Real Madrid y Barcelona fracasan con las salidas a coste cero de sus estrellas

Las salidas de Bale y Luis Suárez gratis son achacables a los errores en la gestión económica y la visión deportiva de Florentino Pérez y Josep María Bartomeu

Foto: Gareth Bale y Luis Suárez se saludan en un partido entre Gales y Uruguay. (Efe)
Gareth Bale y Luis Suárez se saludan en un partido entre Gales y Uruguay. (Efe)

Los dos grandes clubes de España, Real Madrid y Barcelona, se desprenden de parte de sus jugadores estrellas para hacer frente a la crisis del coronavirus. El resto de clubes de primer nivel en Europa no han tenido que recurrir a esta drástica medida con lo que se demuestra que la gestión económica y la visión deportiva ha sido deficiente. Han fichado caro, con sueldos inasumibles y no han sido capaces de vender en su momento justo, anticipando la devaluación de los activos. Gareth Bale, James, Luis Suárez, Rakitic o Arturo Vidal son los ejemplos. Futbolistas que fueron comprados como artículos de lujo y a los que han tenido que poner en un escaparate con el cartel de liquidación.

Los errores de cálculo y la crisis provocan que haya que regalar a las estrellas. Se puede calificar de fracaso que Gareth Bale haya salido gratis al Tottenham. Como también que Luis Suárez llegue al Atlético de Madrid a coste cero. Se pretenden maquillar las operaciones con futuros ingresos en variables si se cumplen objetivos. La realidad es que no reciben una cantidad fija por ellos y lo que han tenido que hacer Real Madrid y Barcelona es quitarse de encima a futbolistas que tenían unos sueldos elevados. En el caso de Bale eran 17 millones de euros netos y en el de Luis Suárez 15. También limpios. Es fracaso cuando el Madrid tiene que pagar la mitad del sueldo de Bale esta temporada y lo mismo ocurre con el Barcelona y el uruguayo.

Gareth Bale con la camiseta del Tottenham
Gareth Bale con la camiseta del Tottenham

Florentino y Bartomeu tienen que reflexionar y hacer autocrítica. También cometen errores con las salidas de estrellas que ya no se pueden permitir mantener. Habrá quien diga que es una aberración compararlos porque el Barcelona soporta más masa salarial y el Madrid está más saneado. Pero si el Real Madrid resiste a los golpes de la crisis es porque ha tenido que pedir a sus jugadores que renuncien a las primas de la pasada temporada y no cobren ni un euro de la Liga (700.000 euros por jugador) y la Supercopa de España (300.000 euros por cabeza). Esto, más una bajada de sueldo durante el confinamiento y la posibilidad de que haya que plantear una segunda rebaja.

Florentino se ahorra las primas

Bartomeu se las prometía muy felices con un prepuesto que superaría los 1.000 millos de euros. El proyecto está desmoronado. Pérdidas y más pérdidas. Eso sí, se ha ahorrado tener que pedir a sus jugadores que no cobren primas. Entre otras cosas porque el Barcelona no ganó ni un título. Metió al club en un ERTE, a diferencia del Real Madrid, y hasta el 5 de octubre (día del cierre del mercado) no va a pegar ojo echando cuentas para seguir reduciendo la elevada masa salarial que asfixia las cuentas.

El escenario es crítico en el Real Madrid y en el Barcelona. Florentino Pérez no quiere hacer fichajes porque no puede gastar y de cara a la plantilla sería hacerles un feo desembolsar dinero para traer un jugador después de pedirles que se bajen el sueldo y no cobrar las primas. Las versiones más optimistas y generosas dicen que el presidente está ahorrando para tener el dinero preparado y el próximo verano fichar a Mbappé, que sigue sin renovar. Lo cierto es que en el estreno de la Liga se comprobó que al Madrid no le vendría mal un refuerzo arriba porque Zidane confía poco o nada en sus delanteros y depende mucho de Benzema.

La caja que ha hecho Florentino no es despreciable, pero para ello ha tenido que desprenderse de jóvenes que salieron para jugar y demostraron que tienen nivel para regresar al Real Madrid. Achraf (40 millones de euros) y Reguilón (30) han sido dos balones de oxígeno. La cantera ha sido el salvavidas del Real Madrid en un verano donde hay que apretarse el cinturón. Las salidas de Óscar Rodríguez (15), Javi Sánchez (3,5), De Frutos, Alberto Soro (2), la plusvalía que deja Diego Llorente que ficha por el Leeds (4 millones de euros), la cesión de Kubo al Villarreal (2,5)… Liquidez para la tesorería del club. Pero sigue sin aclararse si James salió gratis o hubo un ingreso de 25 millones de euros después de que Banfield hiciera público que no había recibido el dinero que le corresponde por el mecanismo de solidaridad que obliga la FIFA a pagar a los clubes que han formado al futbolista en cuestión.

Rakitic en su presentación como jugador del Sevilla. (Efe)
Rakitic en su presentación como jugador del Sevilla. (Efe)

El Real Madrid ha tenido que regalar a Bale que, pese a que es una cesión de una temporada, no tiene previsto regresar si escuchamos cómo arremete su agente (Jonathan Barnett) cuando dice que tienen que besar el suelo por donde pasa el galés. Las culpas de Bale y James caerán sobre Zidane por no darles ni bola y se dirá que los devaluó. La certeza es que no ha habido manera de sacarles una cantidad de dinero aceptable. El negocio se ha perdido por no haberles dado salida un año antes cuando Bale tenía mercado en China y el Atleti quería al colombiano.

El fracaso del Barcelona es más duro por la falta de títulos y la gestión de un presidente que se ha tenido que enfrentar a la mayor pesadilla de la historia del club: el burofax de Messi. Después de esto no hay nada que pueda hacer más daño. Pero las salidas de Rakitic (1,5 millones al Sevilla) y las de Arturo Vidal y Luis Suárez gratis (con el maquillaje de las variables) son una ruina de negocio, pese a que se tenga que ver como una necesidad para aligerar la masa salarial. Por Rakitic había hace un año ofertas de más de 25 millones de euros.

Parece un alivio que se marche Semedo por 30 millones de euros al Wolverhampton. No lo es cuando tienes que gastarte más de 20 en otro lateral derecho, Sergiño Dest u otra opción. La diferencia entre Florentino y Bartomeu es que uno no ficha y ahorra y el otro sigue gastando. La semejanza es que los dos han regalado a sus estrellas.

El giro que dio Florentino Pérez a una política de comprar jóvenes talentos y el de Josep María Bartomeu malgastando los 222 millones de euros de Neymar en Dembélé y Coutinho es insuficiente. Bartomeu sigue con el bolsillo roto y Florentino gastó los 100 millones de euros en dos delanteros (Mariano y Jovic) que no utiliza Zinédine Zidane.

Tribuna
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