El victimismo de Gil Marín y Enrique Cerezo o cómo atacar al Real Madrid

Enrique Cerezo y Gil Marín han entrado en acción. Dicen que al Real Madrid le ayudan los árbitros y tiene dos Champions menos. De las ratas de peluche y la violencia, ni palabra

Foto: Enrique Cerezo y Florentino Pérez en el palco del Wanda Metropolitano. (Efe)
Enrique Cerezo y Florentino Pérez en el palco del Wanda Metropolitano. (Efe)

Con el regreso de Cristiano Ronaldo a Madrid se desató una tormenta que salpica al Real Madrid. Los dueños del Atlético de Madrid –Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo– arremeten contra el sistema arbitral en España y en Europa y el uso del videoarbitraje. Insinúan que favorecen al equipo blanco y que le regalaron dos finales de Champions. La culpa de los errores arbitrales la tiene el Madrid cuando surge la polémica. Juegue o no juegue. Es lo que han demostrado los dos dirigentes ‘colchoneros’ con sus palabras para aplicar una de las reglas más simples y viejas en el fútbol y en la vida: 'el que no llora, no mama’. En el Atlético reclaman un arbitraje justo en Turín y se acuerdan de las dos finales que perdieron contra el Madrid.

Las palabras de Gil Marín y Cerezo chocan con lo que dice Simeone. El entrenador argentino no se queja públicamente de los arbitrajes y parece extraño que se salte la política del club. Si no lo hace el máximo responsable en la parcela deportiva cómo es posible que la cuenta oficial del club ponga un tuit con las jugadas polémicas del último derbi y después ‘rajen’ Gil Marín y Cerezo. Aquí hay algo que no casa. Los ‘jefes’ de los despachos van por un lado y el ‘Cholo’ por otro. A no ser que Gil Marín y Cerezo tengan la misión de hacer el trabajo sucio que no puede o no le conviene al entrenador.

Las quejas arbitrales en el Atlético molestan en el Real Madrid. En el club blanco defienden que ganaron las Champions y el último derbi porque fueron mejores. Florentino Pérez y los ex compañeros de Cristiano Ronaldo siguieron muy atentos el partido entre el Atlético y la Juventus y las acciones del portugués. No sorprende nada de lo que hizo y dijo Cristiano con su gesto mostrando los cinco dedos para echar en cara sus cinco Champions. En el Madrid han sufrido –para bien y para mal– su ego y soberbia. Lo que sí resulta alucinante es que en el Atlético no se haga autocrítica. Ya no por lo que sucede en el césped sino porque a Cristiano se le insultó gravemente con cánticos como ‘Cristiano, violador’. Se le dijeron más cosas. Como ‘moroso’ y otras referentes a su masculinidad. Ningún dirigente del Atleti ha sido capaz de condenar o afear a los ultras los graves insultos o los puñetazos a un aficionado del Madrid en las puertas del Wanda Metropolitano en el día del derbi.

Cristiano Ronaldo muestra su mano a la grada del Metropolitano. (Efe)
Cristiano Ronaldo muestra su mano a la grada del Metropolitano. (Efe)

El problema es el Real Madrid

“Para que el Atlético gane a clubes poderosos como el Real Madrid o Juventus no nos vale con ser un poco mejor. Hay que ser muy, muy superiores porque todas las acciones dudosas caen de su lado. Soy un firme defensor del VAR, de la buena fe y la honestidad de los árbitros. Pero es cierto que no hemos tenido suerte con la interpretación últimamente”, dice Miguel Ángel Gil Marín –consejero delegado– en México. Habla poco. Muy poco. Acaba de entrar en acción para –lógicamente– defender los intereses de su club. Para quemarse con el tema arbitral. Algo que evita Simeone. Un juego peligroso porque esto llega a oídos de la UEFA y el daño puede ser peor por poner en duda los arbitrajes.

Antes que Gil Marín lo hizo Enrique Cerezo para rebajar los humos a Cristiano Ronaldo por sus gestos de arrogancia. También derrapó el presidente. Su tono y discurso suele tener ironía y cachondeo. En este caso fue hiriente. Dice que Cristiano no tiene cinco Champions sino tres. Le quitó las dos que ganó cuando jugó las finales con el Real Madrid contra el Atleti. Ningún toque de atención o reproche a la celebración de Simeone tras el gol de Giménez tocándose sus partes. Mucha pasión. Poca elegancia. Tampoco ha dicho nada el presidente de las ratas de peluche que le tiraron a Courtois en el derbi. Inofensivas. Pero de mal gusto. Lo que diferencia a Enrique Cerezo de Gil Marín es que el presidente está en contra del VAR. Lo dijo en la comida oficial con la directiva juventina. “Antes había un problema arbitral y ahora hay dos”, comentó. Lo que le faltó decir es que son tres problemas e incluir al Real Madrid.

Tribuna
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