La agonía en casa de un FC Barcelona de rugby sumido en la cutrez y dejadez

El FC Barcelona de rugby certificó su pase a semifinales de Copa del Rey hace unos días, y no lo hizo gracias a las bondades del campo donde juega, el peor de toda la División de Honor

Foto: El FC Barcelona de rugby acaba de alcanzar las semifinales de la Copa del Rey. (Víctor Salgado/FC Barcelona)
El FC Barcelona de rugby acaba de alcanzar las semifinales de la Copa del Rey. (Víctor Salgado/FC Barcelona)

El pasado fin de semana, la sección de rugby del FC Barcelona certificó su pase a semifinales de Copa del Rey con un empate ante el Complutense Cisneros en su ‘casa’, La Teixonera. Lo pongo entre comillas porque en la primera vuelta de la Liga Heineken (máxima categoría del rugby español), el Barça ha disputado tan solo dos partidos en su campo oficial, otros dos en La Foixarda y uno en La Mar Bella.

La Teixonera es un campo indigno para la práctica del rugby y para que una entidad como el FC Barcelona dispute sus partidos allí. Y esto no solo lo pienso yo, sino que es la opinión generalizada del rugby catalán y del resto de España, de los equipos que visitan el campo (ha habido clubes que lo han reflejado en el acta) y de todo el mundo que conoce unas instalaciones anticuadas (se construyeron para Barcelona 92 y acogieron la competición de tiro con arco), con falta de seguridad y que no cumplen, ni de lejos, con las condiciones que estableció la Federación Española de Rugby (FER) para ser homologado para la disputa de partidos de División de Honor.

La Teixonera es un campo indigno para la práctica del rugby y para que una entidad como el FC Barcelona dispute sus partidos allí

Precisamente de esto, de homologar los campos barceloneses, estuvieron hablando hace tan solo unos días representantes del Ayuntamiento de Barcelona, la FER y el Barça. De los tres campos en los que ha jugado la sección de rugby 'blaugrana' (son cuatro campos en total, pero El Sitari queda totalmente fuera de juego), tanto La Foixarda como La Mar Bella son los dos que lo tienen más fácil, y en esta temporada podrían llegar a cumplir la normativa. En cuanto a La Teixonera (recuerdo que es el actual campo ‘oficial’ del Barça), se necesitaría una inversión de cerca de un millón de euros para poder crear un campo de juego adecuado a la máxima categoría del deporte oval en nuestro país. Tarea complicada que, de momento, no están dispuestos a asumir ni la empresa arrendadora ni el ayuntamiento.

El contenedor culé de vestuario

Este año volverá a estar en una semifinal de Copa, pero de momento sus jugadores seguirán saliendo a jugar al césped desde un contenedor de transportes en su 'casa'. Esta situación de los vestuarios ha provocado que muchos de los equipos que visitan este campo opten por terminar duchándose en el hotel. Pero los inconvenientes de este recinto no se quedan solo en sus vestuarios: la distancia entre las líneas de fondo y banda no es la adecuada, no cumple los mínimos criterios de seguridad para la competición, la realización de un partido por televisión en el campo es prácticamente imposible y en cada partido se pierde uno o varios ensayos, etc.

Y ahora, la gran pregunta que mucha gente se hace: ¿por qué no coge las riendas el FC Barcelona y construye unas instalaciones propias para ubicar su sección de rugby? ¿Le interesa al Barça como institución dar la imagen penosa de La Teixonera actual tanto en televisión como a los aficionados y deportistas que pasan por allí?

El Barça, el más laureado del rugby español

Hace algo más de un lustro que el Barça de rugby volvió a la máxima categoría, y a base de trabajo y buen hacer ha conseguido volver a estar arriba y competir con los gallos. Esta sección 'blaugrana' es uno de los clubes más antiguos de España (fundado en 1924), y si contamos Liga y Copa del Rey, es el más laureado del rugby nacional (16 Copas y dos Ligas).

Desde el club, me cuentan los grandes avances que han logrado en los últimos años con esta directiva 'blaugrana' y cómo cada año han ido sumando más ayudas por parte del Barça con respecto, como ejemplo, a la época de Joan Laporta. Aun así, esta enorme institución a nivel mundial tiene un gran punto negro con el campo de juego de su sección de rugby.

La situación actual del Barça no es más que un reflejo de la complicada situación que atraviesa el rugby barcelonés en cuanto a campos de juego. Son tan solo cuatro espacios (los mencionados antes) los que deben albergar toda la actividad de siete clubes (con todos sus equipos y categorías incluidas) y seis equipos universitarios. Otro gran problema que tanto el ayuntamiento como la federación catalana deberían abordar y solucionar cuanto antes.

Barcelona y el Barça necesitan, al menos, un campo decente para la practica de este deporte en auge. Mientras el rugby español pretende ir desprendiéndose de los problemas de andar por casa, el caso culé da la impresión de que con estos parches se alejan de la seriedad y el medio y largo plazo con el que se piensa en el oval nacional. Un pequeño gesto del primo 'futbolero' ayudaría mucho al rugby español.

Tribuna

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