Ignorados por la competición

LaLiga pasa de los entrenadores, el colectivo más ninguneado del fútbol

Los técnicos de Primera y Segundan han solicitado a la patronal que cambien el protocolo de "uso de vestuarios el día de partido" y la Liga Nacional de Fútbol Profesional no les ha hecho ni caso

Foto: Javier Tebas, presidente de LaLiga, en una imagen de archivo. (EFE)
Javier Tebas, presidente de LaLiga, en una imagen de archivo. (EFE)

La figura del entrenador es una de las más complejas en el mundo del fútbol. El entrenador provoca resquemor entre aficionados, dirigentes y hasta entre los propios jugadores porque es el único que sabe la alineación titular del equipo. Todo el mundo critica al entrenador porque se cree capaz de elegir el once de su equipo con mayor acierto que el encargado de esa función. La preparación del entrenador para ejercer su trabajo es la más exhaustiva de todos los que participan en el fútbol. Debe superar unos cursos y realizar un periódico de prácticas para obtener su título que le permite dirigir a un equipo.

El colectivo de entrenadores no suele hacer reivindicaciones conjuntas. Por eso es llamativo que los entrenadores de Primera y Segunda división se unieran hace dos semanas para realizar una petición a LaLiga, en la que solicitaban que se modificara el protocolo del para poder utilizar los vestuarios antes de los partidos, que se ha endurecido para el arranque de esta temporada respecto al de los 11 últimos partidos de la última Liga.

 Miguel Ángel Sánchez, entrenador del Huesca, y Roberto Carlos Perera, del Cádiz, durante el encuentro de Primera División.
Miguel Ángel Sánchez, entrenador del Huesca, y Roberto Carlos Perera, del Cádiz, durante el encuentro de Primera División.

Los entrenadores realizaron una nota conjunta con sus reivindicaciones con el tratamiento que recibe el “uso de los vestuarios el día de partido” por parte del Protocolo aprobado por LaLiga. El Comité Técnico redactó un comunicado firmado por su presidente José Ramón Cueto Lobo y se lo envió a LaLiga. En ese texto exigían formalmente que se modificara el tratamiento que recibe el “uso de los vestuarios el día de partido” en su protocolo.

Los entrenadores pedían a LaLiga una reunión formal para tratar este asunto en profundidad, “evitando la unilateralidad que ha presidido su actuación hasta ahora”. Así expresaban su malestar porque la entidad nunca les consultó este protocolo ni nada relacionado con sus decisiones, como no suele consultar nada a ningún actor del fútbol.

Además, solicitaban a la patronal del fútbol se preocupara “porque la preparación de los partidos sea la idónea, porque los jugadores se encuentren en perfectas condiciones al inicio de los encuentros y porque lo entrenadores podamos realizar adecuadamente nuestro trabajo en beneficio de nuestros partidos”, debían cambiar ese punto del protocolo.

Tebas y Rubiales, minutos antes de una reunión con el CDS. (EFE)
Tebas y Rubiales, minutos antes de una reunión con el CDS. (EFE)

En estos días inciertos de la pandemia del coronavirus, José Luis Mendilibar, entrenador del Eibar, y Sergio Fernández, entrenador del Valladolid, han expresado su malestar públicamente porque en toda la crisis del coronavirus los entrenadores no han sido consultados para nada y que las decisiones respecto al calendario, a las condiciones de los partidos y demás detalles de la competición y del calendario no han sido consensuadas con los entrenadores y prácticamente tampoco con los jugadores, porque la falta de respeto de LaLiga a la AFE, a la que considera de su controlada, es cada vez más evidente.

Los entrenadores simplemente exponían una queja cargada de sentido de común. Como que es imposible realizar los tratamientos y activaciones previas esenciales de los jugadores para la preparación para el partido, tanto para mejorar su rendimiento como para prevenir lesiones. Con el uso mínimo que dejan del vestuario es imposible realizar los vendajes y procesos médicos previos de antes de los partidos, que es determinante para el rendimiento de los jugadores.

En su escrito, los entrenadores recalcaban que para era ellos resultaba imposible dar las indicaciones y charlas imprescindibles para acometer la preparación final del partido de forma adecuada, perdiéndose así una parte esencial del proceso de preparación del equipo.

Los entrenadores incidieron también en que “el aspecto emocional se lleva obviando desde el inicio de la pandemia, siendo olvidado por todas las medidas adoptadas. Y este aspecto es determinante para el rendimiento del jugador. La unión del colectivo en los momentos previos al inicio del encuentro es la esencia del “día del partido” y debe ser considerada como una parte determinante del proceso de preparación de cualquier partido”.

En ese comunicado recalcaron en el punto cinco de sus consideraciones que “es imposible que, con los plazos temporales previstos en el Protocolo, los jugadores puedan mantenerse adecuadamente preparados entre el fin del calentamiento y el inicio del partido. Las reglas establecidas hasta ahora preveían que se debía finalizar el calentamiento entre 10 y 15 minutos antes del inicio de partido y que se debía abandonar el vestuario para salir al terreno de juego entre 6 y 8 minutos ante del inicio. No resulta razonable que ahora se pretenda que ahora trascurran sólo 5 minutos entre el fin del calentamiento y el inicio de partido. Nos parece incomprensible y realmente imposible llevar a cabo los preparativos finales de vestimenta, revisión, y salida al terreno de juego en un lapso de tiempo tan sumamente breve”.

En el punto 6 aseguran que “el protocolo viene a considera el riesgo que se pasa en el vestuario el día del partido. Sin embargo, parece obviarse, que, en el hotel, donde las salas son mucho más pequeñas, ser realizan charlas y se deberán cambiar los jugadores previamente a la salida. Sin duda, supone un riesgo mucho mayor ese entorno de un hotel donde hay afluencia de personas externas y un menor control que el entorno higienizado, controlado y más amplio del vestuario”. Además, se quejan de que la excepción para no prohibir el uso de vestuarios para la temporada 20-21 por una causa de fuerza mayor no se explica con ningún ejemplo de ese tipo de causa, ni se especifica quien es el responsable para entender si existe o no fuerza mayor en un caso concreto, “lo que nos general una situación de absoluta inseguridad”.

Mendilibar, uno de los técnicos más críticos. (EFE)
Mendilibar, uno de los técnicos más críticos. (EFE)

En su nota, además de exigir a LaLiga que modificara el protocolo, el Comité Técnico de Entrenadores, invitaba al Consejo Superior de Deportes a que interviniera en este asunto “para lograr una preparación integral de los jugadores en lo físico y en lo anímico para afrontar los encuentros en esta temporada tan compleja”. Y pusieron énfasis en que sus propuestas “no se encuentran en conflicto con la protección de la salud”.

El comunicado fue enviado la semana pasada a LaLiga y esta ha pasado de la exigencia de los entrenadores de modificar el protocolo. La patronal les vino a contestar que, si los entrenadores quieren algo, que se lo digan a los clubes y sean los clubes quienes se dirijan a la Liga con su petición. O sea, que no cuenta con ellos como colectivo, que pasa de su conocimiento y su experiencia para intentar que todo funcione mejor.

Seguro que Irene Lozano, la presidente del Consejo Superior de Deportes, es más receptiva a las peticiones de los entrenadores de Primera y Segunda división que lo pueda ser Javier Tebas, que se caracteriza por su nula empatía con los actores principales del fútbol. El presidente de LaLiga no es empático con los futbolistas y mucho menos lo es con los entrenadores, ese gremio tan importante para el fútbol y tan poco o nada consultado y considerado a la hora de tomar decisiones.

Mata-dor
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