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¿Y si el lío racista de Piquet con Hamilton es una caza de brujas contra Max Verstappen?
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Pablo de Villota

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¿Y si el lío racista de Piquet con Hamilton es una caza de brujas contra Max Verstappen?

Se recuperaron unas declaraciones de hace un año del suegro de Verstappen, se les quitaron todo tipo de matices y convirtieron un lenguaje muy inapropiado en un gravísimo insulto

Foto: Max Verstappen, junto a Lewis Hamilton. (Reuters/Lars Baron)
Max Verstappen, junto a Lewis Hamilton. (Reuters/Lars Baron)

Era demasiado sospechoso. Que Sky Sports, el principal medio británico que da cobertura a la Fórmula 1, rescatara unas declaraciones de hace un año de Nelson Piquet justo en los días previos al Gran Premio de casa, era difícil que resultara casual. Sin digerir aún la derrota de su ídolo Lewis Hamilton a manos de Max Verstappen, los británicos buscaban el motivo perfecto para arengar a sus tropas de hooligans de cara al fin de semana. ¿Cómo hacerlo? A través del racismo.

Recuperaron unas declaraciones de hace un año del suegro de Max Verstappen, las desvistieron de todo tipo de matiz y convirtieron un lenguaje muy inapropiado en un gravísimo insulto para, a partir de ahí, pasar lista a todos para que se retraten en su apoyo a Lewis y condena al racismo. Condena redundante, por cierto para todo el paddock en su conjunto, porque ya se hizo de forma recurrente las dos temporadas pasadas, pero eso es lo de menos, lo importante es poner en marcha la caza de brujas y desestabilizar al 'ladrón' del octavo título de Sir Lewis: Max Verstappen.

Foto: El piloto británico Lewis Hamilton. (David Kirouac/USA TODAY)

Este escándalo no ha sido nada casual, al igual que la interesada falta de matización a las palabras de Piquet que dio toda la prensa anglosajona al asunto. Es evidente que hay que condenar lo inapropiado del lenguaje del tricampeón mundial brasileño, pero no es menos cierto que sus palabras hacia Lewis Hamilton no son ni de lejos las más graves que ha pronunciado a lo largo de su carrera. Estaba claro que la denuncia racista del medio anglosajón que difundió la noticia era un simple canal para sus intereses. Este miércoles, empezaron a verse los primeros resultados del plan en marcha.

Comienza la caza de brujas

Como si de una caza de brujas se tratara, los cooperadores necesarios se pusieron en marcha para condenar las declaraciones de Nelson Piquet. La Fórmula 1 como organización empezó disparando primero al activar una cascada de declaraciones de equipos, instituciones y pilotos, que parecían una competición para ver quién estaba más indignado. El objetivo era que quien no ofreciera una declaración, iba a la hoguera. Ahí estaba David Richards, esperando para ver cómo se retrataba la FIA en este asunto, no fuera a resultar que el presidente Ben Sulayem, al que quiere descabalgar de la presidencia, no se plegara a la dictadura de lo políticamente correcto. De nuevo: si la FIA apadrinó la causa 'We race as one' para combatir el racismo, ¿qué sentido tiene volver a decir lo mismo? Muy simple. No ser señalado por la 'inquisición British’' que aún no ha digerido que alguien ajeno a su 'establishment' rija el deporte a nivel global.

Porque no olvidemos que el propio Lewis Hamilton utilizó esta táctica para criticar a todo aquel que no se arrodilló en señal de apoyo al movimiento 'Black Lives Matter'. Tiempo le faltó al británico para cuestionar por qué pilotos como Carlos Sainz o Charles Leclerc no se arrodillaron, poniéndolos en el disparadero al sugerir que no estaban suficientemente educados en 'antiracismo'. Ahora que se ha descubierto la verdad tras la organización 'Black Lives Matter', no hemos visto a Lewis pedir perdón a aquellos pilotos a los que puso en un brete por no secundar el símbolo de aquel movimiento.

placeholder Los medios británicos empezaron a señalar a Max Verstappen. (Daily Mail)
Los medios británicos empezaron a señalar a Max Verstappen. (Daily Mail)

Max es el objetivo real, no el racismo

Era evidente que una vez que empezara a pasarse lista a todo miembro relevante del paddock, tarde o temprano las miradas iban a dirigirse a Max Verstappen, esperando una condena explícita a las palabras de su suegro. Max siempre iba a perder en esta historia, el objetivo final. Si el holandés trataba de explicar y matizar el contexto y forma de expresarse del padre de su novia, a la hoguera. Si decidía no opinar sobre un asunto extradeportivo, a la hoguera. Y, si finalmente, condenaba las palabras, a la hoguera también por haberlo hecho tarde, a regañadientes y no como quieren los 'popes' de esta moderna inquisición.

placeholder Hasta Hamilton tiene el pelo más claro que Alonso en caricaturas. (Alpine/McLaren Tooned)
Hasta Hamilton tiene el pelo más claro que Alonso en caricaturas. (Alpine/McLaren Tooned)

Esos mismos medios que hablan de los países del sur de Europa como los PIGS (los cerdos), esos mismos equipos que en sus caricaturas ponen a Fernando Alonso como el topicazo del español cejijunto y de un pelo más negro que el del propio Hamilton (como lo pintaron en la serie 'Tooned' de Mclaren), son los que dictan lo que es peyorativo y lo que no. Podían haber dado esos medios la oportunidad a Nelson Piquet de matizar sus palabras o, en todo caso, de ofrecer una disculpa, pero entonces todo el plan se hubiera chafado: el Aquelarre anti-Verstappen para este fin de semana, con la excusa del racismo, está en marcha. Es jueves. Esto no ha hecho más que empezar.

Era demasiado sospechoso. Que Sky Sports, el principal medio británico que da cobertura a la Fórmula 1, rescatara unas declaraciones de hace un año de Nelson Piquet justo en los días previos al Gran Premio de casa, era difícil que resultara casual. Sin digerir aún la derrota de su ídolo Lewis Hamilton a manos de Max Verstappen, los británicos buscaban el motivo perfecto para arengar a sus tropas de hooligans de cara al fin de semana. ¿Cómo hacerlo? A través del racismo.

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