Caso Federación: Nunca oirás más a Villar decir fúrbol: la Justicia desarma su última ofensiva

Nunca oirás más a Villar decir "fúrbol": la Justicia desarma su última ofensiva

El Contencioso-Administrativo ha denegado el último intento de quien fuera presidente 28 años por desbaratar las elecciones. Villar se enfrentará a la Justicia lejos ya del fútbol

Foto: El expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) Ángel María Villar, a su salida esta tarde de Soto de Real el verano pasado. (EFE)
El expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) Ángel María Villar, a su salida esta tarde de Soto de Real el verano pasado. (EFE)

Lo primero, la información. El Tribunal de lo Contencioso-Administrativo ha denegado a Ángel María Villar las medidas supercautelares que pretendían desbaratar las próximas elecciones de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), según confirman a este periódico fuentes jurídicas. La frase, que no parece mucho más que una dosis más de palabrería jurídica, en realidad es el punto final de la presidencia de uno de los personajes clave de la historia del fútbol español. La última argucia jurídica del expresidente no ha funcionado como se esperaba, es el adiós definitivo del hombre que mandaba en el 'furbol'.

Eso querría decir, en principio, que las elecciones del día 9 serán definitivamente el día 9, aunque tras la resolución del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) eso también está en duda. En todo caso, Villar, uno de los jugadores en este tablero, queda inhabilitado definitivamente. Y no es uno más, Juan María Larrea y Luis Rubiales aspiran a suceder al hombre que manda desde 1988 en la federación, el dirigente que medró en la UEFA y en la FIFA y que en tiempos recientes se dedica a defenderse en los tribunales de los procesos jurídicos que hay abiertos en su contra.

Se va, y parece que definitivamente, el hombre que hizo de su capa un sayo, quien encontró todos los resortes para perpetuarse en el poder, primero a lomos de un conocido periodista que siempre le apoyó y aún hoy cree en su inocencia. Después, como tantas otras veces ocurre en el mundo federativo, con el palo y la zanahoria a los diferentes miembros de la Asamblea que cada cuatro años tenían que someterle a reelección. En el fútbol, la más grande de todas las asociaciones deportistas, el juego era el mismo que en las pequeñas: el intercambio de favores, los pagos encubiertos, monetarios o de egos que en no pocas ocasiones son los más atinados.

Villar es un personaje desconcertante, y nadie que le haya escuchado un discurso público puede pensar diferente. Su castellano era rudimentario, lleno de palabras mal pronunciadas —las míticas 'furbol' y 'albitros', pero no solo— pero siempre fuerte en su poder, bien escoltado por el también imputado Padrón. Lo que no mostraba fuera, también es recordada su alergia a los periodistas, lo desplegaba de puertas adentro. Consiguió auparse hasta la vicepresidencia de la UEFA y de la FIFA, puestos de gran relieve aunque de escasa relevancia real. O si no pregunten a Al Ghandour. Se desconoce el bien de todo aquello para el fútbol español más allá de las onerosas dietas de sus muchos viajes.

Él, en tiempos recientes, y a modo de defensa, ha dicho que en los últimos tiempos más que nada se dedicaba a viajar, igual para darle la espalda a lo que pasaba en la federación, con el maestro económico Padrón y el tesorero, hoy candidato, Larrea. Resulta sorprendente la capacidad que tienen todos hoy de decir que no conocían a quien pasó casi 30 años en la poltrona. Y eso incluye también al otro candidato, Rubiales, que aunque más reciente también formó parte de sus juntas directivas.

Imagen de la última rueda de prensa de Villar, el pasado mes de diciembre. (EFE)
Imagen de la última rueda de prensa de Villar, el pasado mes de diciembre. (EFE)

El 'caso Soule'

También apareció en medio de todo este proceso Gorka, su hijo, que tuvo que salir corriendo de la América del Sur cuando el FBI empezó a mirar con detenimiento los tejemanejes de la FIFA. No hay mucho de casual en que el vástago del presidente lograse puestos de tanta relevancia, él también anda encausado por la justicia española, que después de años mirando al tendido ha terminando comprendiendo que una red clientelar como la que se vio en el fútbol español no suele ser del todo limpia.

Claro que la Justicia no se preocupó porque tampoco lo hicieron muchos secretarios de Estado, que eran los teóricos encargados de vigilar una institución semipública con una facturación que llegó a ser sideral. Hasta Miguel Cardenal, que sí se dio cuenta de los problemas que gangrenaban el deporte español, hubo más abrazos en los palcos que intentos reales por auditar lo que ocurría primero en Miguel Bosch y luego en Las Rozas.

No todo fue malo, por descontado. España en estos tiempos ha ganado el Mundial, dos Eurocopas y un buen número de medallas y títulos en categorías inferiores. La siguiente pregunta estaría relacionada en intentar evaluar hasta qué punto todo eso es responsabilidad de la federación y su presidente en un país de clubes que, además, tiene un fervor absoluto por este deporte. Iniesta, por poner un ejemplo, tiene más que ver con el buen hacer del Barça que con sus tiempos en la selección. Aunque, en todo caso, los éxitos llegaron y por lo menos no molestó. No creo que sea posible decir lo mismo cuando se habla del fútbol femenino, más bien al contrario. Ni le importó ni le interesó, a ellas, que sí necesitaban cuidados, las tuvo condenadas durante años a un seleccionador de ideas antiguas y presupuestos nimios. Hoy España está muy por debajo de otros países de su entorno futbolístico, y no es que no haya talento, en las categorías inferiores los resultados sí llegaron.

Es este el final de Villar, salvo giro copernicano de los acontecimientos. El último asalto en el último combate de quien escapaba de los micrófonos porque su vida era maniobrar en los pasillos, juntar la ambición justa, el trato amable al líder del momento y el don del oportunismo para estar en el sitio idóneo. Queda por saber qué pasará ahora. Son varias las vías que se abren. Por un lado, lo concerniente a los procesos judiciales del presidente al que tanto cariño tenía Javier Clemente. Los tribunales tendrán que definir su el vizcaíno incurrió en apropiación indebida, en corrupción entre particulares administración desleal, falsedad documental y alzamiento de bienes.

Y también queda un desenlace en la RFEF. Dos candidatos, Larrea y Rubiales, para conducir la transición desde un régimen de una estabilidad que asustaba. Es complicado pensar que el primero, tanto tiempo tesorero, tenga gana alguna de remover el pasado y buscar papeles, que quiera hacer introspección y señalar los desmanes que se pudieron dar en tanto tiempo en el cargo. Su alianza con Javier Tebas, tanto tiempo enemigo de Villar, es realmente sorprendente, pero es que el poder gusta. Rubiales, que también tuvo relación con Villar, es algo más diferente, menos cercano al núcleo del fútbol español. Si es él quien llega tendrá la oportunidad de poner un punto final real a todo lo que ha sido el 'villarismo', que no solo puede representarse en la figura de Villar. Y no sería sencillo tampoco, al fin y al cabo los que tienen que auparle al puesto son los mismos o similares que durante tantos años han sostenido al ahora caído dirigente.

La catarsis es necesaria, el futuro empezará en 9 de abril o cuando decida finalmente la Junta Gestora. Será, en todo caso, ya sin quien fue el caudillo durante tanto tiempo.

Tribuna

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