De la lista de Del Bosque a la lista de Claramunt
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Javier Gómez Matallanas

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De la lista de Del Bosque a la lista de Claramunt

"Si me echan, muchos jugadores dejarán de venir a la Selección", amenazó la directora de la Selección española de fútbol. Este viernes, Del Bosque tendrá la ocasión de demostrar quién manda en la Roja

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Vicente del Bosque (Reuters)

El próximo viernes vuelve a haber una convocatoria oficial de la Selección española de fútbol. La eliminación de la fecha FIFA de finales de febrero ha provocado que se haga largo el periodo sin selecciones. Y ya se echaba en falta a La Roja. Decía el otro día en Radio Marca Vicente del Bosque que hay que recuperar el entusiasmo por la Selección, que aún no somos los campeones de Europa. Y tiene razón el seleccionador. La Selección va a por un nuevo reto que sería ganar tres Eurocopas de forma consecutiva.

Para ilusionar de nuevo a la afición española debe haber también mensajes positivos por parte de la Selección. La eliminación del Mundial de Brasil fue tan traumática y un record tan negativo como record positivo y absoluto fue la gesta de Eurocopa-Mundial-Europa que devolvió la histórica desconfianza de los españoles hacia su selección. El batazo fue tan grande que la negatividad propia de los íberos volvió a imponerse.

Los motivos del desastre de Curitiba aún no se han subsanado en el seno de la Real Federación Española de Fútbol. No hay una causa única para explicar que España estuviera eliminada al segundo partido, pero se puede explicar en varias decisiones erróneas. La confección de la preparación del Mundial fue un despropósito. Viajar a Washington a jugar, perdiendo un día de preparación, y enfrentarse a un rival como Honduras (al igual que Bolivia días antes en Sevilla) que poco se parecía a Holanda, nuestro primer rival.

La figura del director deportivo se antoja imprescindible en la selección española. Al menos Del Bosque funcionó muy bien con Fernando Hierro como responsable de la parcela deportiva. Desde la salida de Hierro esa figura no quedó cubierta y sus funcioneslas desempeñó María José Claramunt,que la mezclaba con la de responsable de marketing. A la figura de Claramunt se la denominó directora de la Selección, un cargo que no se encuentra en los estatutos de la Federación y cuyas funciones, por tanto, no están delimitadas.

María José Claramunt fue fichada, apadrinada e impulsada por Jorge Pérez. El secretario general de la RFEF ledio todo el poder cuando salió Fernando Hierro y fue entonces cuando se la nombró directora de la Selección. Claramunt, según nueve fuentes distintas de la RFEF, ha traicionado a Pérez y mientras éste ha sido defenestrado por Juan Padrón, vicepresidente que ejerce de presidente en la Federación, y ha pasado a ejercer las funciones mondas y lirondas de secretario general, ella, respaldada por Padrón, continúa siendo la máxima responsable de La Roja.

¿Toma decisiones deportivas María José Claramunt? Pues, según las fuentes consultadas, la decisión de ir a Washington a jugar el partido ante Honduras, con las diez horas de viaje después a Curitiba, fue de la directora de la Selección (ella dice que porque se lo pidieron los jugadores). Del Bosque, Grande y Miñano siguieron las directrices, en este caso, de su superior. La elección de la sede de Curitiba no está claro de quién fue porque hasta Miguel Ángel Portugal, que fue director deportivo del Atlético Paranaense, muy amigo de Miñano y con buena relación con Del Bosque, advirtió que si la Selección se concentraba en Curitiba iba a sufir “la tontuna”, una especia de jet lag que sufren los equipos de la zona cuando van a jugar a otras zonas de Brasil, exactamente lo que le pasó a España contra Holanda y contra Chile, por cierto.

Entre esas decisiones erróneas y el distinto trato que hace a los internacionales (como ir a varias ciudades a visitar a unos internacionales y ni llamar a otros centenarios y mitos de La Roja o tratar mejor a las mujeres de unos futbolistas que a los de otros, llevándolas al palco y demás), en la búsqueda de culpables para la mala racha de La Roja en los últimos meses todas las fuentes (de distintos departamentos federativos) apuntan a María José Claramunt. En la crisis tan fuerte que tuvo con Jorge Pérez, cuando se reveló como una desleal colaboradora, Claramunt se hizo fuerte con afirmaciones del tipo “si me echan a mi, muchos jugadores dejarán de venir a la Selección”. Y visto como la ha respaldado (era colaboradora y la han hecho fija metiéndola en plantilla), parece que Padrón tuvo en cuenta sus amenazas.

Vicente del Bosque es un hombre de empresa, en el buen sentido. Lo demostró en el Madrid y lo está demostrando en la Selección. El seleccionador sigue la jerarquía. El problema es cuando no están claras las funciones del superior, como sucede con la directora de la Selección en especial con sus competencias en el aspecto deportivo (también decide la atención a la prensa de los internacionales, algo extraño con la gran cantidad de periodistas y el gran departamento de prensa que tiene la RFEF). El seleccionador debería tomar sus decisiones como máximo responsable de ese aspecto a la hora de planificar, porque a la hora de confeccionar las listas de convocados ya lo hace, por más que la directora prometa convocatorias. El próximo viernes da una lista que tiene que volver a enganchar a la afición con La Roja.

La situación económica de la Real Federación pasa dificultades. Tras las vacas gordas de los tres títulos consecutivos han llegado las vacas flacas, con un gran agujero creado por la polémica salida de Santa Mónica, y se han marchado cuatro patrocinadores de los fuertes en los últimos meses. El mal momento de las arcas federativas se refleja en que se han anulados todos los acuerdos del convenio colectivo y los empleados de la RFEF se han quedado sin las subidas de sueldo pactadas, sin bonus, sin los pluses, sin dietas.

Entre los empleados esperan que vuelvan los patrocinadores y que entre el dinero para que se cumpla lo pactado en el convenido colectivo. Pero no confían mucho en que Claramunt traiga ningún patrocinador (es una de sus funciones claramente delimitadas) porque no ha conseguido ninguno desde que Jorge Pérez la metió en la Federación. Y eso que por las pasillos se la ha escuchado muchas veces estos años gritar: “¡Gracias a mí cobráis todos!”, frase que la reprochó su ahora aliado Padrón el pasado verano en el restaurante El Pesca de Torrelodones. “Aquí ha cobrado todo el mundo desde siempre, desde antes de que usted llegara y usted no ha pagado ninguna nómina”, ledijo Padrón, el vicepresidente que ejerce de presidente en la Federación.

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