complicado después de cambiar a más del 70 por ciento de la plantilla conseguir que el equipo vuelva a jugar igual de bien que la temporada anterior.

Cuando la pasada temporada el equipo fue goleado en varios partidos, Paco recibió bastantes críticas por su cabezonería de jugar con tres defensas en alguna ocasión y de siempre tratar de sacar el balón jugado desde su área. Cuando el equipo rival le presionaba y le robaba con facilidad y lo sencillohubiera sido permitir pegar algún pelotazo, el entrenador canario (cordobés de adopción) insistió en la suya y logró el éxito.

El Rayo ha perdido pegada en los últimos años. Ya Paco no pudo contar con Michu ni con Diego Costa que sellaron la permanencia hace dos temporadas. Comprar gol es lo más caro del fútbol. Los delanteros goleadores son los que cuestan dinero. Y al Rayo le ha quitado el Getafe el fichaje del rumano Ciprian Marica porque el conjunto vallecano no ha podido competir con el equipo azulón para contratar a un delantero que le hubiera venido sensacional de cara a mejorar sus guarismos goleadores. Ciprian Marica viajó a España a firmar por el Rayo, pero una indiscreción desde dentro del club provocó que acabara en el Getafe. A final de año, el equipo rayista saldrá del concurso de acreedores y Martín Presa, que ha demostrado que no es testaferro de Ruiz Mateos, ha hecho muy bien los deberes en el plano económico.

El debate alrededor del Rayo siempre vuelve al mismo punto. ¿Por qué en lugar de plantear el partido al ataque ante un equipo grande no se encierra como hacen la mayoría de los equipos? Porque eso no te garantiza que el equipo grande no te gane y no te meta cinco. Esa es la filosofía de Paco Jémez y no la va a cambiar. Y tiene su parte de razón. Por ejemplo, al Real Madrid le plantó cara y no salió goleado. Perdió, pero jugó mejor. Lo hizo todo menos puntuar.

La radical apuesta de Paco Jémez en el Rayo Vallecano es un canto al romanticismo, al fútbol puro. Es cierto que en el mundo manda los resultados, pero suele ganar el que juega mejor. El equipo vallecano es último de la clasificación, pero después de verle jugar ante el Madrid da la impresión de que saldrá de esa oposición en las próximas jornadas. Nadie en el club discute a Paco, pero se ha visto que con paciencia llegan los resultados como ha sucedido en los casos de Francisco con el Almería y Luis Enrique con el Celta. Es lógico que todos los dirigentes se pongan nerviosos cuando su equipo cae a posiciones de descenso, pero alguno tiene que ser el último. Hasta el que menos se lo merece. Como el Rayo Vallecano, que no estará ahí mucho tiempo.

Paco Jémez Rayo Vallecano