Luka Doncic como síntoma del sistema de castas que rige el baloncesto

Aún no ha acabado la fase de clasificación para la Copa del Mundo, pero la Eslovenia se Luka Doncic ya se ha quedado sin opciones de clasificarse

Foto: Luka Doncic es uno de los jugadores de moda en la NBA. (USA TODAY Sports)
Luka Doncic es uno de los jugadores de moda en la NBA. (USA TODAY Sports)

El último partido de Luka Doncic con Eslovenia fue el 17 de septiembre de 2017, en la final del EuroBasket. El siguiente puede que no llegue hasta el verano de 2020, siempre que su selección reciba una invitación de la FIBA para participar en uno de los torneos de clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio y él acuda a la llamada. Eslovenia, vigente campeona de Europa, ya no tiene opciones de estar en la Copa del Mundo 2019. Es la principal damnificada de la fase de la clasificación, conocidas como las ventanas.

Doncic es uno de los jugadores de moda en la NBA. Sus primeros pasos en la liga norteamericana está superando las mejores expectativas, incuidas las suyas. "La verdad es que no esperaba jugar tan bien", dijo hace unos días a 'EFE' tras la victoria de Dallas en Houston con 20 puntos, 6 rebotes y 2 asistencias, números casi calcados a sus promedios y que le empujan hacia el premio al mejor novato de la temporada.

El último partido de Doncic con Eslovenia: la final del EuroBasket 2017. (EFE)
El último partido de Doncic con Eslovenia: la final del EuroBasket 2017. (EFE)

La paradoja es que con una medida pensada para promover el baloncesto en todos los rincones del mundo, la FIBA ha conseguido que en su mayor escaparate (por importancia del torneo y por audiencia del país organizador, China) no esté una de las mayores estrellas de su deporte. Con el sistema anterior eso no habría sucedido, pues Eslovenia se habría clasificado de manera automática tras ganar el EuroBasket.

Ese sistema ya no existe y Eslovenia se ha quedado fuera porque en la mayor parte de sus partidos no ha podido contar con sus mejores jugadores, aquellos con los que ganó el título hace poco más de un año. Ni Goran Dragic (en la NBA y además retirado ya de la selección), ni Luka Doncic, ni Anthony Randolph ni Klemen Prepelic. Pasó a duras penas la primera fase y en la segunda aún no ha ganado. Eso demuestra que el nivel de su clase media es bajo, lo que da más mérito al título europeo y a lo logrado por otros equipos, como el español.

Igual que Eslovenia, muchas selecciones están jugando las ventanas sin jugadores NBA y Euroliga, pero las críticas solo se centran en la segunda competición. Cuando ya se conocía el nuevo calendario que iba a implantar FIBA, Euroliga (en realidad los clubes que la gobiernan, que a veces se olvida) aprobó un cambio de formato incompatible con el plan de la federación internacional. Lanzó órdago en el que sigue firme. La situación está estancada y no parece que las dos partes puedan llegar a un acuerdo, aunque algo se está moviendo en el baloncesto español para liderar una solución.

¿Han funcionado las ventanas? Sí. Es imposible negarlo. En España, por ejemplo, los pabellones se llenan y las audiencias, aunque sean bajas, superan a las de ACB (una competición se emite en abierto y la otra es de pago). Pero ¿qué esperaban? Cualquier otra cosa habría sido una enorme sorpresa si se tiene en cuenta el tirón de la Selección verano tras verano. Se ha comprobado que ese equipo que viste de rojo interesa aunque no jueguen las grandes estrellas. Además la selección gana y convence y un grupo de jugadores a la sombra de los primeros espadas ha brillado.

Discutir las razones de una y otra parte en este conflicto puede ser interesante, pero también aburrido. Lo importante es que detrás de todo subyace una división que genera una profunda injusticia cuando se trata del baloncesto de selecciones. La NBA es una entidad al margen del resto del baloncesto, la FIBA no tiene poder sobre ella. En la práctica eso convierte el baloncesto en un deporte donde rige un sistema de castas, una de ellas con más privilegios y menos obligaciones que las demás. No es ninguna novedad, ya sucedía antes. Y no hay ninguna opción de que eso cambie.

Lo explicó hace un año Jorge Garbajosa, presidente de la Federación Española de Baloncesto (FEB). "Hay circunstancias legales que no se han explicado bien. Los clubes de Euroliga son clubes de la ACB, que tienen un convenio de colaboración con la federación y que participan en la Euroliga, igual que los clubes de la liga turca o la liga griega. Las franquicias de la NBA no son ni clubes, tienen una razón diferente. La NBA es una organización privada al margen de FIBA. FIBA no tramita sus licencias o sus transfer. Hay un convenio, pero no está bajo el paraguas de FIBA. Esa es la gran diferencia. Los clubes Euroliga son clubes que participan en las selecciones nacionales y que, además, participan en la Euroliga y por ello tienen que supeditarse a la normativa nacional de cada país", dijo.

Adam Silver, comisionado de la NBA, ha mostrado en varias ocasiones su apoyo al calendario de la FIBA. (Reuters)
Adam Silver, comisionado de la NBA, ha mostrado en varias ocasiones su apoyo al calendario de la FIBA. (Reuters)

La NBA disfruta de lo mejor del baloncesto internacional y se libra de lo más engorroso. Pone sus condiciones y nadie las cuestiona (a nadie se le pasa por la cabeza que los NBA no participen en competiciones internacionales, por ejemplo). Es una situación fabulosa que incluso ha mejorado con el nuevo calendario porque sus jugadores se exponen ahora menos que antes. No extraña que apoyara a la FIBA desde el principio. Solo una posible eliminación de Estados Unidos en la fase de clasificación americana podría hacerle cambiar de postura, pero no parece que vaya ocurrir en un futuro cercano.

En la pirámide del baloncesto, la NBA está en la cúspide y cada vez se alimenta más del resto. Por eso tiene poco sentido que justo cuando más jugadores internacionales ponen rumbo a Norteamérica, la FIBA implante un calendario que disminuye las opciones de que jueguen con sus selecciones. La FIBA no puede hacer nada para meter a la NBA bajo su paraguas, eso lo asumen todos y no hay mayor problema. Pero precisamente por eso el organismo que presume de velar por el bien del baloncesto debería trabajar para estrechar y no aumentar la diferencia entre la mejor liga del mundo y el resto su deporte.

Tribuna

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