La megafundación del hada Cristina para que el rey emérito salga en la foto

La Fundación Cotec es el escenario elegido por las grandes empresas del Ibex para impulsar la restauración pública de Don Juan Carlos. En Zarzuela la iniciativa no hace ninguna gracia

Foto:  La exministra de Ciencia e Innovación con el Gobierno socialista de Zapatero, Cristina Garmendia, y el rey emérito Don Juan Carlos de Borbón
La exministra de Ciencia e Innovación con el Gobierno socialista de Zapatero, Cristina Garmendia, y el rey emérito Don Juan Carlos de Borbón

Las apariencias engañan, como suele ser costumbre generalmente aceptada, pero algunas veces es mejor que el embeleco no mienta demasiado, no vaya a ser que el pueblo soberano termine de nuevo confundido con todo lo que ha costado seducirle. El nuevo y enigmático jefe de la Casa del Rey, Jaime Alfonsín, gallego donde los haya y abogado del Estado para más señas, no quiere que una carta mal jugada le estropee la partida que con tanto aplomo ha permitido recuperar la imagen de la institución monárquica desde la proclamación de Felipe VI el pasado mes de junio. En escasos ocho meses, la España republicana que se presumía tras la abdicación de Don Juan Carlos ha dado paso a una era de respeto, cordialidad y simpatía hacia la Corona como no se conocía desde hace años.

Los más viejos del lugar, inquilinos y transeúntes de esa Cuesta de las Perdices que enlaza el Palacio de la Moncloa con el más solemne de La Zarzuela, se pellizcan de satisfacción cuando comprueban los niveles de aceptación que atesoran los flamantes Reyes de España. Don Felipe y Doña Letizia están todavía lejos del record que Juan Carlos I alcanzó en sus momentos de mayor esplendor ciudadano pero han superado con creces el bajonazo que provocó el relevo en la Jefatura del Estado y no están dispuestos por nada del mundo a poner en riesgo un logro tan repentino e inesperado pero que, al mismo tiempo, se considera decisivo para la estabilidad futura del reinado.

Jaime Alfonsín ha pedido a la exministra Cristina Garmendia que se olvide de convertir a Cotec en una megafundación para mayor gloria de Don Juan Carlos

El maná caído del cielo no se puede desperdiciar y eso obliga a repartir con mucho cuidado los papeles que cada uno de los actores debe interpretar dentro de la función pública e institucional de la Monarquía parlamentaria. El Rey emérito ha empezado a sacar la cabeza del tiesto con despachos intermitentes en el Palacio Real de Madrid, allá en la Plaza de Oriente, donde su imagen puede todavía aprovechar la inercia positiva de confines lejanos, distintos y distantes de los grandes problemas que acucian al país. Nadie es profeta en su tierra pero el que tuvo, retuvo y guardó para la posteridad, algo que en el caso del rey padre otorga crédito suficiente para una puesta en valor al margen  de que exista o no suficiente liquidez.

Don Juan Carlos cuenta con los mejores avalistas que a día de hoy se pueden encontrar en el olimpo empresarial y financiero, hombres curtidos en mil batallas de negocios que no reniegan de su pasado porque tampoco están dispuestos a renunciar a su futuro. Por lo menos, mientras el Gobierno de la nación siga esmerándose en buscar correas de transmisión de una política económica que se consiente y proclama mejor en casa ajena que en carne propia. Los filántropos del rey saliente se resisten a emplearse como benefactores de una máscara de hierro y tratan ahora de hacer votos para sacar de su callado retiro y dar algo de nutriente contenido al monarca vacío.

Villa Mir junto a Don Juan Carlos en un acto en la Fundación Cotec (EFE).
Villa Mir junto a Don Juan Carlos en un acto en la Fundación Cotec (EFE).

De Cotec al cielo

Una plataforma elegida como trampolín para la restauración pública y notoria de Don Juan Carlos se ha ubicado en Cotec, esa fundación creada en 1990 a iniciativa del entonces rey único para levantar el pulso de la alicaída investigación tecnológica en España. La verdad es que las cifras del célebre I+D+i están petrificadas en el 1,2% del PIB desde tiempos inmemoriales y los incansables esfuerzos de la institución presidida sucesivamente por José Ángel Sánchez Asiaín y Juan Miguel Villar Mir no han servido para superar el síndrome de Unamuno. El invento de Cotec funciona desde junio del pasado año bajo la dirección experta de Cristina Garmendia, cuya visibilidad política y empresarial es la mejor baza que las lumbreras del Ibex han encontrado para bajar el puente levadizo de esa cueva donde anda encerrado su antigua majestad.

Cotec se mantiene aún bajo la presidencia de honor del antiguo jefe del Estado gracias a un cambio estatutario impulsado por Juan Miguel Villar Mir

Una vez más César Alierta es la mano que intenta mecer la cuna para proporcionar desde Cotec una varita mágica al hada Cristina, de modo y manera que la presidenta de la fundación pueda convertir las calabazas de Don Juan Carlos en una suntuosa carroza, dotada con un presupuesto no inferior a los 100 millones de euros, donde el monarca emérito se sienta real y verdaderamente confortable. La primera parte del trabajo está hecha desde el momento en que Villar Mir adaptó los estatutos de la Fundación, cuya presidencia de honor ya no recae necesariamente en el jefe del Estado, sino en la persona que éste designe. A partir de ahí es el presidente de Telefónica el que debe tomar la iniciativa para que Zarzuela cumpla la segunda mitad de la tarea pendiente.

El objetivo es convencer a Felipe VI, lo cual no va a ser nada sencillo si atendemos a la estricta delegación de funciones que el Rey efectivo concede a su secretario de toda la vida, Jaime Alfonsín. El actual jefe de la Casa del Rey reconoce, como no podía ser de otra forma, las buenas intenciones de los grandes amigos empresarios, pero no ve con los mejores ojos una iniciativa que, a la postre, puede desnaturalizar los vientos de cambio que soplan tras la tempestad de la pasada primavera. La calma siempre será bienvenida pero todavía no ha llegado la hora del anticiclón y ya se sabe que las cosas de Palacio, ahora más que nunca, deben ir despacio.

Don Juan Carlos y Don Felipe en un acto de 2010 en el que el segundo todavía era príncipe. (EFE)
Don Juan Carlos y Don Felipe en un acto de 2010 en el que el segundo todavía era príncipe. (EFE)

La foto que todo el mundo espera

Don Juan Carlos puede seguir desempeñando la presidencia de honor de Cotec y de hecho ha asistido en vivo y en directo a alguno de sus más recientes comités ejecutivos. Incluso, si no hubiera sido por las tarjetas black, hasta podría haber estado acompañado de su fiel Rafael Spottorno como secretario general de la fundación. Eso sí, tendrá que hacerlo en calidad de emérito y ni por asomo con las pretensiones planeadas por el tándem formado por la exministra de Zapatero y el primer y más conspicuo representante del mundo corporativo en España. La institución podrá disponer, como mucho, de un fondo de cobertura de 10 a 15 millones que permita andar por casa sin mayores alharacas, de manera acorde con la actual etiqueta de prudencia, templanza y sobriedad que imponen las circunstancias.

Zarzuela quiere que Felipe VI presida junto a su padre la próxima reunión del patronato de Cotec, con toda la corte empresarial como testigo del acontecimiento

Los deseos expresados por Alfonsín a Cristina Garmendia deberán ser acatados hasta nueva orden como si fuera una instrucción procedente de la superioridad. En su momento, además, se fijará la fecha del nuevo patronato de Cotec que, en el mejor de los casos, podría servir para inmortalizar por vez primera el momento sublime de los dos reyes juntos. Padre e hijo bajo un mismo techo institucional y ante lo más granado de la corte empresarial en un retrato de época merecedor del mejor pintor de cámara. Pero dejando siempre las cosas claras porque mientras la autopista del Rey puesto siga en construcción, su antecesor deberá conformarse con marchar por el arcén. Sólo así podrá salir en la foto.

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