Cómo limpiar de pufos el recibo de la luz

El sistema eléctrico peninsular es solo uno con interconexiones menores allende sus fronteras. No es libre desde el momento en que, como todo sistema dinámico y complejo, necesita una gestión eficaz

Foto: El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria
El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria

El sistema eléctrico peninsular es solo uno con interconexiones menores allende sus fronteras. No es libre desde el momento en que, como todo sistema dinámico y complejo, necesita una gestión eficaz. Con planificación a largo plazo que equilibre segundo a segundo la oferta y la demanda a coste económico, medioambiental y social razonable.

El próximo Plan Energético Nacional

Una vez que la faltriquera de todo abonado, que no cliente, ha constatado que tales asuntos no se pueden gestionar mediante diarreas legislativas a trompicones que cada cuatro años cambian de neura política, es necesario elaborar un plan energético y medioambiental sensato mediante consenso, que siga las pautas que supuestamente emanarán de la Cumbre de París.

Plan flexible que se retroalimente de manera continua y transparente en función de los avances tecnológicos y sociales, y las cambiantes circunstancias de todo tipo. Sin políticos torpes que metan mano a su gestión, encareciendo la factura y fomentando la corrupción. Se deben ocupar tan solo de crear el marco adecuado y controlar los resultados, dejando hacer a los que saben y no a cuatro lacayos a sueldo denominados 'expertos'.

Antes de comenzar, habrá que sacar lustre al recibo de la luz, aligerándolo de lastres insoportables provenientes del pasado. Incluye onerosos apuntes políticos que, antes o después, habrá que solucionar de manera drástica. Una vez la hipocresía financiera deje de ser parte del árbol de decisión del político normal. Dos son los apuntes a tirar por la borda: el déficit de tarifa y las primas a las energías renovables.

Primero hay que cargarse el déficit de tarifa

El déficit de tarifa fue una medida demagógica diseñada por el impoluto Aznar, a la cual el guate Zapatero y su álter ego Montilla supieron sacar buen partido populista. Crearon una bonita burbuja de deuda paralela a la del Estado que sumaba unos 26.000 millones de euros. Lo que no se cobraba en el recibo entonces se catapultó hacia el futuro, el carísimo presente de hoy mismo.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Según la liquidación provisional 7/2015 de la CNMC, de los 10.254 millones de euros de costes reconocidos hasta lo que va de año, 1.522 millones son pagos de anualidades del déficit de actividades reguladas. De ellos, 1.156 corresponden al fondo de titulización. Son intereses de los más de 20.000 millones de euros de deuda que todavía levitan en el inframundo financiero. El resto es déficit de ingresos generado durante los años 2005, 2007 y 2013. El último, ya con este Gobierno tan aclamado y querido.

El fondo de titulización del déficit del sistema eléctrico es una de las muchas burbujas de deuda, paralelas a la deuda del Estado, que continúan aparcadas. Suma y sigue que deberán pagar nuestros nietos, que apenas se amortiza, pagando tan solo intereses.

Como casi todo el mundo paga algún recibo de la luz, la primera medida antes de planificar nada nuevo sería añadir el tal fondo levitante a la deuda del Estado, dejándonos de hipocresías. Incorporando los intereses anuales a los Presupuestos Generales, reduciendo el recibo de la luz en la proporción correspondiente.

Medida que censuraría justamente a los responsables económicos bipartidistas por populistas. Aligeraría el recibo del primer pufo proveniente del pasado, una vez se prohibiera por ley otro déficit de tarifa absurdo e injusto más.

Después van las primas a las renovables

En la misma liquidación 7/2015 se contabilizan 3.958 millones de euros bajo el epígrafe RECORE (renovables, cogeneración y residuos), sin especificar, con el fin de ocultar la indignante verdad. Buena parte corresponde a la cafrada solar del ministro Sebastián.

Al ser fruto de decisiones políticas y no económicas, son cantidades que deberían asimismo cargarse a los Presupuestos Generales del Estado, en vez de al recibo de la luz. Fueron decisiones sin ninguna racionalidad eléctrica o económica que no se corresponden al coste fijo de nada, sino a medidas demagógicas que se aprovecharon de la credulidad del votante. Zapatero quiso ser el más verde. Se le puso la cara igual.

Es una cuestión de principios, de rigor contable y de orden retirar este segundo pufo del recibo de la luz. Aunque se incrementen las cargas del Estado. La mitad de los costes regulados (primas y déficit de tarifa) corresponde, pues, a insensateces políticas de unos y otros. Bipartidismo que rememora la nefasta alternancia del siglo XIX. No deberían ir a la cuenta del ciudadano en cuanto abonado eléctrico. Debería ir en cuanto torpe votante de políticos ineptos y/o corruptos.

Una vez aligerado el recibo de la luz del pasado político, para escarnio de Rajoy y temblorina de Merkel, limpiando de polvo y paja un pasado eléctrico demagógico y corrupto, podremos volver a empezar de nuevo. Diseñando un futuro energético y medioambiental esperanzador, más barato y limpio, sin lastres populistas por medio. Propondremos algo.

Apuntes de Enerconomía
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