8 de marzo 2019: "Cuidado, que no te gane una chica"... ¡ay, los machitos!

¿Qué hay que mejorar? El machismo en el deporte está presente a todos los niveles. La condescendencia, la cosificación, los patrocinadores, la profesionalización...

Foto: Joana Pastrana se juega este sábado su corona mundial en Moralzarzal. (Patricia Seijas)
Joana Pastrana se juega este sábado su corona mundial en Moralzarzal. (Patricia Seijas)

El pasado lunes, coincidí con la piloto de motos María Herrera en una conferencia en Barcelona. Tiene 22 años y es la primera mujer en correr completo el Mundial de Supersport 600. Entre risas, contó que cuando era niña y empezó a competir, “los padres de los demás niños les decían que no les podía ganar una chica, y sigue pasando porque me han llegado a tirar, a ir a por mí en más de una ocasión. No soportan que una mujer pueda ganarles y en el circuito, donde soy la única, me vienen a decir, ‘estábamos hablando de ti… que vas muy rápida, ¿no?’. Y les contesto: 'Claro, de eso se trata”. Su padre, que fue quien le inculcó la pasión por las motos, no hizo distinciones entre María y su hermano, y que siempre la ha apoyado en su carrera profesional, estaba en la conferencia y añadió: “Yo les entiendo. Si soy yo el que estoy encima de una moto, haría todo lo posible para que una mujer no me pasara”. Le contesté: “Ay, los machitos”. Y asintió con la cabeza: “No estoy orgulloso, pero así es como pensamos”.

La experiencia de María Herrera no es ni mucho menos única ni excepcional. El machismo en el deporte está presente a todos los niveles. La condescendencia, la cosificación, las dificultades para encontrar patrocinadores, la falta de profesionalización, las desigualdades salariales, el estigma de la maternidad, los comentarios despectivos o los que pretenden ser un halago. “Con lo guapa que eres, ¿cómo es que te dedicas al boxeo?”, le preguntan en entrevistas a la campeona mundial de boxeo Joana Pastrana (este sábado defiende título, por cierto). “Y me dan ganas de contestarles, con lo feo que eres, lo raro es que no lo hagas tú”. El panorama sigue siendo desolador aunque se hayan dado pasos adelante. Se ha evolucionado, sí, pero las mujeres deportistas aún se encuentran con todo un catálogo de actitudes y comportamientos machistas contra los que tienen que luchar. Y contra el sistema.

La maternidad en fútbol no existe

En España, no hay ni una sola futbolista en La Liga Iberdrola que haya sido madre. Ni una. Esta misma semana, ha dado la vuelta al mundo la imagen de la canadiense Sydney Leroux entrenándose con su equipo, Orlando Pride, embarazada de casi seis meses. Ella misma compartió las fotografías en sus redes sociales y el martes 5 de marzo tuiteó ante las críticas que recibió por irresponsable: “Solo hago cosas sin contacto. Trabajo de pelota. Recibiendo toques. No me pongo en situaciones en las que la pelota puede rebotar o puedo ser golpeada. No hay carrera de alta intensidad y escucho a mi propio cuerpo (que sabe más que la gente en Twitter diciéndome lo que no debería estar haciendo con MI cuerpo)”.

Como las respuestas no cesaron, Leroux, que ya tiene un hijo, siguió a continuación: “Todavía tengo que responder a algunos ignorantes. El 99% de los que me han criticado por entrenarme son hombres. Hasta que no tengas que empujar un bebé a través de tu vagina, deberías mantenerte al margen. No juego por el dinero, cariño. Juego por la diversión”.

La atleta Isabel Macías ha pasado también por la misma situación. Tuvo a su hijo en noviembre de 2017 y contaba en una entrevista en 'Mundo Deportivo': “Me dolió que hubiera gente que pensara que estaba haciendo algo que pudiera perjudicar a mi bebé. Preferí tragarme las críticas faltonas, como que era egoísta, para desmitificar, porque me consta que muchas madres se han atrevido a no tener miedo a hacer deporte si están asesoradas durante el embarazo”. Macías, subcampeona de Europa de 1.500 en 2013, siempre cuenta que en cuanto se quedó embarazada pasó "de una carrera de 1.500 a una de obstáculos”. Ella interpuso un recurso al Consejo Superior de Deportes en septiembre gracias al cual se ha corregido un error y a partir de ahora la condición de embarazo, parto y maternidad en deportistas de alto nivel (DAN) se equiparará a la baja médica. Lo que significa que podrán acceder a las subvenciones económicas. Muchas compañeras se han puesto en contacto con ella para agradecérselo.

“Nos asocian con profesionales retiradas o acabadas”, ha explicado siempre que ha tenido oportunidad Blanca Manchón, que con cinco Mundiales de windsurf se quedó sin patrocinadores y sin la ayuda de la Federación cuando se quedó embarazada.

La profesionalización

La propia Ley del Deporte de 1990 en España discrimina a la mujer por el simple hecho de serlo. Las mujeres no son consideradas como deportistas profesionales, así que los contratos no son laborales sino mercantiles. No hay por lo tanto convenios colectivos ni bajas laborales, así que las cláusulas antiembarazo existen, camufladas en muchas ocasiones, y las deportistas se arriesgan a dar su carrera por terminada si quieren tener un hijo.

El fútbol ha conseguido importantes avances en el último año. El 30 de enero, San Mamés registró una entrada histórica, 48.121 espectadores, para presenciar el partido de cuartos de final de la Copa de la Reina entre el Athletic Club y el Atlético de Madrid. El próximo domingo 17 de marzo, se disputará en el Wanda Metropolitano el encuentro entre el Atlético y el Barça, y el club rojiblanco ha informado de que ya se han retirado 40.000 entradas. Mientras, La Liga y la Federación están a la greña por los derechos de televisión y la Federación Española de Fútbol acaba de anunciar la creación de un nuevo torneo en paralelo a la Liga Iberdrola. Las futbolistas llevaban meses negociando su primer convenio colectivo, que ahora se queda en el limbo hasta nuevo aviso.

Los problemas para la profesionalización no son patrimonio de nuestro país. El pasado verano, un estudio del sindicato internacional de futbolistas (FIFPro) elaborado en colaboración con la Universidad de Mánchester y con la participación de cerca de 3.300 jugadoras de élite de 33 países —entre ellos Inglaterra, Francia, Alemania, Suecia y Estados Unidos— mostraba datos reveladores. ¿Por ejemplo? Que un 49% de las futbolistas no cobra por jugar y un 87% finalizará su carrera deportiva antes de cumplir 25 años por la poca o nula remuneración económica que perciben. ¿Más? Un 66% de las jugadoras internacionales están insatisfechas con los premios en metálico de la competición; un 35% de seleccionadas no recibe pago alguno, y un 38,5% de jugadoras de selección no cobra en el plazo acordado ni la totalidad de la suma convenida. El 42%, casi la mitad, afirma no cobrar lo suficiente para cubrir gastos.

La eterna pelea por ser mujer

La Copa del Mundo de fútbol femenina se celebrará en Francia este verano. La FIFA ha elaborado y publicado un vídeo en el que varias futbolistas relatan lo que han tenido que soportar y pelear para poder, simplemente, jugar al fútbol. Entre ellas, está la española Vero Boquete: “Con cinco o seis años había una norma que me impedía jugar con los niños”. Kelly Smith, la máxima goleadora de la selección inglesa, con 46 tantos, explica: “Fui expulsada de dos equipos de chicos por ser la mejor jugadora, porque era una chica”. La futbolista del Arsenal Alex Scott cuenta: “Mucha gente me dijo que no podría lograrlo. Tuve entrenadores que no creían en mis habilidades. Muchas de las amigas de mi madre se reían de ella y le decían, no te preocupes, esta fase se le pasará”.

La pelea por practicar deporte y ser profesionales se está eternizando, y no es de extrañar teniendo en cuenta la mentalidad machista. Hace cinco días, en Bélgica, se disputaba la Omloop Het Nieuwsblad, una carrera ciclista en la que participaban hombres y mujeres. Ellas salían después y Nicole Hanselmann recuperó los 10 minutos de decalaje en tan solo 35 kilómetros, así que la obligaron a pararse cuando alcanzó al pelotón masculino. Tal cual.

Ejercer como entrenadora tampoco es lo habitual, ni en equipos femeninos ni en masculinos. La alemana Imke Wübbenhorst lo ha conseguido. Es la primera que dirige a un equipo masculino, el BV Cloppenburg (quinta categoría), y dio una lección al periodista del diario ‘Welt’ que le preguntó si los futbolistas tenían que vestirse antes de que ella entrara al vestuario: “Por supuesto que no. Elijo a mis jugadores por el tamaño de sus penes”.

La valenciana Anna Montañana es la primera y única mujer en entrenar en la Liga ACB. Es técnica adjunta en el Montakit Fuenlabrada y también ha tenido que luchar contra los prejuicios: “Claro que me han preguntado que cómo iba una mujer a entrar a un vestuario de hombres. Hay que ser corto de miras, la verdad. Como si los entrenadores masculinos estuvieran en los de mujeres. Si hay que entrar se llama, no hay que darle muchas más vueltas. Es que es ridículo, vaya”.

Palabra de Pau Gasol

La estadounidense Becky Hammon ha hecho historia al ser la entrenadora asistente de los San Antonio Spurs de la NBA, y Pau Gasol escribió sobre ella en ‘The Players Tribune’: “El argumento que veo con más frecuencia es el más fácil de refutar. Se trata de esa idea de que una mujer no es capaz de entrenar a los hombres en el primer nivel: 'Sí, las entrenadoras están entrenando en baloncesto femenino de universidad y en la WNBA, pero la NBA es diferente', dice el argumento. He jugado en la NBA durante 17 años, he ganado dos campeonatos, he jugado con algunos de los mejores de esta generación y para dos de las mentes más brillantes de la historia del deporte, Phil Jackson y Popovich, y digo que Becky Hammon puede entrenar. No digo que pueda entrenar bastante bien o que pueda hacerlo simplemente para salir adelante. No me refiero a que pueda entrenar al nivel de los entrenadores masculinos de la NBA. Estoy diciendo: Becky Hammon puede entrenar a un equipo de la NBA”.

La capacidad de liderazgo, los conocimientos, la competitividad, la preparación, las habilidades técnicas no tienen nada que ver con ser hombre o mujer, pero en 2019 aún es necesario explicarlo y convencer. Y seguir escuchando que “hay que jugar con dos cojones”, como soltó Solari en su primera rueda de prensa como entrenador del Real Madrid, o a Simeone aludiendo a los atributos masculinos como sinónimo de valentía. Así que si no los tienes, careces de determinación. Hay quien sigue defendiendo que es una expresión sin más, una manera de hablar, sin darse cuenta de que el lenguaje crea pensamiento. Y que el pensamiento, todavía hoy, es que una chica no te puede ganar.

* Este artículo está escrito por Gemma Herrero, pero incluye una firma genérica porque corresponde a una periodista que hoy hace huelga.

Tribuna
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