La maestra mano de Unai Emery que convierte al Sevilla en oro

Unai Emery llevó a la gloria al Sevilla por segunda temporada consecutiva. Bajo su mando, la plantilla se ha revalorizado de manera considerable. El técnico exprime todo lo que toca y lo convierte en oro

Foto: Emery celebra el título de campeón con la Copa (Reuters).
Emery celebra el título de campeón con la Copa (Reuters).

Este Sevilla campeón tiene un secreto: la mano de Unai Emery, que ha hecho del Sevilla una fábrica de campeones. Entrenador del cuatro veces campeón de la UEFA Europe League, tiene guardado en el corazón tres tesoros: el mar, su familia y los amigos. En medio de todos, un balón. En ese mar particular, el técnico bicampeón de Europa se baña todas las veces y maquina una estrategia infalible. Hacer mejor a los futbolistas, convertir el talento en oro.

Unai es un tipo estricto que cree en las personas y en el fútbol. Con estos dos elementos compone su sinfonía perfecta. Emery vive por y para el fútbol, su modus vivendi lo canaliza a través de la pelota. Es de los que piensan que el fútbol hace mejor a las personas. Monchi, director deportivo del Sevilla, no oculta su admiración por Emery; siguió la trayectoria del vasco en el Almería y pensó en su fichaje, pero aquel Sevilla, entrenado por Jiménez, se clasificó para la Champions y Emery aterrizó en Valencia.

En el Valencia, Unai cosechó buenos puestos pero se quedó en las puertas de los títulos. En 2012, el Spartak moscovita lo fichó tras poner en la mesa un contrato millonario. Pero el oro nunca tuvo paciencia y en noviembre, el dueño del club ruso despidió a Emery aunque le extendió un cheque por la totalidad del contrato: ocho millones de euros.

El Sevilla, que cesó a Michel en la cuesta de enero, se encontró con Emery libre para regresar a la Liga. Como suele decir Monchi, el hallazgo de Unai “fue una oportunidad de mercado”. En enero de 2013, agradecido y cabezón (una frase que no se cansa de repetir el vasco: “Cada mañana, cuando me levanto, doy gracias por ser entrenador del Sevilla”), aceptó el reto de Del Nido: “Usted no cobra nada en lo que queda de temporada y si coloca al equipo en Europa, le garantizó la continuidad”. Emery aceptó el reto: jugó gratis la media temporada de 2013; las carambolas del fútbol metieron al Sevilla en la UEFA, aunque tuvo que jugar dos previas. Pero Monchi tenía su entrenador perfecto. El ‘león de San Fernando’ se salió con la suya y Emery también.

Encajó en un club familiar

El de Hondarribia es tipo que no tiembla cuando peligra su taleguilla. Los que dicen que es un osado demuestran poco conocimiento de la personalidad del vasco. Unai todo lo mide y estudia, jamás improvisa. Monchi y Emery se acoplaron desde el minuto uno. El Sevilla, con un departamento técnico cuyo nivel innovador y tecnológico se puede codear con los mejores clubes del mundo, era el escenario perfecto para alguien tan erudito y curioso como Unai Emery. Desde el principio, el vasco entendió que el Sevilla es un club de los sevillistas, una entidad familiar, que no tiene detrás un multimillonario que lo banque o una masa social descomunal que le genere ingresos mastodónticos. El Sevilla tiene que vender para seguir creciendo. Para cuidar la tripulación se requiere un capitán que haga mejor a sus marineros.

El papel de Emery es fundamental en los esquemas del Sevilla. Ese verano de 2013, el club vendió a Negredo y Navas y antes del cierre de mercado se marcharon Kondogbia (cláusula de rescisión de 20 millones, de los cuales solo 10 pertenecían al Sevilla) y Medel. Por todos ellos, más la marcha de los canteranos Luis Alberto, Campaña y Luna, el club ingresó 87 millones. Con ese dinero aterrizaron en el club trece futbolistas. Entre ellos Carriço, Diogo Figueiras, Bacca, Gameiro, Iborra, M’Bia, Cristóforo, Jairo, Vitolo y Pareja. También arribaron el alemán Marko Marin y el ruso Cheryshev. Marin, cedido por el Chelsea, con un descomunal talento, se diluyó como un azucarillo, traicionado por su aversión al trabajo. Chéryshev, que aterrizó en Sevilla por expreso deseo del entrenador, se topó con un muro increíble de lesiones.

El liderazgo de Rakitic

Con este arsenal puesto a su disposición, Emery se puso a trabajar. Tenía la mano que asumía el liderato: Ivan Rakitic. El técnico bendijo que la tropa eligiera al croata como capitán. Resulta curioso que Rakitic estuviera en la rampa de salida ese mismo verano. El Lokomotiv ruso ofertó 8 millones de euros. Pero el Sevilla, por consejo de Emery, rechazó el dinero. Rakitic, de capitán y fortalecido por la confianza del técnico, creció de manera espectacular. Ivan fue traspasado a final de temporada al Barcelona en unas condiciones inmejorables para el Sevilla, que tres años antes lo compró al Schalke por 3 millones y medio de euros. El Barcelona pagó 18 millones, más otros 6 en variables (partidos jugados y títulos ganados), más la cesión por dos años de una de las joyas del fútbol español: Denis Suárez.

Esa temporada de la primera Europa League de Emery, dos valores de la cantera blanca emergieron bajo la sombra y la pizarra del vasco: el lateral Alberto Moreno y Federico Fazio. El primero, que debutó en la selección absoluta, fue transferido al Liverpool en 20 millones de euros, mientras que el segundo utilizó la cláusula de rescisión para marcharse al Tottenham, que pagó al contado los 10 millones.

Ahí se ve la mano invisible de Unai Emery, la mano que pule diamantes en bruto. En esta temporada, Éver Banega aterrizó en Sevilla tras marcharse de Valencia por la gatera. Apartado del grupo valencianista, se acogió al paraguas de Emery y el argentino volvió a reiniciarse para el fútbol. Hoy es uno de los grandes valores de este Sevilla campeón, también un fijo con la selección albiceleste.

La resurrección de Reyes

Aleix Vidal, que pronto estrenará internacionalidad, fue fichado al Almería por 3 millones de euros y su valor de mercado hoy es de 12. Según una fuente oficial del Sevilla, no lo venderá por menos de 20. Lo quiere el Barcelona. Aleix Vidal peleó el puesto a Gerard Deulofeu. Ganó el ex almeriense, cuya velocidad y ganas de aprender sorprendió a todos. Deulofeu se quedó en el camino. Krychowiak, el polaco, comprado al Reims por menos de 5 millones, hoy vale 15. El Sevilla abonó a Las Palmas por el canario Vitolo Machín unos 3 millones de euros. Hoy es internacional y su precio en el mercado ya supera los 20 millones.

Un jugador con fama de indolente y artista como es José Antonio Reyes, ahora se “come la hierba cuando sale”. El Sevilla renovará el contrato con Reyes, que se siente feliz en su ciudad, en el club y con su entrenador. En Qatar, en el club de Xavi Hernández, le pagaban tres veces más de lo que ganará el año próximo.

(*) La revalorización del Sevilla con Emery

Sergio Rico. El club lo considera intransferible. Su cláusula: 12.

Denis Suárez. Cedido 2 años por el Barcelona. Su precio actual: 12.

Carlos Bacca. Costó 6 millones (Brujas). Su precio actual: 20.

Kevin Gameiro. Costó 8 millones (PSG). Su precio actual: 20.

Vicente Iborra. Se abonó al Levante su cláusula: 6 millones. Precio actual: 15.

Krychowiak. Costó 5 millones (Reims). Precio actual: 15.

Aleix Vidal. Costó 3 millones (Almería). Precio actual: 20.

Carriço. El Sevilla pagó 4 millones (Reading). Precio actual: 10.

Vitolo. Costó 3 millones (Las Palmas). Precio actual: 20.

Tremoulinas: Costó 2,5 millones (Dinamo Kiev). Precio actual: 6.

Kolodziejczak: Costó 3 millones (Nice). Precio actual: 6.

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