Un Barcelona de vergüenza y sin explicaciones en la debacle contra el Levante

El Barcelona cayó en siete horrorosos minutos contra el equipo de Paco López. Los valencianos remontaron y los culés no encontraron explicaciones a semejante derrota

Foto: Messi, preocupado tras el tercer gol de Radoja. (Reuters)
Messi, preocupado tras el tercer gol de Radoja. (Reuters)

Este Barca no es de fiar. Después de seis partidos consecutivos en Liga ganando —con aviso de Ter Stegen incluido ("es necesario hablar de algunas cosas", dijo)—, tras el 5-1 ante el Valladolid y la creencia de que con Messi ya enchufado y en forma el equipo había logrado la velocidad de crucero; llega el partido ante el Levante y les pintan la cara (3-1). En ocho minutos de la segunda parte los de Paco López remontaron el gol de Messi de penalti, borraron al Barcelona del mapa y dispusieron de ocasiones —una clara de Rochina en el 70’ y otra de Melero en el 90’— como para que el marcador hubiera sido de auténtica vergüenza para los azulgrana. Las sensaciones, desde luego, lo fueron.

Se termina mucho antes destacando quién estuvo bien en el Barça en el Ciudad de Valencia: ninguno, nadie. Messi —gol de penalti y otro que le anularon por fuera de juego— y nada más; Luis Suárez fue sustituido sin haber disparado a puerta en el 40 y de morros porque ahora sí que puedo jugar, ahora parece que no; Griezmann recuperó balones en defensa y ya; De Jong no puede todavía jugar de '5' y ni Arthur ni Arturo Vidal le ayudaron. Piqué sigue estando lento, a Semedo se le comen por la izquierda, Sergi Roberto y Lenglet fueron intrascendentes y Ter Stegen no puede con todo él solo. Y aun así, con una primera parte de siesta, los de Valverde se marcharon con 0-1 en el marcador gracias a un penalti transformado por Messi. Debieron pensar que la cosa estaba hecha, pero para nada.

Tras el descanso hubo una mezcla entre la prepotencia y la pereza, una pócima mortal. Un 'y si somos los mejores, ¿bueno y qué?', un 'ya pillará alguna Messi', un 'a ver si esto si termina pronto'. Y en lugar de eso, el Levante se lo creyó y entre el minuto 61’ y el 67’ les endosó tres goles como tres soles entre Campaña, Mayoral y Radoja. Como en Roma o como en Anfield, la capacidad de respuesta del Barça fue nula. Cuando caen, caen a lo grande, con estrépito.

Los jugadores de Levante celebran su triunfo ante el Barça tras una remontada loca. (Reuters)
Los jugadores de Levante celebran su triunfo ante el Barça tras una remontada loca. (Reuters)

El Barça salió ardiendo

Busquets, que salió al campo ya con el 3-1 en el marcador, y fue el único que saludó a los aficionados que se habían desplazado a Valencia, no encontraba respuestas a la debacle: "Ellos llegaban con mucha gente arriba, no sé… A veces el fútbol tiene estas cosas". Valverde, minutos después en la sala de prensa tampoco sacaba de dudas: "¿La falta de reacción después del 3-1? No lo sé. Supongo que ellos han tenido acierto. Hasta ese momento teníamos el partido controlado, pero no bien controlado. En el primer tiempo no estábamos sufriendo sus llegadas, en el segundo no dominábamos y el tercer gol nos hizo daño".

Las explicaciones fueron insuficientes para un partido pésimo en el que el Barça jugó con fuego y salió ardiendo. Quizás de puertas para adentro hagan autocrítica y, como apuntó Ter Stegen en Praga, hablen "de algunas cosas". Falta les hace.

Tribuna
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