Casillas no firmó una cláusula como la de Bale, de ahí el mérito de su silencio
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Kike Marín

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Casillas no firmó una cláusula como la de Bale, de ahí el mérito de su silencio

Pese a ser un foco permanente de críticas, algunas deportivas más que justificadas, pero sobre todo de mofas, sin duda incomprensibles, el exguardameta del Real Madrid no calla "por contrato"

placeholder Foto: Casillas tiende la mano a Florentino el día de su despedida. (Reuters)
Casillas tiende la mano a Florentino el día de su despedida. (Reuters)

Un gol a los once segundos, el más rápido que ha encajado en toda su carrera, volvió a colocar a Iker Casillas en el ojo del huracán. El Arouca sacó de centro y sin que ningún jugador del FC Porto fuera capaz de tocar el balón, Walter Sosa batió al portero español, que no logró a atajar un centro al corazón de su área pequeña. Otro gol del paraguayo en la segunda parte dio la victoria a los visitantes, dirigidos por José Peseiro tras la destitución de Julen Lopetetgui, y deja a los 'dragones' terceros, a 6 puntos del Benfica y a 5 del Sporting, que pueden ser 8 si los lisboetas ganan este lunes al Rio Ave. Es decir, que el Porto tiene la liga portuguesa más complicada aún que el Real Madrid la española.

Sabido es que las actuaciones del exguardameta blanco son miradas con lupa, especialmente por aquellos que no le querían en el Bernabéu y ahora es como si buscaran cualquier fallo para demostrar que tenían razón. Deportivamente es evidente que Iker está en un claro declive, de ahí que el debate de la Selección española esté más que abierto y Del Bosque se verá obligado a cerrarlo. Sin embargo, sorprende la falta de respeto, e incluso de piedad, que le tiene ese sector que se puede calificar de 'moudridistas', por aquello de que, como diría Piqué, con Mourinho empezó todo.

El curioso punto 16 del contrato de Bale

'Football Leaks', el portal cuyo objetivo es revelar los secretos mejor guardados del fútbol, publicó hace unos días el contrato del traspaso de Gareth Bale del Tottenham al Real Madrid. Tal y como demuestran los documentos, el fichaje del galés no sólo superó los 100 millones de euros, sino que, según el punto 16 del contrato, el club español se comprometió a asegurar que el galés "no hará, ni directa ni directamente, en público o a través de la prensa, ningún comentario negativo o despectivo" hacia su exequipo, su presidente o cualquiera de sus empleados. Curioso, a la vez que significativo.

En contra de lo que podría pensarse después de todo lo ocurrido, Casillas no tiene ninguna cláusula de este tipo en el contrato que firmó con el Oporto, un traspaso que se pudo llevar a cabo dado el empeño del Real Madrid en que su guardameta y capitán abandonara el Bernabéu por la puerta de servicio. Sin embargo, el silencio de Iker fue y es por madridismo o respeto al Real Madrid, si se prefiere, además de por agradecimiento a Florentino Pérez, quien a última hora y mientras el director general, José Ángel Sánchez, estaba en Estados Unidos, cerró con el Porto su traspaso.

Cuando el acuerdo estaba prácticamente sellado, se torció por cuestiones de fiscalidad. Según algunas informaciones, el punto de conflicto fue que si todo el salario se lo abonaba oficialmente el club portugués, Iker tendría que tributar al 56%, pero si le seguía pagando el Real Madrid, declararía a Hacienda como un trabajador con residencia no habitual en Portugal y lo haría al 20%. Como quiera que Florentino siempre estuvo por la labor de costear su salida con tal de perderle de vista, tampoco le costaría demasiado ceder en este aspecto formal, aunque Casillas se lo agradeció pues fue la única manera de que el sábado por la tarde se cerrara el traspaso.

El Real Madrid no se podría permitir que Iker pasara el reconocimiento médico en Valdebebas previo a subirse dos días después en un avión para incorporarse a la gira por Australia y China. Presente en la charla que había dado Rafa Benítez a la plantilla en Valdebebas, donde se dio un medio abrazo desganado con Florentino, Iker volvió al día siguiente, aunque no tardó en irse para ultimar su salida. Después del bochorno vivido un día después, el presidente no tuvo más remedio que rectificar -de hecho, es una de las pocas veces que lo ha hecho- y llamó al agente de Casillas para pedirle que el guardameta le acompañaran al día siguiente en un nuevo acto de despedida.

Iker, junto a Florentino como jugador... del Porto

La única condición que puso Iker es que lo haría, pero en calidad ya de jugador del Porto, de ahí que su presencia se limitara a sentarse en primera fila, junto a su inseparable amigo y representante, Carlo Cutropía, y escuchar con cara de circunstancias las poco convincentes declaraciones de Florentino. "Iker se va porque así lo desea, nadie en el club le ha pedido que se vaya y me hubiera gustado que se retirase aquí", llegó a decir el señor Pérez. Después, una forzada foto juntos, otra sobre el césped del Bernabéu con todos su trofeos... y hasta siempre.

Desde entonces, y a pesar de los incesantes ataques, ya sea en forma de crítica o mofa, Casillas no ha dicho nada sobre cómo fue su verdadera salida de un club en el que estuvo 25 temporadas, jugó 725 partidos con el primer equipo, con el que ganó 19 títulos. "Nunca hablaré mal del Real Madrid o de su presidente", dijo el guardameta desde su 'exilio' en Portugal, donde le ha cambiado radicalmente la vida, hasta el punto de tomárselo todo con sentido del humor.

Márquez sólo contactó con el club portugués

Y siguiendo con el traspaso de Casillas al Porto, hace unas semanas se conoció que el juzgado de instrucción 8 de Palma había admitido a trámite una querella por un presunto delito de estafa presentada por un grupo de empresarios mallorquines contra el agente FIFA Santos Márquez, de quien se informaba que negoció el traspaso de Casillas al Oporto. Sin embargo, según ha podido confirmar El Confidencial, el papel de Márquez en la operación se limitó a establecer contacto con el club portugués, por más que una vez cerrado el fichaje quisiera darse una importancia que no tuvo.

En la búsqueda de un destino apropiado para Iker, Carlo Cutropía pidió a Santos Márquez que le ayudara a contactar con el Porto, un servicio por el que el representante y amigo de Iker le pagó una cantidad. Lo que sí parece cierto, y de ahí la querella, es que el veterano agente FIFA habría dejado a los querellantes al margen de la gestión que hizo, de ahí que le reclamen su parte como miembros de la misma empresa que facturó los servicios a Cutropía.

También se ha hablado de Carlos Bucero, que en su día trabajó para el Real Madrid y actualmente lo hace para Jorge Mendes, aunque no tuvo nada que ver en la operación, más allá de que siempre ha estado y sigue estando muy cerca de Julen Lopetetegui, el destituido técnico del Oporto que dio el visto bueno al fichaje de Iker tras hablar con él.

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