Valverde se carga de razones para no confiar en Malcom ni en Dembélé

El entrenador del Barcelona ha dado muestras suficientes de que ninguno de los jugadores entran en sus planes. En León ganó el Barça a la Cultural con un gol de Lenglet en el 90'

Foto: Ousmane Dembélé, en León. (EFE)
Ousmane Dembélé, en León. (EFE)

El Barça sacó petróleo en el partido de ida ante la Cultural Leonesa gracias a un gol de Lenglet en el minuto 90’ (0-1). Pero gracias sobre todo a Cillessen, que se tomó el choque en serio y tuvo dos grandes intervenciones: en el minuto 12 a disparo de Zelu y en 75’ con uno lejano de Saúl. Si no llega a ser por el meta holandés el conjunto azulgrana no habría llegado vivo al final del encuentro porque las estrellas brillaron por su ausencia. Malcom y Dembélé quedan especialmente señalados porque ellos eran de los que se esperaba más.

Si el nivel del brasileño fue el que mostró en León, ya sabemos todos por qué Valverde no le daba bola. En lo que llevamos de temporada, el fichaje más caro del verano sólo había disputado 25 minutos, seis en Valladolid y 19 en Butarque y se había quedado incluso fuera de la lista de convocados en 6 de los 14 partidos. Malcom tenía por lo tanto una oportunidad de oro para reivindicarse y demostrarle al técnico que se estaba equivocando con él. Pero no. Muy impreciso, apagado, recibiendo de espaldas y perdiendo una y otra vez la pelota, lo único destacable fue un disparo lejano en el 58’ que se marchó por encima de la portería.

Internacional con su país, va a tener que espabilarse si no quiere seguir calentando la grada o el banquillo. Fue tal su inoperancia que en el minuto 80’ Valverde le sustituyó por Arthur. Tres cuartos de lo mismo sucedió con Dembélé.

Malcom, en el partido. (EFE)
Malcom, en el partido. (EFE)

El ‘empanao’ no se despierta

Después de salir en la segunda parte frente al Madrid, dar la asistencia del quinto gol a Vidal y aprovechar los espacios que dejaba el todavía equipo de Lopetegui, en el Reino de León volvió a su peor versión; la del ‘empanao’ que es como le llaman en el vestuario azulgrana. La indolencia del francés fue constante, como si el partido no fuera con él. Incluso lanzó una falta a las nubes en el 63’ y si hubiera que puntuarle sólo se salvó del cero patatero porque fue él quien sí atinó en la falta en el minuto 90’ que aprovechó Lenglet para marcar de cabeza. Pero a un jugador como Dembélé se le debe exigir más, mucho más.

Comenzó bien la temporada con goles cruciales en la Supercopa, en Valladolid y Anoeta, pero poco a poco se fue apagando y en el primer test serio, en Wembley ante el Tottenham, Valverde optó por sacarle del equipo para darle una oportunidad a Arthur. Desde entonces el brasileño se ha hecho con el puesto y Dembélé sacó de quicio incluso a sus compañeros ante el Sevilla tras la lesión de Messi. Rakitic hasta le afeó públicamente que tardara tanto en salir al terreno de juego mientras se ataba con toda la pachorra del mundo una bota.

El francés ha tirado también por la borda una oportunidad y sigue sin encontrarse una explicación a sus desconexiones mentales. El segundo fichaje más caro de la historia del Barça está jugando con fuego y ya son varias las voces dentro del club que se han planteado su venta si continua con el mismo comportamiento errático tanto dentro como fuera del terreno de juego. Ha trascendido que llega tarde a los entrenamientos de manera habitual y aunque Valverde le restó importancia antes del Clásico, Arthur le ha comido la tostada y le va a resultar difícil volver a ganarse la titularidad.

Tribuna

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