El confeti de Griezmann, lo único que sobró en la goleada del Barcelona al Betis

El delantero francés fue el mejor en la goleada al Betis (5-2). Marcó dos goles y dio una asistencia, pero realizó una celebración inncesaria tras el segundo tanto

Foto: Griezmann imitó a LeBron James en su celebración, pero utlizó confeti. (EFE)
Griezmann imitó a LeBron James en su celebración, pero utlizó confeti. (EFE)

Hacerse mayor es ver a Griezmann, un jugador que hace un año le dio calabazas al Barcelona en un documental por televisión, tirarse por encima confeti después de marcar un gol y leer a gente que no conozco por Twitter decir que le parece bien. Son tiempos confusos para las que ya hemos cumplido unos cuantos años, pero ante la duda o los que intentan convencerme de que soy viejuna pienso en si Messi —sentado en la grada junto a dos de sus hijos— habría hecho algo semejante y la respuesta llega rápida y clara: no.

[FC Barcelona 5-2 Real Betis]

A Griezmann no se le puede negar personalidad. Un aquí estoy yo y me importa un pimiento lo que digan los demás. De otra manera no se puede interpretar su gesto después de marcar el segundo gol. Un golazo, por cierto. De rosca y con la zurda. "Veo a Leo haciéndolo en el entreno y he intentado copiarle", dijo después. El primero, su primero con la camiseta del Barcelona, no le debió parecer lo suficientemente bonito para montar el número en plan LeBron James en la NBA. Marcó, lo celebró con alegría e incluso un gesto de rabia y se marchó a un córner donde un empleado le esperaba con un cuenco de donde cogió un puñado de confeti y se lo echó por encima. Olé yo, le faltó decir ante la cámara. O su equivalente en francés. La afición del Camp Nou, el ‘soci’ de toda la vida, es poco amigo de frivolidades, pero en pleno mes de agosto, entre los 79.159 espectadores que acudieron al estadio había mucho guiri y muy poca memoria. Además, al final lo que cuenta en este espectáculo no son los confetis ni los fuegos artificiales, sino ganar y jugar bien. Y el Barça hizo ambas cosas ante un Betis ramplón que se adelantó en el marcador en el minuto 15 en la primera ocasión que tuvo y apenas volvió a oler la pelota.

Carles Pérez debutó como titular y marcó. (EFE)
Carles Pérez debutó como titular y marcó. (EFE)

Tan seguros estaban los de Valverde de que remontarían el partido como Griezmann de que iba a marcar, y por eso tenía preparada su autofiesta. Ni nervios ni precipitación. Presión alta y a seguir sobando el balón como antaño. Sin Messi, Luis Suárez ni Dembélé y después de caer derrotados en San Mamés, para el Barça era una obligación no solo ganar, sino dejar buenas sensaciones en su estreno en el Camp Nou, y el objetivo se ha cumplido. Todo fueron buenas noticias: los dos goles de Griezmann y el debut de Carles Pérez —que marcó un gol fantástico— y del joven Ansu Fati, de solo 16 años; ellos son el mejor ejemplo de que La Masia sigue viva y no un anuncio publicitario ni las palabras huecas de los directivos ante los peñistas. Frente al confeti de un club que sigue defendiendo que sus valores son más que los del resto mientras sigue pujando por un Neymar que ni siquiera ha tenido un gesto público más allá de la demanda millonaria en los juzgados por una prima de renovación, Pérez y Ansu Fati son maná caído del cielo. Un pequeño oasis en el calorazo de finales de agosto.

Valverde tiene por delante una semana tranquila para preparar el duelo ante Osasuna, recuperar a Messi y seguir haciendo oídos sordos ante el 'ruidazo' de Neymar. Mientras, sigue dejando a Rakitic en el banquillo y ya van dos seguidos por primera vez desde que se hizo cargo del equipo. El croata está en el mercado cuando queda una semana para que se cierre. El que era imprescindible ha dejado de serlo. Pocos le echaron de menos ante el Betis, otro síntoma más de este fútbol vertiginoso en el que uno se echa papelitos por la cabeza y hay gente que le parece bien, cuando fue lo único que sobró.

Tribuna
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