Me han etiquetado en Facebook en una foto de la cena de mi empresa en Navidad
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Me han etiquetado en Facebook en una foto de la cena de mi empresa en Navidad

La decisión de aparecer o no en internet debería ser nuestra, pero en muchas ocasiones no es así. Sin saberlo, una foto que nos compromete podría ser visible para todo el mundo

placeholder Foto: Que alguien publique una foto nuestra sin permiso es más habitual de lo que podría parecer. (Reuters)
Que alguien publique una foto nuestra sin permiso es más habitual de lo que podría parecer. (Reuters)

Me han etiquetado en FB y en Instagram con mis compis de oficina, no son fotos del todo comprometidas, pero sí hay un par de ellas que son en la discoteca, a altas horas de la madrugada, con copas en la mano… y no me gustan, la verdad. Me he dado cuenta porque me han etiquetado (¡cosa que no quiero!), pero, claro, me asalta otra duda, si no me llegan a etiquetar, ¡no me entero de que la han publicado! Por otro lado, si no me etiquetan, no encuentran esa foto si buscan mi nombre… sea como sea ¡NO QUIERO SALIR!

A pesar de toda nuestra prudencia y buen hacer en internet, que alguien publique una foto nuestra sin permiso es más habitual de lo que podría parecer. En ocasiones, nos damos cuenta, pero en otras se escapa de nuestro control y una foto embarazosa podría llegar a ocasionarnos importantes problemas de reputación 'online'.

Llamamos 'etiqueta' a aquel bocadillo rectangular de una fotografía, que asocia dicha imagen con una determinada persona. Al etiquetarnos, conseguimos dos cosas: asociarnos a la imagen y situarnos en un lugar. Esta idea obviamente se creó para dar más impacto y facilitar la interactuación, pero qué pasa si se hace sin mi consentimiento o para provocar molestias por el contexto de la imagen, en un lugar, actitud o momento inoportunos, o incluso si se hace para provocar mofa o desacreditar.

Entre los menores es muy común este tipo de etiquetado a modo de broma fácil, asociando el nombre de otro menor a un personaje grotesco o una caricatura, el problema con este tipo de 'bromas' es que entran en bucle y corren como la pólvora en las redes sociales, convirtiendo el caso en ciberacoso.

Prevenir sería la mejor opción, la mejor actitud. Pero si a pesar de los esfuerzos detectamos que nuestra imagen está publicada en internet, sin nuestro permiso y suponiendo un peligro para nuestra reputación, cuanto más rápido actuemos en el tiempo, será mucho mejor.

En primer lugar, debemos solicitar a la persona que nos haya etiquetado que la retire, para que no trascienda. En algunas redes sociales, como Facebook, cuando configuramos la cuenta podemos solicitar que se nos requiera para dar el consentimiento previo, el problema es que no es por defecto. En general, las redes sociales más populares, más comunes, establecen mecanismos de protocolo dentro de sus contenidos de privacidad y condiciones de uso para poder ejercer nuestros derechos, el problema que tenemos, y esto nos lo dice nuestra propia experiencia, es que no es fácil activar dicho protocolo, por eso es mejor confiar en los expertos para que nos ayuden.

Pero ¿qué ocurre si no queremos, o no podemos, ponernos en contacto con el usuario de la red social que ha hecho pública la foto y nos ha etiquetado en ella? En este caso, un abogado experto en reputación 'online' podría ayudarnos a gestionar la eliminación con la red social directamente, argumentado el derecho al honor, la intimidad personal y familiar y propia imagen regulado en la Ley Orgánica 1/82. Si, en este caso, se hiciera caso omiso, podríamos acudir a los tribunales de justicia por la vulneración de nuestro derecho a la propia imagen por la divulgación de hechos de nuestra esfera íntima, acerca de los cuales no hayamos dado nuestro consentimiento. Así lo reproduce la mentada Ley Orgánica 1/1982 en su artículo 7.5, como regla general:

“Tendrán la consideración de intromisiones ilegítimas: la captación, reproducción o publicación por fotografía, filme, o cualquier otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos”.

La red social, como prestador de servicios de la sociedad de la información, es responsable de los contenidos que se publiquen en la misma, siempre que tenga conocimiento efectivo de que esas publicaciones están lesionando derechos de terceros y no emplee la diligencia debida para eliminarlos en el menor tiempo posible.

Si el autor de la publicación y la red social no atendieran o denegaran nuestra solicitud, el abogado siempre podrá ayudarnos y acudir a la Agencia Española de Protección de Datos en defensa de nuestros derechos; lo que hay que tener en cuenta es que dicha Agencia sanciona pero no indemniza, es decir, lo que hará es poner una multa, una sanción, pero a nosotros como perjudicados no nos indemnizará si hubiera habido algún tipo de daño moral, por lo que si creemos o consideramos que tenemos derecho a una indemnización por estas fotos, deberemos acudir a la jurisdicción civil y realizar, con un abogado, las oportunas acciones legales.

Si usted o su negocio ha sido víctima de un problema similar, o si simplemente desea conocer qué se está diciendo en estos momentos de su negocio en internet, Legálitas le ofrece un informe gratuito pulsando en este enlace para que pueda saber qué se está diciendo sobre su marca en la red o, si lo prefiere, llámenos sin compromiso al teléfono 91 509 63 05 para que nuestros expertos en reputación 'online' puedan ayudarle y estudiar su caso.

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