Dani Benítez busca rehacer su vida mientras arregla los papeles para cobrar el paro

Sus asesores han buscado orientación legal a la AFE y, de manera paralela, ya comienzan a arreglar los papeles para cobrar la prestación por desempleo

Foto: Dani Benítez, durante un partido con el Granada (cordonpress)
Dani Benítez, durante un partido con el Granada (cordonpress)

Dani Benítez, el genial futbolista del Granada, que el pasado 27 de marzo embarrancó gravemente al confirmarse que dio positivo por consumo de cocaína, solía decirle a su madre muerta que estaba cansado de ser un coleccionista de problemas. También se lo decía a sí mismo mirándose al espejo. Se lo dijo igualmente a su representante, Pablo García Quilón, y a una ristra larga de amigos y dolientes. Pero nadie le creyó. Dani, el chico que garbeaba como un gallo por las aceras de Otura, trata de recomponer los mil añicos en que quedó su alma rota. Y hace planes de futuro procurando vadear lo más cerca posible del fútbol.

Dani, su agente y sus abogados se encuentran repasando alegaciones para presentarlas a la AEPSAD (Agencia Española para la Protección de la Salud en el Deporte), que ha sido la que ha destapado su caso y la que, de manera cautelar, le ha retirado la licencia de futbolista por dos años. Escribe un erudito periodista del Ideal granadino que el jugador y sus asesores han buscado orientación legal a la AFE y, de manera paralela, comienza a arreglar los papeles para cobrar la prestación por desempleo. Dani tiene derecho a ello. Y también piensa Dani que tiene derecho al silencio y a caminar lento para evitar ruido y caídas.

Apenas sale de su casa, no contesta al teléfono y celebró su veintisiete cumpleaños en la más estricta intimidad. Dicen sus allegados que Dani Benítez quiere ser, por enésima vez, “otro hombre”, pero para ello necesita congraciarse con la pelota, su mejor amiga y de la que demasiadas veces se olvidó. Sobre todo, Benítez ha pedido a sus abogados que la sanción de dos años no se confirme, que se quede sólo en un susto, una advertencia de lo que puede ser un descomunal batacazo. Que él, el chico de la Antonia, el que antes de cada partido buscaba la paz en los camposantos, se encargará de cortar el río de dedos que le señalan. Por enésima vez está arrepentido.

Sabe muy bien Benítez que su ciclo en el Granada se cortó de forma abrupta y definitiva. Quique Pina, el presidente del club, ha anunciado la sanción más grave que pueda recibir un futbolista: rescindir el contrato. Hasta que no sea efectiva la sanción de la AEPSAD, el expediente sigue su curso y dirigido por Pedro González Seguro, abogado y secretario de la junta del club granadino. Su contrato con el Udinese italiano (club que posee sus derechos hasta 2015) será igualmente extinguido.

Cuentan los allegados que Benítez planea abandonar cuanto antes la capital nazarí y establecer su base en Mallorca, su ciudad natal. Dice que allí le quedan unos cuantos amigos, gente del fútbol, algo que le servirá para relanzar su maltrecha carrera.

El futbolista está haciendo acopio de amistades y se ha percatado que un hilillo solidario se mueve todavía en este deporte. Mikel Rico, antiguo compañero del Granada y hoy pieza básica en el Athletic, no deja de llamarle y darle ánimos. Mikel sabe que a Dani, jugador de póker, le cayeron malas cartas y huele a desastre. Muchos compañeros ven a Dani en medio de un túnel sin apenas luz. El, como decía Quevedo, quiso de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos. De momento, le escondieron a Dani Benítez la pelota. Y él, mientras la vuelve a encontrar, cobrará el desempleo y seguirá recogiendo trozos de su alma.

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