Diez frases de Gil Marín para demoler el Calderón

La semana pasada, el consejero delegado del Atlético intentó explicar por primera vez en público la mudanza a La Peineta. Dijo muchas cosas, pero también calló muchas otras

Foto: Panorámica del Vicente Calderón antes de la presentación de Fernando Torres. (El Confidencial)
Panorámica del Vicente Calderón antes de la presentación de Fernando Torres. (El Confidencial)

Si buscan ustedes en Google la letra oficial del himno del Atleti, comprobarán que empieza por el estribillo, como el 'She loves you' de los Beatles. Y lo mismo si escuchan una grabación de estudio en YouTube: tras los primeros acordes, arranca el "Atleeeeti, Atleeeeti, Atlético de Madrid".

Pero si son ustedes del Atleti, saben perfectamente que el himno no empieza así. Cuando sale de la grada, cuando somos los aficionados los que lo cantamos, el verso que rompe el silencio y arrastra a todo el estadio es "Yo me voy al Manzanares / al estadio Vicente Calderón".

Y lo que estoy seguro de que también saben es que, aunque el himno se cante tras ganar un título (y no han faltado ocasiones en los últimos años), nunca se canta de forma tan unánime y con tanto orgullo como después de perder un partido importante fuera de casa. Lo saben porque han estado allí, en Barcelona tras perder la final de Copa con el Sevilla, en Lisboa cuando terminó la final de la Champions.

Es precisamente en esos momentos cuando "Yo me voy al Manzanares / al estadio Vicente Calderón" ejerce como señal inequívoca para ponerse en pie, como recordatorio de lo que somos y de por qué estamos allí. Porque lo que mueve a los aficionados de un equipo -de cualquier equipo- no son los títulos ni las victorias, sino el sentimiento de pertenencia. Nosotros somos del Atleti, vamos al Manzanares, al estadio Vicente Calderón, y en esa realidad nos reconocemos.

Lo que pasa es que vamos a dejar de ir, porque lo van a demoler.

- Oiga, ¿y por qué lo van a demoler?

Buena pregunta, amigo. Lo malo es que no lo sé. Lo peor es que nadie lo sabe. No había forma de saberlo porque, aunque ya hace años que el proyecto está en marcha, tanto la directiva del club como el Ayuntamiento y la Comunidad han manejado este asunto de espaldas a los socios, los mismos socios que levantaron el estadio con sus ahorros.

Ha tenido que aparecer la asociación Los 50 para que por fin el consejero delegado del club, Miguel Ángel Gil Marín, diera la cara y tratase de explicar qué está pasando. Ocurrió esto la semana pasada en el Colegio de Abogados de Madrid, en presencia de los representantes de los cuatro grupos municipales (incluido el concejal de Urbanismo, José Manuel Calvo) y de la asociación Señales de Humo.

Gil Marín, junto al concejal de Urbanismo José Manuel Calvo, durante el debate sobre el traslado a La Peineta organizado por Los 50. (Foto: Tania Delgado - Los 50)
Gil Marín, junto al concejal de Urbanismo José Manuel Calvo, durante el debate sobre el traslado a La Peineta organizado por Los 50. (Foto: Tania Delgado - Los 50)

 

Compareció Gil Marín ante los socios críticos con su gestión, respondió a preguntas, dijo muchas cosas y calló muchas otras. El debate fue muy interesante porque permitió...

- Oiga, perdone que le interrumpa, pero ¿dijo Gil Marín por qué hay que reducir el Calderón a escombros?

Ah sí, sí, claro. Bueno... no, realmente no. Mire, mejor repasamos lo que dijo y ya vamos viendo.

1. "El cambio es necesario"

Acabáramos. Esto de "necesario" lo dijo muchas veces. ¿Por qué nos tenemos que ir? Porque es necesario. ¿Por qué es necesario? Porque nos tenemos que ir. De ese bucle no conseguimos salir salvo para vaguedades como que "si queremos dar el salto a la liga de los 12 o 16 más grandes de Europa, es necesario". De hecho, la temporada que viene será la última en el Calderón, esto no se cuestiona ya.

Sin embargo, escama un poco que, siendo lo de la mudanza una idea tan fantástica, Gil Marín insistiera en recordar que no ha sido iniciativa del club: "Fueron las administraciones las que vinieron para que colaborásemos en los Juegos Olímpicos, y para culminar el proyecto Río y la zona Mahou". Lo corroboró el concejal José Luis Martínez Almeida (PP): "Como necesitábamos decirle al COI qué iba a pasar luego con las instalaciones, no nos pareció mala idea".

- Oiga, pero si ya hace dos años y medio nos dijeron que no habría Juegos Olímpicos, ¿por qué nos vamos?

Ya le digo que nadie lo ha explicado aún, pero con un poco de suerte algún juez se lo preguntará al imputado Enrique Cerezo entre investigaciones sobre el ático del expresidente de la Comunidad, entramados de productoras y transferencias de Telemadrid.

El entonces presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, junto a Enrique Cerezo en 2013. (EFE)
El entonces presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, junto a Enrique Cerezo en 2013. (EFE)

 

2. "El Calderón tiene 50 años"

Dato correcto. Otro dato: el Camp Nou va camino de los 60, el Bernabéu de los 70 y no veo que los tiren. ¿Lo de ir reformándolo como hacen el Madrid y el Barça no se le ha ocurrido a nadie?

En la misma línea, fue cayendo la clásica cascada de argumentos dudosos para denostar nuestro estadio. A saber:

  • "Hay que adaptarse a las exigencias de la UEFA en materia de seguridad".

    ¿Acaso no es el Calderón un estadio cinco estrellas para la UEFA?

  • "El nuevo estadio será muy cómodo".

    ¿Acaso no sería el Calderón muy cómodo si no llevaran años descuidando el mantenimiento más elemental?

  • "El nuevo estadio estará muy bien comunicado".

    ¿Acaso no tiene el Calderón metro, autobuses y Cercanías? ¿Acaso no es cómodamente accesible a pie desde el centro histórico de la ciudad? Lo cierto es que en La Peineta no hay Cercanías, y nadie fue capaz de asegurar que las salidas desde la M-40 se vayan a construir pronto.

  • "Ampliaremos el aforo hasta los 67.000 espectadores".

    ¿Acaso no bastaría con cerrar las esquinas del Calderón para aumentar el aforo? ¿Cuántas veces se llena el estadio al año? ¿No bajará la asistencia al irnos a un páramo perdido?

  • "Los precios de los abonos no subirán gracias a los ingresos de las 7.500 localidades vip"

    ¿De verdad hay 7.500 personas en Madrid que quieran ir al Atleti a precios vip? ¿7.500?

A estas alturas Gil Marín ya estaba bastante lanzado, y mostró una diapositiva con todos los estadios que ha tenido el Atleti, acompañada del número de títulos ganados en cada uno de ellos. La idea era que como en cada nuevo estadio hemos ganado más títulos que en el anterior, en el nuevo esto ya va a ser un no parar de levantar copas. No me lo estoy inventando, ¿eh? Es pura lógica matemática, hay una correlación directa entre el hormigón de la estructura y el número de ligas que se ganan.

Personalmente, me hubiera parecido más ilustrativa una comparativa de los distintos equipos gestores que ha tenido el club. Hubiera sido bonito un gráfico en el que viéramos que en estos 30 años de gilismo (repito, 30 años), el que tradicionalmente había sido el segundo equipo de España solo ha ganado dos ligas. Ojalá hubiéramos visto una diapositiva que mostrara cómo consiguieron que el Atlético de Madrid pasara una década sin levantar un título por primera vez en su historia (y de paso descendiera a Segunda y fuera intervenido judicialmente).

Vista aérea del nuevo estadio del club.  (EFE)
Vista aérea del nuevo estadio del club. (EFE)

 

3. "Costará doscientos y pico millones, está en juego la estabilidad del club"

Vaya por dios. Como bien recordó José Luis Sánchez Ayuso, presidente de la asociación Señales de Humo, en los últimos 10 años a los atléticos se nos fue diciendo que el nuevo estadio no costaría nada, que serviría para saldar la deuda del club, que serviría para no vender a Fernando Torres, que serviría para no vender al Kun Agüero... Al final, la realidad a día de hoy (mañana ya veremos) es la siguiente:

Carlos Slim le ha prestado al Atlético 160 millones a través de Inbursa para terminar la obra, y habrá que devolverlos (con intereses) como tarde en 2021. ¿Cómo? Con el dinero que saquemos por los derechos de edificación en la parcela del Calderón. Lástima que a día de hoy no se sepa qué se va a poder construir ahí, y por tanto, cuánto dinero se puede sacar. Ya ven, un detallito. Esa cifra dependerá de las negociaciones entre el club y el Ayuntamiento, con Gil Marín jugando la baza de Wang Jianlin: si el consistorio quiere retener a Wanda en los distintos frentes que tiene abiertos con el grupo chino (Edificio España, Campamento...) necesita ayudar a Gil, la única persona en España de la que se fía el multimillonario asiático, que posee el 20% de las acciones del club.

Súmenle a eso que para que todo el mundo esté contento tenemos que poner 50 millones para arreglar el desaguisado gallardoniano del cercano Centro Acuático, que ya costó 55 millones de euros a todos los madrileños y sigue a medio construir. Tampoco parece que necesitemos esas instalaciones para nada, pero es un aro por el que hay que pasar y ya las llenaremos con oficinas o con lo que sea.

Wang Jianlin, junto a Gil Marín y Cerezo, en una rueda de prensa en Pekín. (EFE)
Wang Jianlin, junto a Gil Marín y Cerezo, en una rueda de prensa en Pekín. (EFE)

 

Y si aún les parece poco dinero el que tiene que gastar el Atlético, añadan que tenemos que dejarnos otros 44 millones en comprar la parcela del nuevo estadio. Para no desentonar con todo lo demás, esto también está en el aire: Gil Marín dijo muy serio que "el suelo tiene que ser del Atleti", pero el concejal de Urbanismo señaló que "hay discrepancias entre el Ayuntamiento y la Comunidad", porque los técnicos autonómicos ven problemático que el suelo deportivo público pase a ser privado por ese precio.

En resumen, que esta operación tan buena y tan necesaria tiene aún muchos puntos oscuros por resolver y nos estamos jugando el futuro del club. Es un poco sorprendente teniendo en cuenta que no nos ha obligado nadie y lo hacemos por gusto.

4. "El Atlético necesita jugar la Champions para acceder a los patrocinadores globales"

Qué gusto da escuchar al consejero delegado del Atleti una verdad tan incuestionable: las cuentas del club las está arreglando un tipo que se llama Diego Pablo Simeone. (Esto no lo dijo él con esas palabras, pero viene a ser lo mismo).

Es sorprendente, por no decir temerario, escuchar la naturalidad con la que Gil Marín da por hecho que seremos fijos en Champions los próximos años, porque sin esos ingresos no salen los números. Conviene recordar que antes de Simeone el equipo nunca había conseguido jugar la máxima competición continental tres años seguidos y que a lo mejor (a lo mejor, ¿eh?) es un poco arriesgado pensar que una de las mejores rachas de nuestra historia va a ser la norma a partir de ahora.

Simeone, antes de un partido de Champions. (Reuters)
Simeone, antes de un partido de Champions. (Reuters)

 

5. "Ocupamos el puesto 15º del mundo en ingresos, somos un ejemplo de eficiencia"

Uno se pregunta por qué si ingresamos tanto dinero, nos pasamos la vida vendiendo a nuestras estrellas (Torres, De Gea, Agüero, Falcao, Diego Costa...). Y uno se responde que, naturalmente, porque tenemos que seguir pagando la enorme deuda que generó este mismo gestor extraordinario que se echa flores y recibe premios en Dubái mientras se regala a sí mismo un sueldo de más de un millón de euros anuales a costa del club.

Si Gil Marín y Cerezo querían hablar de eficiencia, bien podrían haber recordado su operación más eficiente: apropiarse indebidamente de las acciones del Atleti. Que el Supremo declare probado que se quedaron con un club que era de los socios sin poner un duro y ellos finjan que aquí no ha pasado nada porque el delito prescribió sí que es una operación de gestores 'top'.

6. "El cambio de sede es un reto"

Jamás he oído a un aficionado al fútbol referirse al estadio del equipo como "la sede", pero Gil Marín lo hace constantemente. Está bien que nos recuerde que solo ve el club como una empresa para lucrarse y hacer negocios, pero nunca sabrá decirlo con la elegancia de Enrique Cerezo en el capítulo de Informe Robinson que intentaba entender por qué el Atleti llevaba 10 años sin ganar un título.

Diez frases de Gil Marín para demoler el Calderón

Es muy recomendable volver a ver hoy ese documento. Tras escuchar a varios aficionados explicar cómo vivían los malos tiempos del Atleti (incluido uno que relataba cómo su padre, en sus últimos días de vida, lo pasaba mal porque no volvería a ver al Atleti en Primera), se nos obsequiaba con esta impagable reflexión de nuestro presidente:

"Los aficionados se juegan su entrada. Nosotros nos jugamos algo más que la entrada. Nos jugamos nuestro prestigio, el prestigio del equipo y nuestro dinero".

En la lógica mercantil de Enrique Cerezo, los aficionados del Atleti solo nos jugamos nuestra entrada. Se preguntará Cerezo por qué lo pasaba tan mal ese anciano que ya no vería al Atleti en Primera, si total, estando postrado en la cama ya no pagaba entradas.

7. "Somos apolíticos, somos un club de fútbol"

Me costó contener la risa cuando soltó eso con tanta solemnidad, teniendo en cuenta que durante muchos años las cuentas del Ayuntamiento de Marbella, las del partido político GIL (Grupo Independiente Liberal) y las del Club Atlético de Madrid venían a ser la misma cosa. Tan apolíticos éramos que nuestro voluntarioso lateral derecho Tomás Reñones subió la banda hasta convertirse en alcalde condenado en el caso Malaya.

Jesús Gil.
Jesús Gil.

 

Pero más allá de aquellos tiempos, alguien debería explicarle a Gil Marín que un club de fútbol nunca puede ser apolítico. Los miles de socios que se juntan en clubes alrededor del mundo bajo unos mismos símbolos y ritos son actores con capacidad de transformación social, para bien o para mal. Ejemplos hay a puñados. El fútbol mueve a demasiadas personas y dinero como para que nos sigan colando la ilusión de que está aislado de la sociedad en una realidad paralela.

8. "Las gradas cerca del césped permitirán un ambiente de pasión"

Nunca nadie ha dicho "ambiente de pasión" con menos pasión que Gil Marín en ese momento, se lo prometo. Ver al consejero delegado explicarnos que el nuevo campo será "una olla a presión" fue un espectáculo verdaderamente lastimoso, porque era más que evidente que en su vida ha entendido ni experimentado la pasión por el fútbol.

Y bien está que las primeras filas de asientos estén más cerca del césped, pero si Gil Marín hubiera estado alguna vez animando a su equipo, sabría que lo que marca la diferencia en un estadio es que las gradas sean lo más verticales posible. Y las de La Peineta parecen más bien inclinadas, así que de poco sirve que las primeras cinco filas estén más cerca.

9. "El nombre del estadio supongo que será el de la empresa que más pague y que no dañe la imagen del club"

Fue bastante revelador que dijera "supongo", evidenciando que le da tanta vergüenza este asunto que prefiere pensar que lo está llevando a cabo algún ente misterioso y no él mismo. La coda "que no dañe la imagen del club" me pareció especialmente intrigante. Si no daña nuestra imagen el patrocinio de uno de los regímenes más corruptos y represivos del planeta, me pregunto qué considera Gil Marín inadecuado para el Atleti.

Sea como fuere, vayan preparándose para un mundo en el que habrá que decir cosas como "el domingo por la tarde no puedo quedar, que me voy con los colegas a ver al Atleti al Qatar Airways".

10. "Respeto que haya una minoría que no esté de acuerdo"

Terminamos con una genialidad dialéctica. Con esta frase, Gil Marín cerró el debate sobre el traslado sin haberlo abierto. Dijo que los que están en contra del derribo del Calderón son "una minoría", y como nunca ha querido celebrar una consulta a los socios, no hay forma de saberlo, por lo que sus palabras pasan a ser la única realidad. Son una minoría.

Pero bueno, tampoco vamos a sorprendernos ahora de la falta de aprecio por la democracia y la libertad de expresión de unos tipos que retiran pancartas contra la directiva con total impunidad. Ese ha sido siempre el único 'respeto' que han recibido los aficionados del Atleti con voz propia.

Inauguración del Estadio del Manzanares.
Inauguración del Estadio del Manzanares.

 

PD: El día que se inauguró el estadio del Manzanares, un grupo de atléticos acudió con su propia pancarta artesanal, en los tiempos en los que aún se hacían pancartas en verso. Decía así:

Ya estamos en nuestra casa

y nadie nos ha humillado

mientras unos van de pie

nosotros todos sentados

Yo no sé si sabremos hacer del Qatar Airways nuestra casa, pero sí creo que son muchas veces ya las que nos han humillado. Y aunque sentados estamos bastante cómodos, quizás algún día tengamos que pensar en ir poniéndonos en pie.

 

 

Tribuna
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