La ministra de Economía: hachazo fiscal y deuda en el 133%

La trampa del Gobierno es muy simple: denominar deuda pública al protocolo de déficit excesivo, el 98,8% del PIB, mientras que la deuda total ascendía al 132,9% del PIB

Foto: La ministra de Economía, Nadia Calviño, en el pleno del Senado. (EFE)
La ministra de Economía, Nadia Calviño, en el pleno del Senado. (EFE)

Desde siempre, tanto en El Confidencial como en todos los medios a nuestro alcance, servidor y otros profesores y economistas independientes hemos venido desmintiendo una de las falsedades económicas mas obscenas con que se ha engañado tan eficaz y sistemáticamente a los españoles: para la inmensa mayoría de ellos, el volumen alcanzado por la deuda pública, que arruinará la vida de las generaciones futuras aparte de la suya, no constituye ningún problema, igual que no constituía ningún problema para los pensionistas la quiebra del sistema de pensiones, que todos los expertos y análisis actuariales venían anunciando desde hace mas de una década.

La trampa del Gobierno es muy simple: denominar deuda pública al PDE (protocolo de déficit excesivo), que es hoy del 98,8% del PIB oficial, mientras que la deuda total —-como acaba de reconocer en Bruselas la ministra de Economía— ascendía al 132,9% del PIB a finales de 2016, porque la deuda total es el resultado de añadir a la PDE el dinero entregado por el Estado al resto de AAPP —que jamás será devuelto, porque el único agente con capacidad de pagar es el Estado central—, los compromisos adquiridos con el sector financiero, como esquemas de protección de activos, exposición del FROB y otros, o los créditos comerciales como anticipos, pagarés, garantías y deuda de las empresas públicas.

Según los datos de Eurostat, que fueron los manejados por la ministra, esta deuda adicional se situaba a fin de 2016 en 330.000 millones de euros o el 32,9% del PIB. Según la normativa europea, que el Gobierno de Rajoy no ha cumplido nunca, los ministerios de Economía y de Hacienda deberán incluir desde ya las “deudas de las AAPP, de todos los organismos y fondos que no formen parte de los presupuestos ordinarios de sus subsectores”. Dicho en román paladino, deberán cesar en su engaño masivo y ofrecer una visión real del volumen total de deuda de España. El nuevo esquema implantado obliga a un 'informe exhaustivo' tanto del Gobierno hacia Bruselas como del Gobierno hacia los ciudadanos.

También el cuadro macro y las previsiones presupuestarias deberán corregirse en base a la evolución de la situación económica. Y si esto es así, ¿a qué esperan para calcular el efecto sobre el crecimiento y el empleo del precio del petróleo, de los 67,9 $/barril de los PGE que es ya de 79 y superará los 90$ en otoño, y del tipo de cambio EUR/$ a 1,22 frente al 1,16 actual, una desviación del 22%, lo que significa una reducción del crecimiento de 1,4 puntos y 300.000 empleos menos? O de la inflación, prevista en un 1,4% y que será al menos del doble; o los ingresos fiscales, que van a ser 10.000 millones de lo presupuestado y en mayo un 2,5% menos que en mayo de 2017. Los PGE 2018 son una vez mas otra gigantesca patraña.

El nuevo esquema implantado obliga a un 'informe exhaustivo' tanto del Gobierno hacia Bruselas como del Gobierno hacia los ciudadanos

Pero no solo fue esto lo que dijo la ministra. Acosada a preguntas de cómo piensa el nuevo Gobierno cumplir los objetivos de déficit ante la orgía de gasto que anuncian los diferentes ministerios, su respuesta fue tan contundente como preocupante: “No se fijen ustedes en lo que se dice, solo en lo que se hace”. ¿Qué quiso decir la ministra?, ¿que ya no se van actualizar las pensiones con el IPC porque supondría 1.700 millones mas de lo previsto?, ¿que no van elevar los sueldos de la Policía Nacional y la Guardia Civil al nivel de Mossos y Ertzainza?, ¿que no van a garantizar sanidad universal a los 830.000 sin papeles, más las decenas de miles que nos devuelva Alemania porque entraron por España y que Sánchez, que ha hecho el ridículo total en Europa convirtiéndose en el chico de los recados de Merkel y Macron, ha aceptado sin rechistar? El “chico nuevo”, diría Juncker.

Por lo que se refiere a las pensiones, la situación se ha vuelto absolutamente insostenible. Por primera vez, en junio, el gasto en pensiones ha superado los 9.000 millones, casi un 50% mas que hace 10 años, consecuencia del aumento de pensionistas y de la pensión media, porque los nuevos jubilados parten de sueldos mayores, y esto cuando el coste de las pensiones es de 136.819 millones (2017) y los ingresos por cotizaciones sociales solo 109.037 millones, mientras que los ingresos no crecen a un ritmo suficiente para reducir el déficit, y menos aún lo harán en el futuro, porque la economía se está desacelerando, como se verá claramente este otoño. Y con un IPC que cerrará el año en el doble de lo presupuestado, el déficit de la Seguridad Social superará los 20.000 millones. Además, Sánchez ha pactado con el PNV la cesión de las pensiones, los cotizantes vascos suponen el 5% del total, pero sus rentas, consecuencia del expolio masivo del cupo vasco y su apropiación de IVA y otros —13.000 millones—, son un 40% superiores a la media, por lo que la inaudita cesión de Sánchez costará 2.200 millones netos.

El punto siguiente planteado por la ministra es una subida de impuestos de 8.000 millones, y de 4.470 millones las cotizaciones sociales a dos millones de trabajadores, eliminando los topes de las cotizaciones sociales. En total, 12.470 millones, una auténtico hachazo fiscal a la clase media y la clase trabajadora. La verdad es que los españoles tenemos muy mala memoria, porque la subidas de impuestos y el desastre en la gestión económica forman parte del ADN del socialismo: siempre que el partido socialista ha gobernado, Azaña, González y Zapatero, ha llevado a España a la ruina.

Lo primero, como adelanté aquí hace cuatro semanas, será la igualación de los impuestos sobre el gasóleo y las gasolinas, algo que no sucede en ningún país europeo —el PVP del gasóleo es un 20% inferior al de la gasolina en la eurozona—, a lo que añaden el escarnio de tomar a los españoles por imbéciles, “es por su bienestar”. En total, 2.300 millones que recaen esencialmente sobre las capas mas humildes de la población y sobre los autónomos. Subida del 23% al 35% del impuesto sobre el ahorro de las familias, entre otros, 1.900 millones, lucha 'contra el fraude', 1.500 millones, un camelo total que será cero, pero que cubrirán con mas impuestos 'ecológicos' a las gasolinas, electricidad y gas.

Pero esto es solo el aperitivo. A la ministra le han exigido en Bruselas un ajuste de 15.000 millones, dando por buena la cifra de recaudación fiscal de los PGE de 210.000 millones. Pero esa cifra con datos de medio año será como mucho de 200.000, por lo que el agujero que aún queda por ajustar es de 12.500 millones. Podrían desde luego recortar despilfarro político, pero para el socialismo, y no digamos UGT y CCOO, que tienen cientos de miles de enchufados, eso sería como el agua bendita para la niña del exorcista, por lo que Sánchez irá a la mayor subida de impuestos de la historia. Y es que, para el partido socialista, de los 491.291 millones de gasto público previsto para 2018, de los que 100.000 millones son despilfarro puro y duro (solo 36.000 millones en duplicidades entre AAPP), no hay ni un sitio, ni uno solo, de donde puedan ahorrarse 12.500 millones mejorando la gestión o mandando a su casa a asesores que no asesoran y a enchufados que no dan un palo al agua.

Los españoles tenemos muy mala memoria, porque la subidas de impuestos y el desastre en la gestión económica forman parte del ADN del socialismo

La excusa, como ha explicado el propio Sánchez, es que en España se pagan pocos impuestos, un 38%, afirmó sin inmutarse, una auténtica infamia, cuando España es hoy un infierno fiscal para las familias, que soportan la tercera carga fiscal mas alta de la OCDE. Como acaba de publicar el prestigioso 'think tank' Civismo, el pasado día 27 marcó la frontera de la llamada 'liberación fiscal', es decir, el trabajador medio ha necesitado este año 177 días para cumplir con Hacienda y con la Seguridad Social —101 días para cotizaciones sociales, 35 días para IRPF, 25 para IVA, 11 para impuestos especiales, etc.—, lo que significa una presión fiscal del 177:365/100= 48,5%. Esta cifra es clara e indiscutible. La cifra de Sánchez, manejada por la oligarquía política y la banca, es un puro camelo, es el cociente recaudación fiscal/PIB, que no tiene en cuenta que en España los ricos, gracias a las sicavs implantadas por los socialista en los ochenta, no pagan impuestos; la grandes empresas, gracias a los créditos fiscales, tampoco, y el PIB real es un 16% inferior al oficial.

Y lo más inaudito y gravemente preocupante es que ante tamañas tropelías (por no hablar del espantoso ridículo de Sánchez en Europa, donde ha oficiado de chico de los recados de Merkel y Macron, como ha reconocido Josep Borrell después de visitar al rey de Marruecos, al que Sánchez despreció y que nos va inundar España de pateras, o su vergonzosa rendición ante separatistas y populistas bolivarianos y su ya evidente deseo de vulnerar la legalidad y la Constitución), ni el PP, inmerso en su lucha fratricida, ni Ciudadanos, de vacaciones o desaparecido en combate, hayan dicho ni pío. No es ya necesario esperar 100 días, los 30 primeros son suficientes para conocer el desastre político y económico que nos espera. Y mientras tanto, Mariano Rajoy, que le regaló el cargo y salió huyendo, tumbado en una hamaca fumándose un puro y leyendo el 'Marca'.

P.D. Otra de las estafas increíbles a los trabajadores perpetradas por UGT y CCOO ha sido el pacto salarial de subidas del 2% durante tres años, presentado por Sánchez como un gran “triunfo social”. Con una tasa de inflación en 2018 de casi el 3% y de mucho mas en 2019 y 2020, los asalariados privados seguirán perdiendo poder de compra a chorros, igual que los funcionarios.

El Disparate Económico

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