Por más que se lo haya trabajado, Cristiano no es el mejor jugador de la historia

El quinto Balón de Oro del luso no cambia la realidad, Messi, y unos pocos más, han sido mejores que él, por más que se haya entrenado para revertir esa realidad. Su historia es igualmente notable

Foto: Cristiano Ronaldo recibe su quinto Balón de Oro. (EFE)
Cristiano Ronaldo recibe su quinto Balón de Oro. (EFE)

No, Cristiano Ronaldo no es el mejor futbolista de todo lo tiempos. En esos términos solo piensan, actualmente, dos multimillonarios portugueses, su agente Jorge Mendes y él mismo, que ni corto ni perezoso lo espetó al periodista de 'France Football'. El plumilla debió salivar ante tan rotunda afirmación. Otros, como su entrenador, lo dicen también porque va en el guión, pero no tienen esa fe que tienen el propio Cristiano y su representante. Da titulares el luso, eso hay que reconocérselo. Y tiene un ego tan enorme que sorprende que la estructura metálica de la Torre Eiffel no se desvaneciese ante el peso de su autoconfianza.

Tampoco se necesitan ríos de tinta para explicar lo que los ojos tantas veces han demostrado. Cuenta en la entrevista, a modo de justificación, que ningún futbolista es capaz de hacer las cosas que él hace y que no hay nadie más completo que él. Bien está que se lo crea, pero parte de una base bastante sencilla de discutir. Hay un montón de cosas que Messi, su coetáneo, es capaz de hacer y él ni siquiera sueña con poder dibujarlas.

Aquí quedaría precioso un vídeo del gol de Messi contra el Getafe, uno de los más míticos de su carrera. Ese en el que el argentino, aún un jovencito melenudo, coge el balón en el medio del campo y empieza a sacrificar defensas uno a uno hasta marcar un gol de bandera. Búsquenlo ustedes que pueden, porque las leoninas normas de La Liga no nos permiten mostrarlo. En todo caso, Google está ahí para auxiliarles.

¿Lo han hecho? Bien, ya habrán visto la obra de arte. No, ustedes tampoco se imaginan ese gol en Cristiano Ronaldo, y no porque el portugués no sea un excelente jugador de fútbol, que sin duda lo es. Es que es otra cosa, lo que distingue a los muy buenos de las leyendas legítimas. Messi lo es, por eso compite con Maradona, Pelé o Di Stéfano. Cristiano, con todas sus bondades, no llega.

Un trabajador colosal

Y no pasa nada, ser el mejor de todos los tiempos en cualquier faceta de la vida no es algo a lo que podamos aspirar los mortales. Las actividades humanas que llevan siglos de historia han tenido por el camino muchos otros que lo han intentado y ser el elegido es algo altamente improbable. No debería ser un desdoro decir que Cristiano no es el futbolista más grande que jamás haya existido porque, además, es probable que nunca haya tenido siquiera las condiciones para serlo.

Hay, sin embargo, algo notable en la carrera de Cristiano y es que, probablemente, es el jugador que más ha luchado por ser el mejor de siempre. No tanto como para conseguirlo, eso era un imposible, pero sí lo suficiente como para llegar creérselo. Ha sido el luso un trabajador incansable, el hombre que siempre quiso dar otro salto su juego, el que se pasó más horas en el gimnasio y en el campo. Sin duda alguna se merece la medalla al esfuerzo, que unida a unas cualidades deportivas bastante notables le han hecho un excelente jugador, una leyenda del Real Madrid y un coloso del fútbol. Lo cual, para el resto de los mortales, sería más que suficiente.

Ha sido un trabajador incansable, el hombre que siempre quiso dar otro salto su juego, el que se pasó más horas en el gimnasio y el campo

El mayor problema de Cristiano era que, a diferencia de otros muchos cracks, él se comparaba con un jugador de su tiempo. Maradona coincidió con Platini, pero a nadie se le ocurriría ponerles en el mismo plano de la realidad. Di Stéfano tenía a Puskas en su equipo. Pelé ni siquiera apareció por ningún equipo de Europa. Cruyff, sí, se vio con Beckenbauer, pero tampoco ellos dos tuvieron esa rivalidad necesaria. Cristiano, en su lucha por ser el mejor, se enfrentó con Messi y la película quedó entre quien era el mejor y quien quería ser el mejor.

Aquí, igual, el mayor mérito de la carrera de Cristiano. Generar dudas al respecto, hacer creer a rachas que esa comparación era posible. Tanto como para igualar en el número de balones de oro al astro argentino. La extrema voluntad del portugués es un monumento en sí mismo, pero no da con eso para considerarle mejor. La prueba visual es clara, una tarde de vídeos de uno y de otro despeja las dudas. Cristiano es un tremendo futbolista, Messi es otra cosa más notable.

El error entre completo y bueno

Cristiano acierta al decir que él es un jugador muy completo, pero si piensa que rematar mejor con la cabeza que Messi le convierte en un mejor jugador que Messi, se equivoca. O que ser mejor rematador, algo que también sería discutible, le hace más grande. O, incluso, que ser más completo, entendido esto como la capacidad de hacer cosas más diversas, le hace en un jugador de mayor dimensión. Shaquille O'Neal era incapaz de meter tres tiros libres seguidos, no hubiese logrado nunca anotar varios triples y tenías importantes taras cuando salía de cerca del aro y, sin embargo, era infinitamente mejor que la mayor parte de los baloncestistas de su tiempo.¿Por qué? Porque en ocasiones unas pocas virtudes llevadas al extremo sirven de más que conseguir dominar a medias todas las artes.

No hay medidores estables del talento, no están inventados. Pero sí tenemos alguna definición válida. Por ejemplo, pensar que el talento es lo que sale con naturalidad, sin necesidad de forzarlo. Aquí se puede recordar que Messi no tiraba las faltas en sus inicios en el Barcelona, bien porque estaban Ronaldinho o Deco, bien porque él mismo no quería. En algún momento de su carrera se decidió que debería hacerlo y se convirtió, sin necesidad de mucho aprendizaje, en uno de los mejores lanzadores de tiros libres del universo. Cristiano, que quiso ser el mejor tirando faltas desde el instante mismo que supo que existían los tiros libres, ha sido un lanzador con cierto tino, con cierta clase, pero mucho más errático que aquel que no necesitó casi nada para aterrorizar a los porteros en las faltas. Y eso es el talento, que al final es el que mide el potencial de un deportista. Si Messi se hubiese quedado a medias, si no hubiese llevado al máximo su potencial, pues igual. Pero no es el caso.

Cabe plantearse, por lo tanto, dónde caería Cristiano en la historia del fútbol, un hecho que parece obsesionarle. El panteón habitual señala desde hace años a Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona. En este sitio estará, sin duda, Leo Messi. ¿Cabría ahí Cristiano? Es difícil de saber si es su grupo o más bien el de los Beckenbauer, Garrincha o Ronaldo. En todo caso, ¿qué más da? Cuatro Champions, cinco ligas, cinco balones de oros, algo que, por lo que se ve, a él si le importa mucho. Los nombres que tiene a su alrededor son los que han hecho del fútbol el deporte más popular de la tierra. Cristiano forma parte de eso. ¿Para qué quiere más?

El problema mayor es que no parece haberlo disfrutado lo suficiente. Cristiano, que tiene una vida deportiva envidiable, habla con 'France Football' y se lía a decir que no ha habido nadie que le mejore. Eso genera mucha frustración porque él mismo sabe que su frase es más de El Quijote que de La Iliada. No es el héroe legendario sino el personaje que se pensó el caballero andante.

PD: No tiene nada de científico esto, pero ¿conocen a algún barcelonista que crea que Messi es peor que Cristiano? A la inversa pasa, y con cierta frecuencia.

Tribuna
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