¿Qué dicen los recortes del Santander sobre el futuro de la banca?
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¿Qué dicen los recortes del Santander sobre el futuro de la banca?

El cierre de oficinas y los despidos anunciados por Santander no son provocados solo por un cambio en el canal de distribución hacia internet. Es toda una revolución en ciernes

placeholder Foto: La presidenta del Santander, Ana Botín. (EFE)
La presidenta del Santander, Ana Botín. (EFE)

Santander cerrará 425 oficinas y realizará un ajuste de plantilla pendiente de cuantificar. Si alguien pensaba que las turbulencias se habían terminado en el sector financiero patrio, tras numerosas fusiones y la práctica desaparición de las cajas de Ahorros, estaba muy equivocado. Hasta el momento se han cerrado un tercio de las sucursales de nuestro país desde el año 2008, fruto de nuestro modelo ‘intensivo en proximidad’; ahora veremos una nueva vuelta de tuerca por la transformación digital. El ‘efecto Uber’ ha llegado.

No se trata simplemente de que el cliente actual prefiera hacer los trámites 'online' en lugar de perder el tiempo acudiendo a una oficina en su horario laboral. Si así fuese, los portales web, ofertados desde hace años por todas las entidades, bastarían. El gran problema es que la revolución ‘fintech’ atacará los nichos de negocio más rentables para la banca, de forma que tendrá que replantearse no solo la distribución (oficina vs. internet), sino la estructura de todo su negocio.

¿Cómo retribuir al accionista en un entorno de tipos cero, presión regulatoria y creciente competencia? Se habla mucho de fusiones, algo lógico teniendo en cuenta que actualmente se destruye valor, pero los próximos años harán buena esa frase de que el tamaño no importa (y ahora de verdad). Y es que no ganará el dinosaurio más grande y fuerte, sino aquel que consiga adaptarse y sobrevivir.

No ganará el dinosaurio más grande y fuerte, sino aquel que consiga adaptarse y sobrevivir

No estamos ante un simple cambio del canal de distribución, ni ante una caída coyuntural de la rentabilidad, sino ante un cambio de modelo. Por eso las actuales estructuras no sirven, por eso el Santander cierra oficinas y anuncia despidos, por eso miles de trabajadores pierden su empleo todos los meses y Citi prevé que 1,7 millones lo hagan en la próxima década. Es hora de satisfacer la misma necesidad, pero de una forma totalmente distinta. Dura tarea le ha tocado a doña Ana Patricia.

Nos equivocaríamos, eso sí, si solo apostásemos por lo nuevo y no cayésemos en las ventajas estratégicas de lo actual. No sabemos qué empresa será la elegida por los usuarios como proveedor financiero en esta nueva ola digital, pero sí sabemos que las actuales tienen experiencia, voluntad y recursos para invertir. O para comprar. BBVA, por ejemplo, no escatima en agasajarnos con noticias al respecto. En el sector financiero se ha popularizado la frase “será digital o no será”, véase por ejemplo esta opinión de KPMG, por lo que no cabe duda de que harán lo necesario para transformarse.

Y más allá de lo mencionado hasta el momento, cuentan con otra importante ventaja adicional en el proceso: confianza. Es cierto que hoy en día una 'fintech' podría desbancar en reputación a cualquier banco en poco tiempo, pero una vez surja alguna duda sobre la seguridad, lo tradicional tomará ventaja. La banca lleva custodiando los ahorros desde siempre, y por el momento el fondo de garantía de depósitos la ampara. No es lo mismo coger un taxi de una forma u otra, que jugarnos nuestro patrimonio.

Una vez surja alguna duda con las 'fintech' sobre la seguridad, lo tradicional tomará ventaja, el fondo de garantía de depósitos le ampara

Claro que, al igual que pecaríamos de ingenuos si no sabemos distinguir las ventajas estratégicas de lo actual, también lo haríamos si no vemos las que tendrán los potenciales competidores futuros. Apple, Google o Facebook llevan tiempo enseñando la patita, mostrando su intención de colonizar cualquier nuevo negocio que surja 'online'. Quizá no tengan tanta experiencia, pero sí tienen voluntad, tienen recursos y ofrecen seguridad. Es cuestión de tiempo que den un paso al frente y luchen por el negocio de la banca, o al menos por una parte del mismo.

Y es que si algo saben las nuevas empresas es que no se puede ser bueno en todo, que lo importante es ser el mejor en satisfacer una necesidad concreta. Hay que diferenciarse, algo que a la banca no se le da tan bien. De ahí que si una entidad financiera se cree vencedora por transformarse y apostar por nichos como la gestión patrimonial, quizá se esté anticipando demasiado. Todos están haciendo lo mismo, y no todos pueden ganar. Solo los mejores. Por eso, si los vencedores serán gigantes de las finanzas, de la tecnología o una empresa que aún no conocemos, está por ver.

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