"Panta rei"

Fue Heráclito el que mirando cómo corría el agua, dedujo que nunca nos bañamos en el mismo río y, desde la mera observación, puso en marcha su

Fue Heráclito el que, mirando cómo corría el agua, dedujo que nunca nos bañamos en el mismo río y, desde la mera observación, puso en marcha su teoría πάντα ρε  (panta rei) o lo que es lo mismo: “Todo fluye”, “todo cambia”. Desde esta apreciación fue aún más lejos y concluyó que aprendemos por contraste: no conoceríamos la luz si no supiéramos qué es la oscuridad y viceversa.

Los que nos dedicamos a la comunicación sabemos que, en la gestión de las percepciones, lo que hoy es interpretado de una manera mañana puede serlo de otra; que uno no sólo no se baña en las mismas aguas, sino que mañana puede cambiar el nombre del río.

Y ha pasado el tiempo, y las cosas en materia económica están cambiando. Es posible que ahora estemos empezando a darnos cuenta de que para conocer una época de desarrollo económico tenemos que pasar por un periodo de crisis. Pero “todo cambia”, todos percibimos que las cosas están mejorando y que, a la velocidad que sea y sobre una volatilidad todavía alta, empezamos a leer en los periódicos que “los directivos ya ven síntomas de recuperación”, que la economía española “comienza a reinventarse” o que la famosa prima de riesgo ha dejado de ser un problema y, como tal, ha perdido su poder de noticia, en muchos casos angustiante. Además, la bolsa parece entrar en fase de recuperación.

Los medios de comunicación están cambiando su tendencia informativa y ya reflejan que la coyuntura económica mejora, pero sabemos, también, que el modelo productivo sobre el que se basó la anterior etapa de prosperidad, la construcción, no volverá y es necesario reinventar una buena parte de la economía española. En este sentido, un reciente informe publicado por KPMG arranca con una pregunta esclarecedora: “¿Se vislumbran sectores nuevos que nos darán en el futuro esos empleos que tanta faltan nos hacen?”.

Es esencial que el Gobierno acompañe las reformas con información, datos y evidencias que cambien la percepción negativa que de España tenemos, sobre todo, los propios españolesCambiar el sistema productivo no es ni fácil ni labor de unos meses, sino de años, porque previamente es necesario, mediante una intensa campaña de comunicación, dar a conocer los caminos por los que circulará nuestra economía en el futuro y convencer a los actores de que es coherente, está dotado de medidas claras y cuenta con el compromiso de los Gobiernos.

Es verdad que las empresas españolas están haciendo ingentes esfuerzos en los mercados exteriores y que los niveles de exportación baten récords año tras año, lo que indica que nuestro sistema se internacionaliza con éxito. Las cifras del valor de las exportaciones están ahí: 215.000 millones de euros en 2011, 223.000 en 2012 y 118.722 en el primer semestre de este año, récord histórico.

En el lado opuesto, la innovación, uno de los motores del cambio, sufre las consecuencias de la crisis financiera. Pero, al mismo tiempo, en este país de contrastes, hay seis sectores innovadores, cuya facturación crece a ritmos sostenidos del 3% en plena crisis, que representan más del 40% de las exportaciones y el 35 por ciento del PIB. ¿Cuáles son? El informe de KPMG los enumera: biotecnología, automoción, TICs y audiovisual, aeronáutica, máquina/herramienta y agroalimentario.

Sectores cuyas inversiones en innovación son superiores a la media del resto. La industria aeronáutica, por ejemplo, dedica a innovación un 13,5% sobre su cifra de negocio; biotecnología, TICs-audiovisual y automoción entre un 2,8 y un 3,1%. Incluso agroalimentación está por encima del resto de los sectores con un 0,7%. Son las industrias del futuro. El resto deberían, si pueden, tomar ejemplo.

El “panta rei” de Heráclito parece estar llegando a nuestro sistema productivo. Las reformas en el sistema financiero y laboral, que nos acercan a un marco similar al europeo; el capital humano, que aunque busca salidas en otras economías sigue siendo un potencial de país; la red de infraestructuras; nuestra posición en la CE, y la cada día más amplia presencia de multinacionales españolas, junto con seis sectores punteros en constante crecimiento, terminarán por definir la nueva economía española, nos sacarán de la poza estancada en la que estamos y el río volverá a fluir para cambiarlo todo.

La comunicación hará que se tome conciencia de estas realidades. La difusión y la asimilación del nuevo camino entre empresarios, inversores y consumidores conseguirán que no sigamos tomando baños en el río de la crisis. Y para ello es esencial que el Gobierno acompañe las reformas con información, datos y evidencias que cambien la percepción negativa que de España tenemos, sobre todo, los propios españoles. Si por algo se caracteriza esta crisis es por un fuerte componente psicológico, acompañado de una considerable escasez de comunicación de 'buenas nuevas', que tiene que ser corregido para evidenciar el potencial de país.

Basado en la Evidencia