Rubén Castro, el Betis y esa especie protegida que llamamos futbolista

Los cánticos de "Rubén alé, no es culpa tuya, es una puta, lo hiciste bien" de una parte de la afición del Betis vuelve a dejar patente que en este país de sordos e indiferentes, el fútbol es el rey…

Foto: Rubén Castro
Rubén Castro

Una parte importante del gol sur del Benito Villamarín, donde habita a sus anchas el grupo ultra Supporters Gol Sur, que anima con todas sus fuerzas al Real Betis Balompié y tiene a Rubén Castro como máximo ídolo, se pasó de frenada en su apoyo al goleador canario: “Rubén alé, Rubén alé, no es culpa tuya, es una puta, lo hiciste bien”. Este cántico deleznable, por machista y cobarde, fue grabado durante el partido Betis-Girona. Pero se escuchó en otros partidos y nadie del Betis, de manera oficial, dijo nada. En este país de sordos e indiferentes, el fútbol es el rey… hasta que cae una bomba al lado y enloda los alrededores.

Tuvo que ser un cámara freelance de una televisión estatal el que grabara la ignominia que hizo que la hipocresía del fútbol frenase en seco. Porque hasta ese domingo nadie vio nada, nadie escuchó nada y, por supuesto, nadie levantó la mano para condenar un hecho evidente. El fútbol no protege a los inocentes.

Rubén Castro, 33 años, uno de los máximos goleadores en la historia del Betis, presenta un largo historial de asuntos turbios siempre tabicado por las interioridades del club verdiblanco, que lava la ropa sucia bajo el eufemismo de “asuntos de régimen interno de la entidad”. Pero aquella mañana de finales de mayo de 2013, mientras el Real Betis y sus aficionados celebraban la clasificación para la Europa League, su máxima estrella era detenida por inspectores del Servicio de Atención a la Familia (SAF) de la Policía Judicial, que lo trasladaron al Juzgado número 3 de Violencia de Género para que respondiese a la denuncia contra su persona formulada por su ex pareja, Laura Pavón. La juez dejó en libertad con cargos a Rubén Castro, aunque le imputó, además de un delito de agresión sexual, otro genérico de mal trato.

En el auto de procedimiento abreviado contra Rubén Castro, la titular del juzgado le imputa por cuatro delitos de maltrato, un quinto de amenazas leves contra su ex novia, así mismo considera que existen indicios de que habría agredido a Laura Pavón en cuatro ocasiones y le habría enviado un sms amenazante. La juez, además, le impuso una orden de alejamiento de 300 metros respecto a la denunciante y la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio. En su comparecencia ante la titular del Juzgado número 3 de Violencia sobre la Mujer de Sevilla, el futbolista canario negó todos los hechos denunciados por su ex pareja.

La Fiscalía de Sevilla ha solicitado cuatro años y un mes de cárcel para Rubén Castro. Todo queda pendiente de juicio, cuya fecha está por anunciar.
En el Betis el apoyo a Rubén Castro es total. Y, tal como ha quedado demostrado, sus compañeros y entrenador, Pepe Mel, están “a muerte con Rubén”. Se pide, se ruega, que nadie realice juicios de valor y, como ha dicho el propio técnico, “dejen actuar a la Justicia”.

En los últimos días nos hemos puesto en contacto con Amparo Díaz, letrada del Colegio de Abogados de Sevilla, representante legal de la ex pareja del futbolista, que no quiso hacernos ningún tipo de declaración, aunque durante nuestra breve conversación sí manifestó que su “representada está contenta con el procedimiento judicial y el auto de la jueza”. En su única declaración a los medios (en concreto a Espejo Público de Antena 3), Amparo Díaz se refirió a los cánticos entonados en el sector sur del Benito Villamarín: “Hay un mensaje de apología del maltrato que le perjudica, no solo a mi defendida, sino a cualquier mujer víctima de violencia de género”.

Rubén Castro, en un partido con el Betis
Rubén Castro, en un partido con el Betis

Esa apología al maltrato reflejada en los cánticos vertidos por una parte de la hinchada del Real Betis ha sido condenada desde todos los sectores de la sociedad (incluyendo la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, pasando por el secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal) y, por supuesto, desde el propio club verdiblanco, cuyo presidente, Jesús Ollero, ha dicho: “Los que cantaron esa barbaridad lo van a pagar. El Betis se pone a disposición de cualquier instancia para identificar a los autores de ese cántico tan atroz”.

La abogada que representa a la ex pareja del futbolista imputado, muy reticente a hablar con los periodistas, asegura que cada vez que sale el tema Rubén Castro (que por cierto atraviesa un bajón de juego y goles) a la palestra su defendida ve incrementado el número de amenazas y anónimos. Y esto es motivo de reflexión. Estamos de acuerdo con Pepe Mel: dejemos actuar a la Justicia y que sea la Justicia la que absuelva a los inocentes y condene a los culpables, si consiguen reconocer a los inocentes o a los culpables.

En el fútbol muchas veces se mira a otro lado y se defiende con uñas y dientes a sus aves más protegidas, los futbolistas, estén libres o no de pecado. Parece que nadie se percata de que los futbolistas son ciudadanos con sus derechos y sus deberes. Y ante la Ley, los goles y el talento con el pie no les eximen de ningún tipo de privilegio.

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