Armas de disrupción masiva

La cada vez mayor conectividad de los equipos supone una creciente vulnerabilidad que las democracias liberales deben prever y promover, de forma imprescindible

Foto: Dos F-35. (Reuters)
Dos F-35. (Reuters)

“Durante décadas, nos preocupamos por las AMD, armas de destrucción masiva. Ha llegado la hora de preocuparnos por las nuevas AMD, armas de disrupción masiva”.

John Mariotti

Hace apenas un mes, hablaba en esta misma columna de los riesgos y los desafíos que suponen las ciberamenazas. El enfoque era entonces eminentemente económico y empresarial. El caso del WhatsApp 'hackeado' de Jeff Bezos, fundador de Amazon y dueño de mismo 'Washington Post' en el que trabajaba el disidente Jamal Khashoggi hasta que fue asesinado dentro del consulado de Arabia Saudí en Estambul cuando se disponía a solicitar un visado, ha vuelto a poner en la palestra el problema. Sin embargo, y sin dejar de subrayar la importancia de este tipo de vulnerabilidades a las que todos, sin excepción, estamos sometidos (somos 1.500 millones en todo el mundo los usuarios de ese servicio de mensajería instantánea, propiedad de Facebook), hoy nos ocuparemos de otras amenazas que son, quizá, menos conocidas, pero, sin duda, al menos tan graves como las anteriores.

El F-35 Stealth es uno de los aviones de combate más caros de la historia de la aviación militar. Desarrollado por Lockheed a finales de los noventa, su coste está cercano a los 100 millones de dólares por unidad. Su principal característica es su invisibilidad en los radares, lo que le permitiría misiones de aproximación en condiciones de seguridad radicalmente distintas. Sin embargo, en varias ocasiones, esa capacidad ha fallado. Ya el 25 de julio de 2018, según informó 'Newsweek' el día 27, un F-35 de la fuerza aérea israelí apareció en la web comercial de seguimiento de aviones civiles Flightradar24, causando un enorme escándalo. La pasada semana, la cuenta especializada Observer IL refería otra aparición, durante 25 minutos, de un F-35 en las pantallas de todos los usuarios de Flightradar24, sobrevolando la central nuclear israelí de Dimona y señalando un fallo de comunicaciones.

Esta cuestión no pasaría de anecdótica si no fuese por la situación actual en la zona. Según informaciones de la TV libanesa Al Manar, el ministro de AAEE ruso habría sugerido en rueda de prensa que el concepto de 'sigilo' ('stealth', en inglés) habría pasado a la historia, pues los radares rusos habrían detectado a seis F-35 el día 8 de enero sobrevolando entornos del espacio aéreo iraní. Recordemos que ese día, el ejército iraní bombardeaba la base norteamericana de Ain el Asad en Irak, en tres oleadas que respondían a la eliminación del comandante en jefe de la fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, Qassem Soleimani. Las Quds están especializadas en inteligencia militar y guerra no convencional, y apoyan a varios grupos terroristas como Hezbolá o Hamás, entre otros muchos.

La capacidad de Irán en ciberguerra es conocida por todos los ejércitos del mundo. De hecho, varios especialistas consideran que el citado “error de comunicaciones” del F-35 que lo hizo visible en todas las pantallas de radar de la zona (incluidas, por supuesto, las chinas y las rusas, con intereses que exceden los comerciales en la zona) fue provocado por un 'software' malicioso, esto es, que se trató de un ciberataque. Los seis F-35 norteamericanos que fueron detectados por los rusos después del ataque iraní a la base Ain el Asad también habrían sido presa de algún ciberataque.

El problema no es la detección, sino la capacidad de defensa antiaérea que Irán estaría habilitando gracias a la colaboración de Rusia

Pero el problema no es la detección, sino la capacidad de defensa antiaérea que Irán estaría habilitando gracias a la colaboración de Rusia. Todo el norte de Irak estaría ahora cubierto por las capacidades de radar de Rusia, que podría transmitir la posición de los F-35 a las defensas iraníes. El propio ataque a la base de Ain el Asad suscita dudas acerca de las capacidades defensivas del ejército norteamericano. Según informaciones referidas por Al Manar TV, los siete drones que vigilaban la base habrían sido objeto de un ciberataque por parte de, posiblemente, las Quds iraníes, dejándolos fuera de juego y dando el tiempo suficiente a las baterías de misiles enemigas para llevar a cabo el ataque que dejó, al menos, 11 heridos y cuantiosos daños materiales.

La sensibilidad a esta nueva forma de guerra, invisible a los ojos del gran público, es creciente en todos los ejércitos del mundo, que cuentan con unidades altamente equipadas. La cada vez mayor conectividad de los equipos, algo común tanto en el mundo civil como rn el militar, supone una creciente vulnerabilidad que las democracias liberales deben prever y promover, de forma imprescindible. De esta sensibilidad da cuenta, por ejemplo, el ataque que la aviación israelí llevó a cabo en mayo del pasado año contra el cuartel general de la unidad de ciberguerra de Hamás, en la franja de Gaza. Armas tradicionales para destruir amenazas digitales y hacer el mundo un poco más seguro.

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