Luis Enrique, cuidado con envalentonarse: vale una faena de aliño a lo Curro Romero
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Ulises Sánchez-Flor

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Luis Enrique, cuidado con envalentonarse: vale una faena de aliño a lo Curro Romero

A Luis Enrique no se le pide que sea siempre el más valiente ni demuestre que su estilo es innegociable. Se le perdonará su deslealtad si hace un partido práctico contra Suecia

Foto: Luis Enrique da instrucciones durante un partido. (Reuters/Alberto Lingria)
Luis Enrique da instrucciones durante un partido. (Reuters/Alberto Lingria)

En términos taurinos, lo que necesita la Selección española de fútbol en el partido contra Suecia es hacer una faena de aliño. Dar muletazos y entrar a matar cuando se pueda. Lo que se llama ser conservadores y correr pocos riesgos porque los suecos, tras perder el primer puesto en el descalabro contra Georgia, van a venir a Sevilla con los pitones afilados. Bravos. Si enfrente está un adversario que necesita dar cornadas, conviene que el seleccionador sepa templar tanta ferocidad. Así que Luis Enrique, no pasa nada porque te marques un Curro Romero, que lo prioritario es evitar la repesca y está en tus manos. Ya conocemos que tienes osadía y eres capaz de marcar seis goles a Alemania, ganar a Italia, la campeona de Europa, y poner en apuros a Francia, los campeones del mundo. La faena es en Sevilla. Buena plaza.

A Luis Enrique no se le pide que sea siempre el más valiente ni demuestre que su propuesta futbolística es innegociable. Se le perdonará su deslealtad al estilo de juego ofensivo si hace un partido práctico e inteligente contra Suecia. Está en juego la clasificación directa al Mundial. Evitar la repesca es lo prioritario. Lo hemos pasado mal en esta fase de grupos y no hay que olvidarlo. No se trata de especular o que le puedan reprochar que ha traicionado sus ideas. Es una cuestión de dominar a Suecia, templarla, amansarla (como lo quieran llamar) con la pelota. No tener que ganar el partido desde el primer minuto favorece que España se adueñe, todavía más, del balón. Que nos aburramos de verle dar toques y toques si es necesario. Aunque rompa las estadísticas de la posesión y haga un récord de pases para el Guinness. No hay que arriesgar más de la cuenta para evitar poner en peligro una pérdida que pueda costar una acción de contraataque y tenemos la experiencia de la derrota en Suecia. España perdió por la contundencia de sus contras y la fragilidad defensiva.

Foto: Negredo lanza un penalti en el partido entre el Cádiz y el Mallorca. (Efe/Román Ríos)

La virtud de España es ser los amos de pelota (del capote) y esto hay que explotarlo más que en otras ocasiones. Así que no conviene hacer tonterías para demostrar que somos únicos, pulcros y leales al estilo. Fútbol control es lo que pide la final del domingo y no pasa nada porque se quite méritos a un primer puesto por un empate a cero o no hacer un partido brillante. España aburrió en el partido contra Grecia y con esto puede valer para conseguir el objetivo de ir a Qatar sin pasar por la repesca.

El miedo es libre

"Nosotros no vamos a empatar. Vamos a por la victoria, sin ninguna duda. Viva la presión", dice Luis Enrique. Cuidado con los riegos y las imprudencias, no vayamos a vivir un 'Cartujazo'. No te equivoques 'Lucho', que las imprudencias se pagan caro y después de demostrar y sacar pecho por ir de menos a más en la Eurocopa y ser finalista en la Liga de Naciones, no hay que envalentonarse.

No se trata de ser pesimistas ni salir al campo con miedo. Conviene encontrar el equilibrio, la solidez y la seguridad atrás. La excelencia estará en tener un buen sistema defensivo. Con la posesión del balón y sin él. No hay que pedirle a España que se meta atrás, ni que se cuelgue del larguero de Unai Simón. Pero estaría bien que la defensa fuera de garantías y saber cómo protegerse. Si para ello hay que renunciar a jugar en campo contrario más que en otros partidos y no hacer una presión adelantada exagerada, no pasa nada. Hay que medir los riesgos. Una pérdida permite correr a un rival que tiene atletas y es mejor que no nos cojan las espaldas ni darles tantos espacios. Es lo que tiene que valorar y poner en la balanza el seleccionador y sus colaboradores.

Calma, cabeza y carácter. Son tres palabras claves para que a los jugadores españoles no les tiemblen las piernas en un día en el que tocará sufrir y que hay que acabar con celebración. Porque Suecia no es un rival de esos con los que España se gusta y se crece como sucede con otras potencias (Alemania, Italia y Francia). Es un partido incómodo, de nervios y en el que hay saber gestionar tácticas y cabezas. Luis Enrique y el psicólogo (Joaquín Valdés) que está en la concentración tienen que afinar bien la faena para ir al Mundial de Qatar.

Luis Enrique