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La oportunidad de la nueva Ley del Deporte para evitar la asfixia de las federaciones españolas
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La oportunidad de la nueva Ley del Deporte para evitar la asfixia de las federaciones españolas

La Federación Española de Montaña y Escalada recibe en proporción cada vez menos ingresos de las cuotas, pero el número de licencias se ha duplicado en los últimos 10 años

Foto: Alberto Ginés en la Copa del Mundo de la Federación Internacional de Escalada Deportiva en Suiza. (EFE/Valentín Flauraud)
Alberto Ginés en la Copa del Mundo de la Federación Internacional de Escalada Deportiva en Suiza. (EFE/Valentín Flauraud)

Vivimos momentos convulsos en el deporte español como consecuencia del intento de actualizar una Ley del Deporte que tiene su origen en 1990 y que ha puesto en evidencia los problemas estructurales del sistema deportivo español. Una Ley que ahora se reforma, pero que sigue dejando vacíos preocupantes. Igualmente, en breve vamos a tener que afrontar la Ley de Profesiones del Deporte, que probablemente sea llevada al Consejo de Ministros antes de fin de año y donde esperemos no se ponga el jaque al voluntariado, dado su papel ejemplar y necesario en nuestra sociedad.

Lo que ahora está saliendo a la luz son algunos de los problemas a los que nos venimos enfrentando las federaciones deportivas nacionales desde tiempo atrás y el escenario que se vislumbra nos preocupa. Nuestra supervivencia está en juego y no son riesgos que diferencien entre federaciones olímpicas o no olímpicas. Son riesgos que emergen, por ejemplo, como consecuencia de no diferenciar deporte de competición del ocio deportivo y el deporte no organizado orientado a la salud. O de tratar de legislar mediatizados por los problemas del fútbol y las ligas profesionales.

Foto: Javier Tebas y el secretario de Estado para el Deporte, José Manuel Franco, en un evento celebrado en mayo. (EFE/Emilio Naranjo)

Uno de esos graves problemas es que la legislación actual siga sin garantizar la expedición de licencias a las federaciones nacionales, salvo en los supuestos de inexistencia de federación autonómica, cuando así se determine por ésta, o cuando la federación autonómica no esté integrada en la federación estatal. Las personas que se federan siempre pagan obligatoriamente la cuota autonómica y, sin embargo, apoyar a la federación nacional es optativo.

Practicar deporte en otra comunidad autónoma

Los gobiernos autonómicos tienen adquirida la competencia exclusiva en materia de deporte y, por tanto, las federaciones deportivas autonómicas (ni sus federados) no se encuentran obligadas a adscribirse a la federación española correspondiente. Ahora bien, si dichas federaciones promueven la práctica de su modalidad deportiva más allá de la circunscripción autonómica, como sucede cuando se contrata un seguro para sus federados con cobertura nacional o internacional, no estarían bajo el paraguas de la adscripción territorial en la aplicación de su competencia exclusiva. En este caso, cabe pensar que es lícito que la Ley estatal del Deporte exija la adscripción de la federación autonómica a la federación española y el pago por el federado de la cuota estatal.

Foto: Asamblea de los clubes de LaLiga durante la pandemia. (EFE)

Hay que reconocer que existen federaciones deportivas nacionales, como la FEDME (Federación Española de Montaña y Escalada), que dependen para su funcionamiento de la autofinanciación vía credenciales federativas. La FEDME cobra a sus afiliados una cuota anual de 11,95 €. Esto idealmente supone que el presupuesto mínimo debería ser de 3.268.910,55 € si todos los federados tuvieran credencial nacional. Una cuantía que debía servir para que los deportistas y equipos nacionales tuvieran unas condiciones dignas en sus viajes, entrenamientos, materiales, personal técnico, sanitario y de fisioterapia; para desarrollar unas competiciones nacionales cuyos estándares fueran similares a los de las competiciones internacionales; para apostar por los Centros de Tecnificación de las federaciones autonómicas, sus técnicos y sus deportistas; para contribuir al fomento y apoyo a las actividades de los clubes y ayudar en el mantenimiento de nuestros refugios; y, por último, para tener una plantilla profesional acorde a las necesidades de unos deportes que son doblemente olímpicos (en verano con la escalada y en invierno con el esquí de montaña).

Alguna federación autonómica y las corredurías

La realidad es que el presupuesto proveniente de licencias efectivo es 1.323.414,70 €, puesto que solo son nacionales un 40% (110.746) de las credenciales federativas en montañismo y escalada. ¿Y cuál es la causa de esto? La creación de unas licencias autonómicas con efectos (en su seguro) en todo el territorio nacional e incluso internacional. Cabe preguntarse si algunas federaciones autonómicas se han convertido en corredurías de seguros, cuando con este proceder cada vez debilitan más a la federación nacional. Lo cierto es que el ‘sistema’ actual parece amparar esta "disfunción".

Esta situación, que tiene su origen hace más de 10 años, ha llevado a un punto preocupante. Si en 2010 el porcentaje de licencias nacionales en la FEDME era del 58,7%, en 2021 lo era del 40,5%. Sólo en este año 2022 la pérdida de financiación de esta federación estatal es cercana a los 200.000 euros y el porcentaje se acerca al 30%. A la par, en este periodo de años el porcentaje de deportistas de montaña y escalada se ha crecido hasta casi duplicarse, lo que exige de más recursos de la FEDME para atender a cada uno de nuestros deportistas con independencia de en qué comunidad autónoma resida.

‘Sí’ a la licencia autonómica, pero sin limar estructura

Desde la FEDME nos mostramos a favor de una licencia autonómica con cobertura en el ámbito autonómico, pero ello sin erosionar las estructuras federativas del deporte nacional del que se nutren y aprovechan todos los deportistas autonómicos que compiten a nivel internacional y en los juegos olímpicos.

Este debate, que no sólo afecta a la FEDME, sino en general a las federaciones nacionales, requiere abordarse en pleno proceso de tramitación de la futura Ley del Deporte estatal. Se ha de evitar a todas luces que la delegación de competencias en materia de deporte a las comunidades autonómicas se traduzca en la erosión del deporte español. Parece obvio que hay quien pretende apretar en lo económico a las federaciones españolas. Estamos desarrollando legislativamente el marco que probablemente va a determinar el deporte en España para las próximas generaciones. Este momento es histórico y, por esa misma razón, no nos podemos equivocar en el nuevo texto legislativo.

Foto: Alberto Ginés, celebrando la medalla de bronce. (REUTERS/Michaela Rehle)

Es el momento de ir unidos y hacer realidad entre todos un país moderno, vertebrado y sostenible, siendo corresponsables de nuestra carta magna, la Constitución Española de 1978, que establece como uno de sus pilares vectores la solidaridad territorial entre comunidades y el Estado. Sólo así se podrá lograr que los objetivos de nuestra participación y presencia en el deporte de competición internacional y los juegos olímpicos se traduzcan en éxitos por los que todas las personas y organizaciones deportivas (autonómicas y estatales) se sientan reconocidas como parte indisociable de una gran familia. En otras palabras, no hay lugar para el deporte nacional si las administraciones y las federaciones autonómicas no entienden que las federaciones estatales no hacen sino vertebrar el interés general de todos los territorios, del cual se benefician recíprocamente deportistas y federaciones autonómicas.

* Alberto Ayora Hirsch. Presidente de la Federación Española de deportes de Montaña y Escalada (FEDME)

Vivimos momentos convulsos en el deporte español como consecuencia del intento de actualizar una Ley del Deporte que tiene su origen en 1990 y que ha puesto en evidencia los problemas estructurales del sistema deportivo español. Una Ley que ahora se reforma, pero que sigue dejando vacíos preocupantes. Igualmente, en breve vamos a tener que afrontar la Ley de Profesiones del Deporte, que probablemente sea llevada al Consejo de Ministros antes de fin de año y donde esperemos no se ponga el jaque al voluntariado, dado su papel ejemplar y necesario en nuestra sociedad.

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