Indra y el 'Clan de los Catalanes' independentistas que cobra de España

Una parte importante de la burguesía catalana siempre bramó contra la familia Carceller, los dueños de Damm, la cerveza más consumida por la zona, Se les

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    Una parte importante de la burguesía catalana siempre bramó contra la familia Carceller, los dueños de Damm, la cerveza más consumida por la zona, Se les acusaba de ser unos nacionalistas españoles, herederos de los benefactores del franquismo, que al mismo tiempo evadían impuestos llevándose el dinero a países oscuros para la Hacienda nacional. Por ello, más de uno se alegró cuando la Justicia empezó a seguirles la pista y abrirles un expediente por delito fiscal -400 millones más o menos- que va a acabar con los huesos de Demetrio, uno de los patronos del clan, como mínimo en el banquillo.

    El razonamiento de su hastío contra el también accionista de Sacyr, empresa desde la que intentó asaltar la presidencia de Repsol, es que cómo era posible que una estirpe nacionalista española podía burlar al Estado depositando las perras fuera del país. Un argumento lógico que ahora digieren como pueden las elites barcelonesas al ver que el principio de coherencia debería de aplicarse a la familia Pujol, el alma del catalanismo de los últimos cuarenta años.

    Y es que en plena fiebre por el sarpullido independentista se dan situaciones cuanto menos curiosas, que deberían hacer reflexionar a los protagonistas y a la sociedad sobre el grado de hipocresía con el que unos y otros intentan gobernar al rebaño. Por aquí ya contamos que Endesa, empresa que vive del Boletín Oficial del Estado (BOE), tiene un consejo asesor en Barcelona cuya amplía mayoría de miembros profesa la cristiandad de la estelada. Es decir, tíos que cobran del Estado, pero que vociferan contra la supuesta opresión de la nación española. Porque cualquiera puede ser lo que quiera, catalán/catalanista, español/españolista, o ambas cosas, catalán y español, siempre que las posturas se defiendan con sentido común y coherencia. Pero morder la mano del que te da de comer tiene poco seny o mucha jeta.

    En pleno calentón independentista, en la empresa más española, propiedad del Ministerio de Defensa, reside un grupo de vástagos de políticos catalanes que están siendo investigados por Montoro y MorenésEn Indra también se da un caso de estudio de cómo vivir del Papa Estado y orinarse en la cara de las instituciones democráticas. Por el imperio de Javier Monzón, que sigue disfrutando de más de 20 años de merecida presidencia, of course, vive un grupo de directivos identificados internamente como el Clan de los Catalanes. Un grupo de casi Cuarentones ejecutivos bien ''pagaos' que se sumaron a la compañía controlada por el Gobierno cuando en 2001 le vendieron su empresa, Europraxis, a Indra por 44 millones de euros.

    Lo hicieron tan bien que, pasados unos años, tras conseguir grandes contratos con la Generalitat, recibieron una prima adicional de 8,5 millones. Entre los afortunados de esta pequeña comunidad estaban Joan Vergés, Javier Piera, Josep Pujol y Xavier Trias Arraut. Después se les unió Manel Brufau, hermano de Antonio Brufau, presidente de Repsol, que también ha pedido abiertamente un trato más favorable para Cataluña o si no….

    El primero abandonó la empresa por la puerta de atrás al descubrírsele operaciones singulares en presunto beneficio propio, tras un periodo de promotor inmobiliario con Josep y Manel de infausto recuerdo. Perdieron hasta la camisa. El segundo falleció en pleno placer de la vida, en circunstancias confusas. El tercero, con excelente preparación académica, es el hijo de Jordi Pujol, catalán con ascendencia suiza y andorrana, un charnego más por motivos económicos. Como cualquier 'andalú' que se cogió la maleta para ganarse la vida, pero al revés. Mientras que el cuarto es el vástago del actual alcalde de Barcelona, un buen gestor de CiU que se ha abrazado a los postulados de la Diada por aquello de ganarse el voto ante el avance de los ilustrados de ERC.

    El líder de esta comunidad es Josep Pujol, hijo del andorrano que presidió la Generalitat, al que Monzón paga 250.000 euros al año más por lo que sabe que por lo que hace En definitiva, unos colegas independentistas que cobran o han cobrado -Josep tiene un salario que ronda los 250.000 euros- de una empresa cuyo mayor accionista es ni más ni menos que el Ministerio de Defensa, el brazo armado que, llevado al extremo, defendería la unidad nacional con nuestros modernos carros y carretas y munición de gran precisión como se demostró en la recuperación del islote Perejil. Porque desde hace un año el Estado tiene el 20% de Indra, cuyos derechos de voto -poder- han pasado este verano del ministro de Hacienda, Cristóbal Monroto, al ministro de Defensa, Pedro Morenés, en una operación sin parangón en el capitalismo moderno.

    Una coalición muy peligrosa para el Clan de los Catalanes porque los dos ministros sospechan que los herederos de Pujol y Trias se llevaron algo más de lo declarado cuando le vendieron Europraxis a Indra, cuyo presidente, el sempiterno Monzón, está en el punto de mira del fusil de Morenés, que la primavera pasada trató de enviarlo sin éxito a la reserva. Porque el presidente es de armas tomar, como demuestra que es el único que resiste de lo que en la empresa se llamó la Santísima Trinidad: Dios Padre (Monzón, que se ha asegurado un finiquito de 16 millones), el Hijo (Regino Moranchel, prejubilado con 9,1 millones) y el Espíritu Santo (Cristóbal Morales, que se fue en 2010).

    Montoro ha ordenado a la UDEF que investigue, que rasque para meter en cintura al Clan de los Catalanes. Veremos a ver qué sale de los datos que han pedido a los bancos por los que circuló el dinero. Algunos de ellos ya han dado las pistas para tirar del hilo.

    Sean felices.

    A Corazón Abierto
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