Florentino alardea de los valores del Real Madrid, pero fomenta el bulo o el soplo

Había terminado de presidir el acto de graduación de la IX promoción de la Escuela Universitaria Real Madrid-Universidad Europa. Florentino Pérez caminaba despacio por el césped

Foto: Florentino Pérez conversa con la rectora de la Universidad Europea (EFE)
Florentino Pérez conversa con la rectora de la Universidad Europea (EFE)

Había terminado de presidir el acto de graduación de la IX promoción de la Escuela Universitaria Real Madrid-Universidad Europa. Florentino Pérez caminaba despacio por el césped del estadio Santiago Bernabéu. Al presidente del Madrid le custodiaban uno de su guardaespaldas y Manuel Redondo, su más fiel escudero. Alrededor de ellos, más de una decena de periodistas les rodeaban. Más de uno de ellos le repitió las mismas preguntas: “¿Seguirá Sergio Ramos en el Real Madrid la próxima temporada?” “¿Cuál será el futuro de Sergio Ramos?” 

Cuando al señor Pérez no le interesan las preguntas que le formulan, tiene en su organismo el resorte de la sonrisa, que era con la que se limitaba a oír las interrogantes como el que oye llover. Ante la insistencia de los reporteros, el presidente se limitó a decirles: “Tomaros ahí una copita”, señalándoles el lugar del campo donde se había instalado un improvisado catering. Algún colega debería haberle dicho: “Gracias por la invitación, presi. Iremos a tomarnos unas copitas para celebrar las copas que ha ganado el Madrid la pasada temporada”.

Antes de bajar al terreno de juego, en el discurso que ofreció a los asistentes al acto de las citadas universidades, Florentino alardeó de episodios de la historia del club que fueron santo y seña y de Santiago Bernabéu, al que señor Pérez en más de una ocasión dijo que deseaba emular  en los años de mandato que estuviera al frente del club. “No me haga reír, que tengo el labio partido”, que diría un castizo madrileño.

En su alocución, Florentino dijo “representar al Madrid es un honor, pero también una responsabilidad. Una buena parte de la historia y la leyenda del club se ha gestado en el estadio Santiago Bernabéu. Todos los jugadores saben que estas gradas exigen dar lo mejor de uno mismo y dejarse el alma hasta el último segundo". “Los sueños -añadió- se conquistan a través del talento y también del trabajo. Necesitamos de la máxima entrega cada día, aquí los títulos deben ser el impulso en busca de nuevas victorias. Los trofeos del museo de este estadio son la prueba. Siempre se puede lograr lo que aparentemente es imposible y no hay que rendirse. Nuestro escudo exige siempre dar lo mejor de uno mismo y dejarse el alma hasta el último minuto. Ésta es la casa del mejor club de todos los tiempos. El Real Madrid es la institución deportiva más valiosa y admirada de la actualidad. Las diez Copas de Europa de fútbol y nueve de baloncesto, así como el resto de trofeos son la prueba de una extraordinaria historia de emociones. Detrás de cada una de esas hazañas hay sacrificio, valentía, espíritu de superación y esfuerzo”. 

¡Vivir para ver! Todas las frases del Madrid son como fotocopias de lo que Bernabéu hizo por el club en sus casi 35 años de mandato. Don Santiago fue el verdadero artífice de que el  Real Madrid llegara a ser una leyenda a nivel mundial; el que defendió a la institución a capa y espada y, en fin, el que enarboló los significativos valores que se conjugaban en el club y en el equipo: respeto al rival, valentía, esfuerzo y, en una palabra,  aquel espíritu de lucha que impregnó Alfredo Di Stéfano a partir de septiembre de 1953, cuando el inconmensurable futbolista fichó por el Madrid. 

Gracias al incansable trabajo de don Santiago, al que acompañaron excelentes directivos, jugadores de tronío y fieles empleados, el Real Madrid fue nominado por la FIFA como el Mejor Club del Siglo XX. Trofeo que Josep Blatter entregó a Florentino Pérez y a Alfredo Di Stéfano en diciembre de 2000, cuando el actual presidente Madrid aún estaba en pañales. Entre otros, ese fue el legado que dejó Santiago Bernabéu. Por desgracia, el ingenio, el sentido común y asumir responsabilidades no son hereditarios. 

IX promoción de la Escuela Universitaria Real Madrid
IX promoción de la Escuela Universitaria Real Madrid

El bulo, el murmullo, el soplo, el correveidile...

Con don Santiago, aquel almanseño humilde, sencillo y socarrón, no funcionaba el bulo, el murmullo, el soplo interesado y el correveidile, como ocurre en la actualidad en el Real Madrid. En estos calurosos días de julio de 2015, en los que la afición madridista, entre tantos dimes y diretes, sigue haciéndose estas preguntas: ¿Seguirán Casillas y Ramos en el equipo la próxima temporada? ¿Fichará De Gea? ¿Por qué se recupera ahora a Lucas Vázquez y Casemiro, dos jugadores que se forjaron en la cantera del Madrid? Incógnitas que, como tantas otras, algún día esperemos que las despeje el club.

Santiago Bernabéu era un adelantado a su tiempo. Un visionario del fútbol. De una de las muchas entrevistas que concedió en los casi 35 años que empuñó el timón de la nave blanca, publicada a mitad de los años setenta del siglo XX, he recopilado estos párrafos: “Los dueños del Madrid son los socios. Nosotros, los directivos, tenemos que vigilar la Sociedad y no despilfarrar el dinero. Si yo fuera empresa haría lo que me diera la gana. El Madrid está preparado para gastar, pero no para tirar. Han dicho que soy fascista y que por eso nos ayuda el Gobierno. Yo no soy fascista, soy liberal. En la vida hay que ser humilde. Todo el que va sacando barriga ¡malo! Por lo general, los que tienen más cara de tontos son los más listos. Como presidente del Real Madrid no tengo ni amigos ni parientes. Pongo mi obligación por encima de todos y de todo. Yo sólo chillo y protesto por defender al Madrid, porque para defender al Madrid hay que echar mano de las palabras más duras, si no te toman el pelo”.

A renglón seguido señaló: “Me ha dado tiempo a ver muchas cosas. Hasta como nos vamos mecanizando y dejando atrás la humanidad. Se inventan máquinas para todo. Un día a lo mejor se inventa una que le diga a cada uno como es en realidad. ¡Será muy divertido! Que un tío pregunte a una máquina que cómo es y la máquina le diga: “Usted es idiota, idiota perdido". A mí que me manden periodistas maduros que sepan entenderme. Que no me echen, barbilampiños, como me echan de vez en cuando, que vienen a desbravarse conmigo y que empiezan por preguntar: ´No me negará que algo habrá chupado del Real Madrid en tantos años` ¿Y qué tienes que hacer? Mandarles donde hay que mandarles”.

El peligro de un empresario dueño del club

Después agregó: “Yo no soy un patrón, soy un amigo. Si mi cargo tuviera una compensación de millones, no me hubieran nombrado presidente. De haberlo hecho habría dado una patada al mandato hace muchos años. ¿Alguien me ha llamado para dirigir alguna otra empresa? ¿Una de esas que si se lleva uno los cuartos para casa no pasa nada? Ni me han llamado ni lo consentiría. Yo tengo otra suerte. Soy independiente. ¿Por qué? Porque no tengo negocios, en los que pueda repercutir lo que pase en el club y en el equipo. Porque soy un jubilado modesto, porque tengo una renta modestita y porque vino a mi aire, entre la tierra y el mar”.

“Que el Real Madrid no haya tenido que recurrir a millonarios ni a políticos es el mejor exponente de su fuerza. Yo no creo que el fútbol sea un negocio. Si lo fuera hace tiempo que estaría en manos de los bancos. El problema surgirá el día que digan que el Madrid se administra mal o que no tiene recursos económicos. Entonces se hará cargo del club un empresario millonario o un político para que con sus millones o sus influencias aporten la solución. Lo malo sería que ese empresario o político terminara siendo el dueño del Madrid”. 

 

Tribuna