El 'cagancho' de Florentino Pérez, la marcha de Tebas y el papel de Rubiales
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Javier Gómez Matallanas

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El 'cagancho' de Florentino Pérez, la marcha de Tebas y el papel de Rubiales

El cisma del proyecto fallido de la Superliga no es una derrota del presidente del Madrid con Tebas, que debe irse de LaLiga por sus conflictos de intereses y falta de transparencia

placeholder Foto: Bufandas de Atlético, Barcelona y Real Madrid. (Reuters)
Bufandas de Atlético, Barcelona y Real Madrid. (Reuters)

El anuncio de formación de la Superliga, el que pudo ser el cisma más grande en la historia del fútbol, fue abortado en 48 horas. El proyecto se vino abajo por los graves errores de comunicación de sus fundadores, la reacción en cadena de los aficionados, el posicionamiento en contra de los medios y la imposición de la legalidad por parte de UEFA y FIFA, entidades que gobiernan la práctica del balompié. Todos estos factores provocaron que Real Madrid y Barcelona se quedaran solos en su idea de romper el statu quo del fútbol europeo.

placeholder Protestas contra la Superliga en Manchester. (Reuters)
Protestas contra la Superliga en Manchester. (Reuters)

Lo único que hizo bien la gente de la Superliga fue solicitar la cautelar inaudita parte, que concedió un juzgado de lo mercantil de Madrid (el 17), para blindarse preventivamente de posibles sanciones inmediatas de UEFA. Los fundadores solo obraron a la altura del megaproyecto en el apartado jurídico. Florentino Pérez no esperaba la reacción contraria de la inmensa mayoría de medios de comunicación en el mundo y en España, donde el músculo financiero de LaLiga se ha impuesto al poder fáctico que en sí mismo es el presidente de ACS.

El mensaje de que la Superliga era necesaria para “salvar el fútbol” no caló porque Florentino Pérez no pudo deslindarlo de la realidad de que sin ese dinero, que ingresaban ya mismo los 12 fundadores, no podía afrontar el fichaje de Mbappé y/o Haaland. Los aficionados del Madrid, Barça y Atlético pueden considerar que realmente la Superliga era para “salvar el fútbol” porque sin Madrid, Barça y Atlético se acabaría el fútbol para ellos. Pero el discurso no se lo compraron mayoritariamente ni los aficionados madridistas al presidente del Madrid y de la Superliga.

Hay quien ha querido ver la salida nula de la Superliga como un triunfo de Javier Tebas sobre Florentino. Pero para nada. Por más farruco que se ponga, Tebas no tiene otra salida que reducir el número de equipos de LaLiga de 20 equipos a 18 y luego a 16, porque para que entre la Superliga o la Champions en el calendario no se puede tener tantos equipos. Además, las formas de Tebas han vuelto a dejar en evidencia que no tiene altura ni elegancia institucional para representar a los clubes, que se cree su jefe cuando es su empleado, el que gestiona el dinero que pone Telefónica para el fútbol, función que cualquier ejecutivo menos pendenciero puede hacer, creando además mejor clima de convivencia con todos los actores del fútbol patrio del que crea Tebas.

Foto: Florentino Pérez, durante su intervención en 'El Chiringuito'. (Atresmedia)

El ‘cagancho’ de Florentino con la Superliga no puede ocultar que LaLiga española necesita con urgencia un cambio en su dirección, porque los conflictos de intereses de su presidente en el Fuenlabrada o el Granada, entre otros clubes; y su falta de transparencia en la gestión de la patronal son motivo suficiente para que los clubes cambien a Tebas un minuto antes de que se tenga que marchar obligado.

Y la UEFA, con Aleksander Ceferin a la cabeza, no puede dejar de dialogar con los disidentes de la Superliga. Es cierto que lo estaba haciendo ante de que se echaran al monte como antisistemas, pero aun así, la vía coercitiva y ejemplarizante que anuncia el presidente Ceferin no sería buena para el fútbol. La figura de Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol y vicepresidente de UEFA, debe ser ahora vital como mediador. Rubiales no se puede mantener de perfil y se tiene que arremangar para defender los intereses de los clubes españoles Real Madrid, el Barcelona y el Atlético, que además son los mejores del mundo, y ponerlos en sintonía con la UEFA. Para ello debe imponer el diálogo y su criterio a Florentino Pérez, Joan Laporta y Miguel Angel Gil. Y convencer del diálogo a Aleksander Ceferin, además de defender los intereses de todo el fútbol español. Esa es la función y la responsabilidad del presidente de la Real Federación Española de Fútbol y vicepresidente de UEFA. Y Rubiales debe ejercerla.

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