Pero qué ha hecho Messi para tener que jugar al lado de Arturo Vidal

El Barça se la pegó en Roma y se abrazó a Arturo Vidal y sus cualidades de guerrero. Mal asunto si nos quedamos con el decepcionante partido que hizo contra el Athletic de Bilbao

Foto: Messi, cabizbajo, en Bilbao con Arturo Vidal llevándose las manos a la cabeza. (Efe)
Messi, cabizbajo, en Bilbao con Arturo Vidal llevándose las manos a la cabeza. (Efe)

Pensamos que Messi es capaz de todo. De ganar partidos él solito, irse de cuatro rivales, hacer goles como churros... De todo hasta que llegó la prueba de Bilbao, cuando sólo faltan nueve días para enfrentarse al Olympique de Lyon en la Champions. Fue un test que tiene un significado más extenso que responder a la buena racha del Real Madrid y su victoria en el derbi. En el cara a cara contra el Athletic Club el que salió perdiendo fue Arturo Vidal. El chileno fue fichado para este tipo de citas bravas que empiezan a aparecer en el calendario a partir del mes de febrero, en las que un mal día en la Champions te manda a casa. Para eso fue contratado Vidal. Para demostrar que en partidos a cara de perro tiene algo que aportar en seguridad, equilibrio e intensidad.

En Bilbao aparecieron los fantasmas de Roma. Ese fatídico 11 de abril donde el equipo de Ernesto Valverde se descompuso en el Olímpico. Perdió 3-0 y a casa. Faltó frescura y energía–decían algunos–. Había demasiado desgaste. Le habría venido bien al equipo tener a alguien en el campo con mucho músculo y carácter para leer lo que necesitaba el partido. No hubo ni raza ni garra. El Barça se la pegó en Roma y se abrazó a Arturo Vidal y sus cualidades de guerrero. Mal asunto si nos quedamos con el decepcionante partido que hizo contra el Athletic Club. El futbolista que tiene que dar un plus de intensidad, presión y verticalidad al juego fue un espanto con errores de posicionamiento y pases.

Arturo Vidal con gesto contrariado. (Efe)
Arturo Vidal con gesto contrariado. (Efe)

Un flan en la mediocridad

En el Barça han renunciado a su fino estilo por contratar jugadores como Arturo Vidal para ocasiones como las de Bilbao y lo que viene por delante en la Champions. Al chileno se le pide que no invente –para eso ya está Messi– y sí que haga el bloque más compacto. El empate contra el Athletic es un serio aviso en el Barcelona. No tanto porque el Real Madrid recorta diferencias en la Liga, que siempre molesta por la capacidad de los blancos de perseguidores, sino por la fiabilidad que no da el chileno –primer cambio de Valverde en San Mamés–. También estuvo en las dos últimas derrotas coperas –Levante y Sevilla–.

A Vidal no se le pide que dé un salto de calidad. Más bien de cantidad. En robar balones, incomodar y hacer un trabajo sucio productivo. Lo que tampoco ofreció en Bilbao. El punto lo salvaron los paradones de Ter Stegen y lo que producía Messi, que jugó aburrido de ver tanta mediocridad a su alrededor. La pena de Messi es comprobar qué ha hecho para que Arturo Vidal juegue a su lado si no aparece en partidos como los de Bilbao. En los que tienen el guión por el que le ficharon y está obligado a justificar por qué viste la camiseta azulgrana. En un día en el que Leo volvió a forzar para jugar y necesitaba la energía de otros. Vidal fue un flan.

Va a ser muy conveniente que Ernesto Valverde le deje claro a Arturo Vidal para qué ha venido al Barcelona. No tiene otra función que la de picar piedra y dar consistencia a un equipo que sigue recibiendo muchas ocasiones. Que haga sólido lo frágil. Que destruya y no construya. Que se centre y sume más que reste. Y que sea más humilde porque no encaja nada bien las críticas deportivas por su mal partido en Bilbao. El chileno vuelca en las redes sociales su frustración con emoticonos mandando callar. No admite que el que se puede sentir desilusionado es el aficionado culé... y Messi.

Tribuna

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