Nuevas fronteras de la ciencia en el 40 aniversario de ARPANET
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Nuevas fronteras de la ciencia en el 40 aniversario de ARPANET

 Corría el martes 1 de diciembre cuando recibí un e-mail con un reto valorado en varios miles de dólares. La Agencia Tecnológica del Pentágono de EE.UU.,

 Corría el martes 1 de diciembre cuando recibí un e-mail con un reto valorado en varios miles de dólares. La Agencia Tecnológica del Pentágono de EE.UU., conocida como DARPA, celebraba el 40 aniversario de Internet – que ellos mismos crearon con el nombre de Arpanet - proponiendo una competición para el siguiente fin de semana: “El sábado por la mañana 10 balones meteorológicos rojos, de 1 metro de diámetro, se dispondrían en 10 locaciones secretas a lo largo y ancho de los Estados Unidos; el primer equipo que fuese capaz de averiguar la latitud y longitud correcta de los 10 globos ganaría 40,000 $”.

El miércoles me reuní con otros miembros del MIT Media Laboratory para discutir posibles aproximaciones al problema. Tras un extraordinario esfuerzo de deliberación que nos mantuvo más de 24 horas sin dormir, tuvimos listo un prototipo de la pagina Web en la mañana del jueves, que hicimos público durante la noche. Nuestro proyecto salió a la vida en la forma de http://balloon.mit.edu.

Nos enfrentábamos a mas de 4,000 equipos, entre los que se encontraban competidores del nivel de Google, la Harvard Business School o el Georgia Tech Research Institute. En dos días conseguimos reclutar a mas de 5,000 personas y alertar sobre nuestro proyecto a mas de 1,000,000. El sábado por la mañana DARPA hizo visibles los globos y al final de un día lleno de emociones nuestro equipo – compuesto por los investigadores Riley Crane (USA), Galen Pickard (USA), Anmol Madan (India), y Wei Pan (China), además del que suscribe – había ganado la competición.

 

El éxito del enfoque de nuestro equipo fue la estructura de incentivos que diseñamos: una forma de repartir del dinero entre las personas que ayudaron a encontrar los globos. Aquella persona que envió la localización correcta de un balón ganó $2,000; la persona que la invitó a unirse a la red de búsqueda obtuvo $1,000;  la persona que invitó a esta ultima ganó $500, y así sucesivamente. No importa cúan larga sea la cadena de invitaciones, la suma de los premios nunca excede $4,000 (el premio de cada uno de los 10 balones), y el dinero restante se destina a la caridad. Ninguna porción del premio fue para nosotros, ya que nuestro objetivo era contrastar teorías en las que llevamos  trabajando varios años.

Nuestro enfoque le dio a cada persona un incentivo para ayudarnos a encontrar los globos. Si un participante invita a un amigo, y este a su vez invita a dos personas, este tiene muchas más posibilidades de ganar dinero que si no invita a nadie. El diseño provoca de forma explícita que los participantes no solo inviten a sus amigos a participar sino que también fomenten que sus amigos inviten a su vez a mas amigos.

La noticia sobre nuestro equipo se difundió rápidamente por todos los medios  digitales: e-mail, facebook, twitter, blogs, sms, llegando muy pronto a las portadas de CNN, New York Times o The Guardian, tras haber sido noticia en la mayor parte de las cadenas de radio y  televisión de EE.UU..

Segun el Profesor Alex (Sandy) Pentland, director del grupo de investigación al que pertenecemos, experto mundial en Comunicación Humana y autor de “Honest Signals” (de próxima publicación en español): “A partir de este momento este tipo de procesos se utilizarán cada vez más: las agencias gubernamentales o los grupos de movilización social tratarán de aprovechar de forma explicita todo tipo de canales de comunicación – publicidad, redes sociales, el boca-a-boca – y se estudiará la fluidez con la que unos contagian a otros, tratando de validar, concentrar y adaptar el proceso a cada pieza de información. Hasta el momento esto era un proceso misterioso del que no se sabía nada. Nadie había pensado antes en maximizar la difusion en los medios de comunicación como un problema computacional”.

Pero conseguir la máxima difusión no era el único desafío. Los equipos competidores y organizaciones anti-militares enviaron gran volumen – de hecho la mayoría – de localizaciones falsas de los globos,  algunas de ellas incluyendo fotografías trucadas como el falso globo de la Kennedy Plaza de Provicence, Rhode Island. Filtrar información era realmente la clave para el éxito final. Una combinación de algoritmos de clasificación e intuición humana nos hizo identificar las localizaciones correctas en menos de 9 horas.

Las aplicaciones de nuestro enfoque son casi ilimitadas en la sociedad en red en la que vivimos hoy día. La comunidad científica esta subrayando las siguientes: (i) Marketing viral multi-nivel (ii) Movilización de personas y recursos en situaciones de desastre como inundaciones, incendios o terremotos, (iii) Concienciación pública sobre prácticas de salud o emergencias sanitarias.

Todo lo dicho se refiere a hechos que no habrían sido planteables antes de Internet y que ahora y gracias a “la red de redes”, está posibilitando avances científicos llenos de expectativas muy positivas para la sociedad y la economía. Lo que se acaba de glosar no es más que un ejemplo. 

*Manuel Cebrián, The Media Laboratory Massachusetts Institute of Technology