Ansu Fati y Adama Traoré, el fútbol moderno llega a la Selección (con raíces africanas)

Las esperanzas están puestas en Ansu Fati y Adama Traoré, dos futbolistas diferentes a todo lo que ha tenido España en los últimos años. Velocistas, agitadores, cohetes, de fibra rápida y explosiva

Foto: Adama Traoré y Ansu Fati salen juntos al entrenamiento de la Selección española
Adama Traoré y Ansu Fati salen juntos al entrenamiento de la Selección española

Después de años buscando los relevos de los Xavi, Iniesta, Silva, Villa y todo el arsenal que tenía la España de los jugones, lo más vistoso y la ilusión está ahora en Ansu Fati y Adama Traoré. Dos extremos encaradores, explosivos, con cambio de ritmo, verticales, que pisan área… Es el nuevo fútbol. Donde se ponga un Mabppé, o lo más parecido al francés, que se quite un Isco por poner un ejemplo de jugador que estaba llamado a coger el testigo de Iniesta por su calidad para la conducción de la pelota y claridad en el juego. No está Isco en esta Selección y Luis Enrique evita, incluso, hablar del ausente Marco Asensio antes de jugar contra Suiza.

Las esperanzas están puestas en Ansu Fati y Adama Traoré, dos futbolistas diferentes a todo lo que ha tenido España en los últimos años. Velocistas, agitadores, cohetes, de fibra rápida y explosiva. Ansu Fati demostró en el debut como titular, contra Ucrania, cuál es el camino a seguir y cómo España puede ser peligrosa. Hizo un gol, provocó un penalti, generó caos con un fútbol directo.

Los que no especulan

Lo mismo sucedió con Adama Traoré ante Portugal. De él se dice que es un jugador que va a contra estilo. ¿Qué significa esto? ¿Qué no tiene precisión en el toque, talento o pinta de futbolista? ¿Que no construye o elabora jugadas? Luis Enrique defiende la calidad del jugador catalán del Wolverhampton y se niega a simplificar su fútbol a la potencia que dan sus músculos. No es un atleta con el balón a los pies.

La nueva España o la que está cocinando Luis Enrique tiene una idea clara de juego, pese a que haya quien no esté satisfecho con lo que se vio en el partido contra Portugal. Fue un amistoso. En un día en el que estaba enfrente Cristiano Ronaldo, de inicio, y Sergio Ramos en el banquillo, España no especuló con la pelota. A España le faltó el gol, su asignatura pendiente y algo que Luis Enrique echa de menos, pero que se niega a reconocer en las ruedas de prensa. Pero es un bloque que va a por el partido con agresividad, presión intensa, dinamismo y verticalidad.

El problema es que España no tiene un Haaland, el delantero gigantón noruego que corre y es imparable a la contra y que todo remata con las dos piernas. Un ‘9’ moderno. De esto es consciente Luis Enrique, aunque el seleccionador prefiere lanzar un mensaje de optimismo y no de insatisfacción. Pero lo que sí tiene son algunos de esos jugadores que son imprevisibles por su velocidad, potencia y calidad. Ansu Fati, que cumple 18 años el 31 de octubre, es uno de los más prometedores extremos que, en lo poco que lleva en la élite, ha demostrado que tiene una personalidad fuera de lo común y unas condiciones técnicas por encima del resto. Es especial.

Reinventar el estilo

Son este tipo de jugadores, como pueden ser Mbappé, Jadon Sancho, Joao Félix, Camavinga, Phil Foden…, los prototipos de futbolistas modernos que pueden desatascar y desequilibrar partidos con acciones individuales. De juego directo, con velocidad y explosividad para atacar los espacios, irse en el uno contra uno, desarmar defensas por sus cambios de ritmo, finalizar jugadas… En definitiva, los que no especulan con la pelota. Perfiles diferentes que aparecen en tiempos difíciles para reinventar el estilo de juego. Ansu y Adama, los chicos que ilusionan por su frescura, energía y unas condiciones físicas espectaculares.

Muy mal lo tiene que hacer la pareja o algo extraño tiene que pasar para que Ansu Fati y Adama Traoré no estén en todas las convocatorias de Luis Enrique y lleguen a la Eurocopa. “Sí que pueden jugar juntos”, comentó ayer el seleccionador. Este es al gran aliciente que se percibe entre los aficionados. Ver a estos dos fenómenos romper defensas por las bandas con ese despliegue de carreras con las que también se disfruta del fútbol. Una España que se nutre de futbolistas con raíces africanas. De Guinea Bissau (familia Fati) y de Mali (familia Traoré).

Tribuna
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