Del 'Aló presidente' de Tebas al total control informativo: así es el fútbol para la prensa

"Periodismo es publicar algo que molesta a alguien. Todo lo demás es relaciones públicas", decía George Orwell. Los poderesos del fútbol español intentan que no se publique lo que les molesta

Foto: Javier Tebas durante la premiere del show 'Messi10' en Barcelona. (Reuters)
Javier Tebas durante la premiere del show 'Messi10' en Barcelona. (Reuters)

George Orwell se manifestó contra el totalitarismo nazi y stalinista. El escritor alertó el siglo pasado contra cualquier tipo de control estatal, de extrema izquierda o extrema derecha, que coartara la libertad del individuo. Y anticipó en la novela 1984, igual que lo hizo Aldous Huxley en 'Un mundo feliz', los guiones de distopías políticas, sociales y tecnológicas que pueblan los menús de todas las plataformas de series en streaming que van dominando el ocio de la cultura occidental a día de hoy.

Orwell fue un periodista sabedor de la importancia del periodismo en la defensa de la libertad, porque todo poderoso quiere controlar a los medios irremediablemente. “Periodismo es publicar algo que molesta a alguien. Todo lo demás es relaciones públicas”. Está definición de periodismo atribuida a Orwell hay que recordarla en estos días inciertos en los que el periodismo se viene arrinconando por los intereses comerciales unidos a las presiones políticas. Siempre ha sucedido y siempre sucederá, pero hay que estar alerta porque cuando el periodismo no realiza su función, toda sociedad es proclive a ser dominada por el autoritarismo.

En el plano político hay ejemplos evidentes de la táctica recurrente de desprestigiar el periodismo por parte de los poderosos. Trump, Maduro, Putin, Bolsonaro, Boris Johnson o Xi Jinping son figuras peligrosas y con las que hay que estar alerta. Igual en España con los ataques permanentes desde Vox a los informadores o los de Podemos a periodistas como ha sucedido con Vicente Vallés por osar molestar con su opinión a Pablo Iglesias, que demasiadas veces actúa como un personaje de Rebelión en la Granja de Orwell.

Quería ser el Fernando Simón del fútbol

Si analizamos el sector del fútbol en España, comprobamos comportamientos contra el periodismo cada vez más habituales por parte de los poderosos del fútbol. Van ganando poder y van argumentando que el que paga, manda y se da por hecho que tiene que ser así como en el recorte paulatino de libertades y derechos sociales de los ciudadanos. Así vemos como normal que la información de la vuelta a LaLiga se monopolice por parte del presidente de la patronal en la plataforma que paga un dineral por emitir los partidos de esa competición.

En su fiebre por demostrar su empuje por el regreso del fútbol tras el confinamiento, Javier Tebas exigía salir cada domingo en el canal #Vamos de Movistar+ para ir contando en exclusiva los avances del regreso del fútbol. Pretendía ser el Fernando Simón del fútbol, pero no lo logró y sus intervenciones se bautizaron, en el siempre acertado y oportuno acervo popular español, como ‘Alo Presidente’, en comparación con el programa que protagonizó Hugo Chavez en Venezuela (según avanzaba aquel programa se vio la mutación de un presidente elegido democráticamente en un dictador).

La presencia de Tebas esos cuatro domingos, con su colofón haciendo de hombre del tiempo al dar “en exclusiva” los horarios de las jornadas ligueras que regresaban, acabaron siendo caricaturizadas por crítica y público. Hicieron chanza hasta en el programa radiofónico donde compartían presentador con el programa televisivo. Pero más allá del análisis con sentido del humor, cabe una observación más detallada de la política informativa diseñada por los poderosos del fútbol español.

Tebas y Rubiales, a la salida del Palacio de Viana tras reunirse con Irene Lozano, presidenta del CSD. (EFE)
Tebas y Rubiales, a la salida del Palacio de Viana tras reunirse con Irene Lozano, presidenta del CSD. (EFE)

La Liga decide los contenidos

Sin ser los que pagan la fiesta, porque la pasta la pone Telefónica, desde LaLiga deciden los contenidos que se dan y las preguntas que se hacen. Ya sucedía antes de la crisis del coronavirus, pero con el protocolo de regreso a la competición, amparados por las medidas que hay que tomar para evitar un rebrote de contagios del covid-19, se ha agudizado el control informativo. A lo de poner sonido ambiente a las retransmisiones para que no se escuche a los protagonistas, se une que los reporteros no cuenten lo que escuchan.

El pasado viernes, en la retransmisión del partido Atlético-Mallorca, la reportera que estaba a pie de campo contó un incidente entre Diego Costa y el preparador físico durante el calentamiento. Habrá que ver si esta reportera sigue cubriendo el micrófono inalámbrico en el próximo partido del Wanda Metropolitano. Por los precedentes de estos meses lo normal es que no. Igual que hubo comentaristas que estuvieron en la nevera meses por criticar los horarios y, cuando entendieron que eso no se podía hacer, volvieron a comentar partidos.

Aunque por su ideología es lógico (ha declarado que fue de Fuerza Nueva y ahora va con Vox), no es Tebas el único que quiere controlar al periodismo y que se publique solo su verdad. Suele pasarle a todos los mandamases o a todos los que alcanzan el poder. Su siguiente objetivo es controlar lo que se dice de ellos. Hay más poderosos del fútbol español que quieren controlar lo que se escribe de ellos, aunque las prácticas que cada vez son más conocidas son las de la ‘fastrupia’ que forma hace años Javier Tebas con Miguel Cardenal y Jaume Roures, quien habitúa a poner querellas y demandas para amedrentar al periodista y que no escriba nada sobre él y sus empresas.

Javier Tebas celebró en la calle Preciados la vuelta a la competición. (EFE)
Javier Tebas celebró en la calle Preciados la vuelta a la competición. (EFE)

Lo mismo en la RFEF

La última semana, desde la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) se han producido casos reprobables, como borrar a protagonistas de las gestas a la Selección. Lo de quitar de vídeos o darle dos segundos a Iker Casillas por haber amagado con ser candidato a la presidencia de la Federación es algo zafio e incomprensible. Igual que hacerlo con Javier Lozano, que ganó copas del mundo con España de fútbol sala como seleccionador. O no dar su sitio a Vicente del Bosque, el seleccionador español campeón del mundo, porque estar vinculado a LaLiga Promise. Luis Rubiales es ahora presidente en funciones no puede permitir a su equipo de asesores y comunicación que trabajan en la Federación que queden en evidencia con comportamientos que critican en Tebas y que no son de recibo en una institución que simboliza el gobierno del fútbol español como es la RFEF.

Igual que presidentes de grandes clubes, a nivel nacional, y pequeños clubes, en provincias, que quieren meter y quitar a tertulianos de programas deportivos radiofónicos y deportivos para que opinen a favor de ellos (los que quieren meter) o dejen de opinar mal de ellos (los que quieren sacar) y presionan a los medios, ya sean públicos o privados. O el caso de este periódico, uno de los tres más importantes de España, a quien el Real Madrid no da acreditación para cubrir los partidos del primer equipo desde septiembre de 2015 sin dar ninguna explicación. ¿Estará al corriente Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, de este veto a un medio de comunicación?

P.D. Decía Albert Camus que “una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala”. Manuel Chaves Nogales fue el mejor periodista español del siglo XX y su figura debe ser ejemplo para todos los periodistas españoles del siglo XXI. Recomiendo su lectura.

Mata-dor
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