Cuando un deportista se carga su carrera por culpa de Twitter

Se conocen casos de deportistas que han visto sus carreras truncadas por usar más sus perfiles públicos. Antes de contratar a nadie, las corporaciones buscan en las redes para asegurarse

Foto: Niki Terpstra ha tenido problemas con las redes sociales. (EFE)
Niki Terpstra ha tenido problemas con las redes sociales. (EFE)

La empresa y el deporte de élite poseen muchos aspectos en común, no todo como mucha gente dice, pero sí bastante. En ambos ámbitos, empresarial y deportivo, se intenta inculcar la importancia de un buen trabajo en equipo para alcanzar éxito, resultados. Oímos hablar a menudo, en nuestro entorno laboral, de disciplina, compromiso, de gestión de derrotas y victorias, de confianza…al fin y al cabo los equipos están formados por plantillas de trabajadores o deportistas a los que se les exige rendir al máximo para obtener números o victorias, es similar.

Si alguno de estos empleados o deportistas no rinden como el CEO o Manager General espera, se puede prescindir de ellos no renovando su contrato. Los deportistas profesionales trabajan por pasión, por vocación pero también para obtener recursos económicos que les permitan vivir junto a sus familias, es un trabajo como el que cualquiera puede desempeñar en una empresa. Las nuevas tecnologías siguen poniendo en común aspectos en la empresa y en el deporte, es el caso de las redes sociales. Según algunos estudios el 86% de las empresas consulta los perfiles de los posibles candidatos a puestos de trabajo antes de contratarlos. La mayoría de los equipos o clubs observan el comportamiento del deportista en redes como Twitter, Instagram o Facebook antes de hacerle una oferta en firme.

La huella digital ofrece una información más exhaustiva que un simple currículum deportivo o profesional, nos acerca a la parte personal del empleado y de el deportista. Ya no solo importan las victorias, los goles o los estudios que hayas cursado, la parte humana es innegociable para equipos, marcas y empresas, afortunadamente. Un estudio realizado por Adecco e Infoempleo dice que un 33% de personal de Recursos Humanos ha rechazado candidatos a empleos por el contenido mostrado en sus redes sociales.

El jugador Sergi Guardiola, vio truncado su fichaje por el FC Barcelona por insultos contra el club en sus redes sociales. Apenas 8 horas duró su fichaje, un sueño. En Julio de 2015 el joven jugador Julio Rey vio como su fichaje por el Deportivo de La Coruña se iba al traste por unos desafortunados comentarios hacia el club, tiempo atrás. El ciclista Niki Terpstra lanzó en su cuenta de Instagram, durante la pasada Vuelta a España, comentarios que ofendieron seriamente a Colombia. El ciclista neerlandés tuvo que pedir disculpas públicamente y sin duda este hecho pudo afectar a su rendimiento en lo que restaba de carrera. Los equipos de trabajo están formados por personas y la gestión de estas es fundamental para llegar a metas fijadas.

El sueco Tobias Ludvigsson buscó trabajo por Twitter. (Reuters)
El sueco Tobias Ludvigsson buscó trabajo por Twitter. (Reuters)

Son parte del trabajo

Diferentes personalidades que llevadas a situaciones límites como las que te encuentras en una empresa o en la alta competición pueden desestabilizar al grupo o plagarlo de toxicidad. Por eso los reclutadores intentan evitar la contratación de personas problemáticas usando datos obtenidos en las redes, una manera de anticiparse a situaciones que pueden ensuciar el nombre de la compañía o del equipo. Hace unos días, en una feria de empleo, una persona me comentaba que ella no era de redes, que no le seducían. También algunos deportistas me comentan que no las entienden como parte de su trabajo, que no tienen tiempo para ellas o que no les ven utilidad. Para mí son herramientas fundamentales para potenciar marca personal en el presente y construir futuro después del deporte profesional. Adaptarnos al momento en el que vivimos es necesario para conseguir estar en el mismo escalón que los demás, de otra manera estarás en inferioridad de condiciones.

No entiendo las redes como un lugar en el que las personas deban contar su vida personal, pero sí las veo como un instrumento que puede contribuir a mejorar vida profesional. Son muchos los deportistas que consiguen contratos o mejorar los existentes por el buen uso de sus cuentas. A la hora de decidir entre dos deportistas con un rendimiento deportivo parecido, la balanza se inclina por el que cuida a sus sponsor, por el que sabe comunicar en sus redes sociales y ampliar su comunidad de seguidores. Todos sabemos que existe un único Cristiano Ronaldo con 297 millones de seguidores sumando los que posee en Facebook, Instagram y Twitter o un único Peter Sagan capaz de generar en publicidad ingresos como los que obtiene pedaleando con 800.000 seguidores en Twitter, pero no debemos pensar que solo ellos pueden obtener rendimiento usando bien las redes.

Anécdotas curiosas como la del ciclista Koshevoy que lanzó un mensaje en Twitter pidiendo equipo tras no ser renovado con Lampre y llegó a las filas del Wilier tras casi 800 retweets. Fredrik Ludvigsson tras una temporada poco exitosa, debido a un accidente sufrido a principio de temporada, pidió la posibilidad de seguir formando parte del pelotón internacional con un mensaje en Twitter. El deportista es marketing para las marcas y ahora es mucho más fácil llegar a un mayor volumen de público. Es muy fácil escribir y etiquetar, pero hay que conocer el valor que eso tiene. Muchas marcas se han visto beneficiadas por algunos deportistas que publicitan sin obtener nada a cambio, de manera gratuita. Otras perjudicadas por el daño que les han hecho otros, usándolas de manera incomprensible. Las redes han de ser tus aliadas, no tus enemigas. Piensa y medita antes de escribir, no es una conversación privada.

*Luis Pasamontes fue ciclista profesional (Movistar y Caisse d'Epargne, entre otros) y ahora es mentor deportivo y conferenciante.

Tribuna
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