El error con el Barça y Real Madrid: el no al Bernabéu y la posible fecha del aplazamiento

LaLiga se ha precipitado al proponer que el Clásico se juegue el 26 de octubre en el Bernabéu. Competición estudia aplazarlo al día 4 o 18 de diciembre. Siempre en el Camp Nou

Foto: Bartomeu y Florentino Pérez en el palco del Camp Nou durante el último Clásico en Barcelona. (Efe)
Bartomeu y Florentino Pérez en el palco del Camp Nou durante el último Clásico en Barcelona. (Efe)

LaLiga da un paso que coge por sorpresa y produce rechazo en el Barcelona y el Real Madrid. Solicitar que el Comité de Competición abra un expediente para evaluar si conviene que el Clásico del 26 de octubre se dispute en el estadio Santiago Bernabéu en lugar del Camp Nou no arregla parte de un problema ni conviene calificarlo como un daño colateral. Ni Josep María Bartomeu ni Florentino Pérez aceptan la propuesta y a los dos presidentes les pone en un brete. Ambos se decantan por un ‘no’ rotundo antes que hacer concesiones. El Barça y el Real Madrid descartan jugar el 26 de octubre en el Bernabéu, como quiere LaLiga. La posibilidad que cobra fuerza es el aplazamiento. Lo decidirá con carácter urgente Competición, que maneja dos fechas: el 4 o el 18 de diciembre en el Camp Nou. El error de LaLiga ha sido querer ir más allá sin hablar antes con los clubes.

Al dirigente del Barcelona le cogió la noticia en el acto de celebración de la sexta Bota de Oro de Messi y no dio la cara. Salió a la carrera sin atender a los medios de comunicación. Con semblante serio. Preocupado. Florentino no quiere ni oír hablar de una situación de excepcionalidad en la que el contexto político-social ‘derrote’ al fútbol. Es más sencillo, según los servicios jurídicos del club, cuando se refieren a un aplazamiento como única medida para no alterar el calendario y adulterar la competición. También está la opción de jugar a puerta cerrada.

Javier Tebas, presidente de LaLiga. (Efe)
Javier Tebas, presidente de LaLiga. (Efe)

Puede ser peor el remedio que la enfermedad. Puede que LaLiga se haya precipitado con un tema sensible y complicado de ámbito político-jurídico. La normalidad también es un buen antídoto en situaciones de crisis. Pretender replantearse el Clásico, alegando causas de fuerza mayor, es lícito, sensato y también un asunto que conviene llevar con discreción. La seguridad, en un partido que ya de por sí es calificado de alto riesgo, siempre tiene que estar garantizada con el número de efectivos que se haga imprescindible para el dispositivo. Se puede hablar de prevención. Lo que no se puede es generar más alarmismo y menos hacer concesiones. No se hicieron el 1 de octubre de 2017 cuando el Barcelona pidió aplazar el partido en el Camp Nou contra Las Palmas y se acabó jugando a puerta cerrada.

La rivalidad está en el césped

La recomendación de invertir el orden de los Clásicos no convence a ninguno de los clubes y transmite una sensación de debilidad por mucho que se busque poner el acento en la máxima seguridad de un día en el que el vandalismo tiene que ser el único enemigo. La primera impresión, por cómo se ha recibido la noticia en el mundo futbolístico (atañe a más sectores que Barcelona y Real Madrid), es negativa. En los clubes y los aficionados afectados no hay marcha atrás. La permuta de estadios enerva más el panorama socio-político-deportivo. La bola del 'procés' en el fútbol se hace más grande (Guardiola, Xavi... LaLiga). A la Federación Española de Fútbol no le deja satisfecho. Será estudiado por el Comité de Competición, con sus respectivas alegaciones y plazos como una patata caliente.

Donde había un ‘problema’ ahora hay dos. El encuentro se tiene que celebrar en Barcelona en un contexto de tensiones por la manifestación que está programada en el centro de la ciudad. El Camp Nou no dejará de ser un recinto deportivo a pesar de las reivindicaciones y proclamas políticas que puedan surgir en las gradas (también se pita el himno de la Champions). Será por pitar... El hecho de querer modificar el orden de los campos ocasiona más jaleo. ¿Ha pensado la Liga en la atmósfera que se puede encontrar el Barcelona el 26 de octubre en la capital? No es comparable al clima que se respira en la Ciudad Condal, pero no se soluciona sacando al equipo azulgrana de su localidad. ¿Vendría Bartomeu al palco del Bernabéu después de emitir un comunicado rechazando la sentencia del Tribunal Supremo?

Entre las obligaciones de la patronal del fútbol está dar normalidad a la competición y atender a la buena imagen que resulta fundamental en un mundo globalizado. Para lo otro ya está la Policía y los juzgados. Las sensibilidades no se deben mezclar con la seguridad en el buen desarrollo de un partido en el que la rivalidad deportiva está en el césped (donde se juega con una pelota) y en las barricadas... con fuego.

Tribuna
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