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El tenis y sus propósitos para el 2018: Nadal y el nuevo reto para su cuerpo

2017 volvió a colocar al español como rey del circuito masculino. Su fuerza de voluntad volvió a quedar remarcada. Será interesante observar cómo afronta 2018, con interrogantes a observar

Foto: Rafa Ndal, durante una rueda de prensa. (Reuters)
Rafa Ndal, durante una rueda de prensa. (Reuters)

Comenzado el nuevo año es el momento de enfocar las narrativas que tendremos por delante en el circuito. Tras un 2017 plagado de regresos imponentes, con la historia escrita mes a mes, el curso que recién comienza puede tener reservados momentos para el recuerdo. Hay grandes retos por delante, situaciones adversas en el pasado que quizá haya que volver a afrontar y auténticas interrogantes por desvelar. Durante la primera semana de competición, y mientras las figuras van tomando temperatura antes de desembarcar en Melbourne, colocamos varios focos a tener en cuenta para la temporada deportiva 2018.

La salud de Nadal. La temporada 2017 volvió a colocar al español como rey del circuito masculino. Su fuerza de voluntad volvió a quedar remarcada como una de las grandes señas de identidad del mallorquín, plantado por derecho propio en la historia del deporte. Será interesante observar cómo afronta una temporada 2018 en la que hay interrogantes a observar. En un curso mayúsculo, es cierto que Nadal dejó como asignatura pendiente el duelo particular ante Federer, vencedor en los cuatro choques directos ante el suizo. Como actuales dueños del ranking masculino, cualquier duelo a medio plazo volvería a quedar reservado para finales de gran prestigio, una tendencia a superar en el interior del español. Volver a disfrutar de una rivalidad encendida entre ambos sumaría muchos enteros en el circuito. Igualmente, y con un impacto mayor durante la carrera del mallorquín, ha sido la respuesta física tras un curso estelar. Las tres veces que Rafa Nadal ha logrado terminar un año en el número 1 previamente a 2017 (2008, 2010 y 2013) ha firmado a continuación cursos marcados por ciertos problemas físicos. La veteranía del balear, que cumplirá 32 años en la temporada, será puesta a prueba una vez más. El cierre de curso 2017 (necesitando abandonar la Copa de Maestros tras un encuentro) y el inicio de 2018 (baja de última hora en Brisbane) ilustra la necesidad de oxígeno tras un esfuerzo supremo.

La resistencia de Roger Federer. ¿Qué más se puede pedir? Cualquier parecido con la temporada 2017 sería un regalo para los ojos. El suizo es historia escrita en presente y a sus 36 años afronta una temporada de gran interés. La situación es completamente diferente a 2017. Si entonces levantó una campaña de ensueño tras un patrón competitivo de seis meses, en esta ocasión se lanza a las pistas con una inercia tremenda a la espalda. El número 2 mundial quiere seguir haciendo historia, ha demostrado tener una capacidad física para resistir e imponerse en los mayores torneos del circuito y afronta un horizonte ilusionante. Un juego más directo, con la consolidación de un golpe de revés más plano, convirtió a Federer en un desafío casi inexplicable para el resto del circuito. Evitando la tierra batida fue capaz de completar el curso con apenas cinco derrotas en el expediente. Números propios de su etapa de apogeo para alimentar el interior de un deportista que ya juega por y para la historia. Si ningún problema físico le importuna en 2017, ¿de qué será capaz el tenista de Basilea?

La ilusión de Muguruza. Es una jugadora siempre exigida por encima de la media. Con apenas 24 años, el número 1 WTA ya pisado y dos coronas de Grand Slam a su espalda, Garbiñe afronta un curso de consolidación. El inicio de curso no ha podido ser el ideal para la caraqueña, forzada a la retirada en el primer encuentro de 2018 con un cuadro de calambres. Una deportista valiente para abordar cualquier objetivo, ya competirá en el nuevo curso con los blasones de Roland Garros y Wimbledon en la mochila. Una autoridad ganada a pulso en las últimas dos temporadas. Con un juego cada día más compacto y una mentalidad menos impulsiva en pista que en tiempos previos, la hispanovenezolana puede estar acercándose a la versión más madura de su carrera. Garbiñe ya no compite como aspirante, sino como una de las tenistas con el palmarés más potente de la última década en el circuito femenino. Tiene la cima del circuito WTA a apenas 40 unidades y una temporada para mostrar galones ante el regreso de perfiles como los de Serena Williams, una esperada vuelta tras su maternidad, o María Sharapova, con una presencia creciente tras contravenir el código antidopaje. Marcar el territorio puede estar más discutido que meses atrás, y la voracidad de Garbiñe puede estar puesta a prueba.

La enésima prueba de Serena. Competir tras la maternidad tiene múltiples ejemplos en el circuito femenino. Hacerlo entre la élite parece más complicado. El caso de Clijsters, bien reciente, puede servir como ejemplo relativo. La belga alzó tres de sus cuatro grandes tras dar a luz, pero contaba 26 años en el momento de regresar a la competición. La menor de las hermanas Williams afronta 2018 con 36 primaveras en las piernas pero con la historia como ambición. Con 23 Grand Slam individuales en su haber, la estadounidense es ya la tenista más condecorada de la Era Abierta, y apenas un 'major' le separa de igualar a la australiana Margaret Court como jugadora más laureada de todos los tiempos. Cuando Serena ha competido en plenitud de garantías no ha encontrado en cuestión su dominio en la generación actual. Para una jugadora con varios regresos firmados en su carrera, la vuelta tras la maternidad pasa por ser el desafío definitivo en una carrera llena de obstáculos superados. ¿Encontrará el ritmo de juego? ¿Será capaz de volver a coronar el circuito? ¿Quedan grandes a su alcance? Rara vez una número 22 mundial es mirada con tanto respeto en su disciplina. Un nuevo ejemplo de superación puede aguardar en la temporada 2018.

En la imagen, Andy Murray y Novak Djokovic. (Reuters)
En la imagen, Andy Murray y Novak Djokovic. (Reuters)

El regreso de Murray/Djokovic. Al cierre de la temporada 2016, escocés y serbio parecieron completar la toma del poder. Ambos se disputaron el número 1 en el último duelo del curso y completaron una campaña de dominio absoluto. El control de la pista dura era suyo con una holgura difícil de cerrar en apariencia. Un año más tarde ambos sufren por volver a competir de manera regular. Y el inicio de 2018 tampoco ha sido halagüeño para ninguno de los dos. El codo sigue lastrando las ambiciones del jugador balcánico, borrado del mapa desde la primavera pasada, y los problemas físicos no desaparecen. Forzado a no defender su corona en Doha, Djokovic ha dejado desierto su calendario de competición previo al Abierto de Australia, un escenario de gran dominio en el pasado en el que ahora cuesta encontrarlo como candidato. Por su parte, el escocés ha renunciado a comenzar su temporada en Brisbane, quedando huérfano de competición antes de Melbourne, el lugar donde comenzó a ver derruido su estatus como número 1 la temporada anterior. Sin duda, dos de los atletas más destacados del siglo presente envueltos en una crisis deportiva, obligados a encontrar soluciones al rondar la treintena de edad. Un ejercicio de voluntad y confianza propia a plasmar en la temporada 2018.

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