EL ASTURIANO SE FUE MUY SATISFECHO CON EL TERCER PUESTO

Alonso funciona a otro ritmo: capaz de mirar los escaparates mientras disputa el GP de Mónaco

El gran premio de Mónaco siempre ha sido y será un lugar especial para cualquier piloto. El ambiente es diferente, se respira un aroma distinto donde

Foto: Alonso funciona a otro ritmo: capaz de mirar los escaparates mientras disputa el GP de Mónaco
Alonso funciona a otro ritmo: capaz de mirar los escaparates mientras disputa el GP de Mónaco

El gran premio de Mónaco siempre ha sido y será un lugar especial para cualquier piloto. El ambiente es diferente, se respira un aroma distinto donde la presión es mayor. Un circuito lleno de glamour en el que los magnates se enfrentan a ver quien tiene el yate más grande, el deportivo más cool y la novia más guapa. La jet set acude al gran premio más importante del año que, a su vez, coincide con el festival de cine de Cannes, al que asisten actores y actrices de todo el mundo. Se trata, por tanto, de un acontecimiento social y de negocios donde se mueven cifras superiores a los 6.000 millones de euros en volumen de negocios. La carrera de Fórmula 1 a veces parece una excusa y no la causa para lo anterior.

El champán lo saborearon Mark Webber, Nico Rosberg y Fernando Alonso (al menos sobre la pista). El tercer puesto del asturiano, a priori, podría saber a poco (si llega a alargar su parada más, quizás podía haber superado a Rosberg y quién sabe si a Webber) aunque lo cierto es que la efusividad con la que festejó el pódium con los miembros de su equipo me recordaba al Fernando más alegre en una de sus innumerables victorias con Renault. Más allá del resultado o de los datos que dejó el gran premio, me centré en las emociones para analizarlas en profundidad... en este caso acerté: Alonso estaba muy feliz.

Después de la carrera tuve la oportunidad de charlar con él largo y tendido. Efectivamente estaba manteniendo una conversación con una persona más que satisfecha con el resultado y, lo más importante, sentí que desprendía mucha confianza de cara al título con este renovado F2012. Está muy cómodo conduciéndolo y cada carrera asegura que funciona mejor.

Fernando está muy contento y a gusto en Ferrari y puede que también aquí esté parte del secreto de sus grandes resultados este año. Cuando me explicaba su labor en Maranello daba la impresión de que no salía de casa para trabajar porque parecía referirse a una segunda familia. Más allá del vínculo contractual, percibí una unión sentimental con la escudería italiana gracias a la 'joya' que están limando entre todos para alcanzar el título.

Una carrera aburrida para alguien pendiente de '1.000' cosas

Hablamos de la carrera y me sorprendió que a él le hubiese parecido aburrida. Sin embargo, creo que quienes la vimos desde fuera pudimos disfrutar con algunos detalles interesantes. Me pregunto cómo a alguien le puede haber causado cierto hastío una carrera en la que te juegas el pódium con la estrategia en boxes, cuando tienes que darlo todo en una vuelta para ganar la posición a Hamilton, con gomas que tienen treinta vueltas, en la que eres el líder del Mundial y donde un ligero toque contra el guarda raíl puede significar un cero… ¿Cómo puede ser aburrida una prueba en la que termináis los seis primeros clasificados separados por solo seis segundos tras completar 78 vueltas? El asturiano funciona a otro ritmo.

Es un piloto diferente y no deja de sorprenderme en cada prueba de este año. Intentando aprender algo de un maestro en la estrategia, me dispuse a descubrir uno de sus grandes secretos: “Fernando, ¿cómo es posible que sepas leer la carrera mejor que nosotros que la estamos viendo en la televisión, con cámaras por todo el circuito y con los tiempos en directo?”. Y su respuesta fue… una tímida pero irónica sonrisa. En ese momento, pensé que definitivamente estaba conversando con un genio, alguien hecho de otra pasta, un auténtico fenómeno.

En fin, que puedo decir. Yo he competido en Mónaco tres años seguidos -World Series y GP2- y, verdaderamente, creo que se trata de un circuito difícil, técnico y donde impera la concentración, ya que un simple error en frenada puede suponer terminar viendo las tiendas de Gucci, Armani y Louis Vuitton en la esquina de Massinet, más conocida como la curva del Casino. A Fernando da la impresión de que le daría tiempo a ver todos esos escaparates, elegir regalos para llevar y, además, leer la carrera para afrontarla de la mejor manera posible.

Quemando Rueda
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